• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Retoques de la historia

    Debido a una pésima dieta y encerrado durante años bajo tierra, Hitler sufrió un decaimiento notable en muy poco tiempo. Eva Braun, que lo veía cuando iba a pasar una temporada en el sur, apenas lo reconoció al reencontrarse con él en 1943.

    Luego del atentado del 20 de julio de 1944, del cual se salvó milagrosamente, Hitler parecía un anciano. Estaba encorvado, la mano izquierda le temblaba, arrastraba los pies y la tez denotaba que la mayor parte de la luz que recibía era la de las lamparitas del búnker. Cuando su amiga la arquitecta Gerdy Troost lo visitó le pidió que “por lo menos mandase pintar un paisaje en los muros blancos” de los túneles.

    El Führer pasó la mayor parte del tiempo entre junio de 1941 y fines de noviembre de 1944 en Wolfsschanze, un búnker escondido en los bosques de Prusia oriental. Doblado sobre los mapas, soñaba proyectos imposibles, mandaba al frente divisiones que ya no existían y ordenaba ataques fulminantes a generales que retrocedían sin cesar.

    La propaganda que Goebbels machacó durante años había surtido efecto y los alemanes estaban convencidos de que su vida terminaría de la manera más atroz el día que “los mongoles” (los rusos) ocupasen Alemania.

    “Protegido” por Martin Bormann, quien filtraba la información según sus intereses personales, Hitler desconocía la verdadera dimensión de la tragedia que desde hacía tiempo vivía el pueblo alemán: el 30 de mayo de 1942, aviones ingleses habían lanzado 2.000 toneladas de bombas sobre Colonia.

    Otras ciudades sufrieron el mismo terror. A partir de octubre de 1944, Dresde fue bombardeada por ingleses y estadounidenses. Las bombas incendiarias hicieron destrozos y los muertos superaron las cifras conjuntas de Hiroshima y Nagasaki.

    En un desesperado intento por dar vuelta la situación, Hitler ordenó una ofensiva contra los aliados occidentales en el sur de Bélgica (Ardennes), en diciembre de 1944. La misma duró un mes y fracasó. Stalin, favorecido por esa decisión, aceleró su marcha en el frente oriental y ganó la ansiada carrera por la conquista de Berlín.

    Enero de 1945 llegó a Prusia oriental con nevadas y temperaturas de 30 grados bajo cero. El sacrificio de las tropas a ambos lados del frente fue titánico, sufriendo la población civil la pérdida de sus hogares y sus vidas. El Ejército Rojo no tomó prisioneros: los hombres fueron fusilados o encerrados en los campos de concentración y las mujeres y los niños fueron enviados como fuerza de trabajo a Rusia. Muy pocos sobrevivieron.

    Comprendiendo que la guerra estaba perdida, Hitler pretendió arrastrar a todo el país a la tumba: el 19 de marzo de 1945 emitió su Decreto para la demolición del territorio alemán (Operación Nero). La orden establecía que no debía quedar un puente, una vía férrea, un monumento o un edificio en pie. El pueblo alemán, sostenía el Führer, no había sido capaz de vencer y merecía un castigo ejemplar. Solo el enemigo le hizo caso, y en Berlín destruyó lo que encontró.

    El 16 de abril, el mismo día que comenzó el ataque soviético a la capital, tuvo lugar el último concierto de la Filarmónica de Berlín antes del fin de la guerra. El programa finalizó con una obra de Richard Strauss: Muerte y transfiguración…

    Desde Moscú, Stalin insistía en que se debía izar la bandera con la hoz y el martillo en el Parlamento alemán para el 1º de mayo. El resultado fue una destrucción innecesaria y una masacre entre los mismos soviéticos, pues la rivalidad que Stalin alimentaba entre el mariscal Zukov, Tjujkov y Konev llevó a situaciones insólitas. Entre otras cosas, Tjukov levantó una barricada con los tanques destruidos para cerrarles el paso a sus colegas.

    El abarrotamiento de soldados soviéticos, el cansancio y la humareda provocada por los bombardeos y el polvo de las construcciones derribadas hizo que muchas de las víctimas rusas se debieran a ataques de la propia aviación o de los otros ejércitos que operaban en la zona.

    A pesar de enfrentarse a 2.500.000 soldados soviéticos apoyados por más de 6.000 tanques, 7.500 aviones y unas 3.500 rampas para misiles Katiuska, la resistencia alemana (750.000 hombres, 1.500 carros de combate y 2.000 aviones) duró hasta el 2 de mayo.

    En la madrugada del 1º, un soldado previamente designado (era georgiano como Stalin) logró izar la bandera soviética antes de que terminase la lucha por el control del Parlamento. Horas más tarde, cuando había más luz, se repitió el acto, para que la fotografía saliese mejor. Retoques de la historia.

    // Leer el objeto desde localStorage