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Ana Cecilia Blanco sintió un pálpito ese jueves, 15 de marzo, mientras veía el noticiero en su casa en Mercedes: habían encontrado, nuevamente, la sepultura de un desaparecido en dictadura. Algo le indicaba que habían hallado a su padre, Ricardo Blanco Valiente, aquel hombre que le llevó chocolates por última vez en los primeros días de 1978, antes de su detención, tortura, muerte y desaparición.
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Un mes después, el lunes 16, recibió junto con su madre, Nancy, y con su hermana mayor, Cristina, la confirmación del pálpito. Una mezcla de tristeza y alegría, contaron las tres en diferentes entrevistas con medios.
Su padre es ahora el cuarto de los aproximadamente 30 uruguayos desaparecidos en Uruguay cuyos restos óseos fueron encontrados, luego de Ubagésner Chaves Sosa, Fernando Miranda y Julio Castro.
Ricardo Alfonso Blanco Valiente tenía 39 años de edad el domingo 15 de enero de 1978. Ese día, poco después de las 10.30 horas, tres hombres ingresaron a su almacén en la calle Ferreri Odetto, en Sayago, preguntaron por él, y se identificaron como integrantes de las Fuerzas Conjuntas. Cuando les mostró su documento de identidad, le anunciaron que lo iban a detener, y le ordenaron que antes atendiera a dos clientes que permanecían en el comercio.
Minutos después, lo obligaron a entrar a un Ford Falcon blanco con techo negro y se lo llevaron.
Su historia está relatada en la investigación oficial sobre violaciones de derechos humanos ocurridas en dictadura (1973-1985) que ordenó el gobierno del ex presidente Tabaré Vázquez.
Blanco Valiente era militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR), una organización de izquierda radical, maoísta, y dirigente del sindicato de funcionarios de la estatal UTE. El PCR —en la actualidad integra Asamblea Popular— era particularmente fuerte en Mercedes, donde decenas de sus militantes fueron detenidos.
Entre diciembre de 1974 y junio de 1978 desaparecieron nueve integrantes del PCR en operativos realizados en Uruguay y en Argentina, a donde habían huido varios.
Precisamente, a partir de diciembre de 1977 se produjo una cadena de operativos contra ese grupo político, en cuyo marco Blanco Valiente fue detenido y luego desaparecido.
Sus amigos y ex compañeros de militancia lo recuerdan como alguien con mucha serenidad y aplomo. “No era un agitador, un hombre con capacidad para movilizar, pero tenía una gran capacidad de persuasión y solidez discursiva; siempre estaba de buen humor”, comentó a Búsqueda Lewis Rostán, un amigo del ahora ex desaparecido a quien la noticia de su hallazgo conmovió al punto de que debió ser internado por unas horas.
Sobrevivientes de dos de los centros de detención clandestinos durante la dictadura, conocidos como “la casona de Millán” y “La Tablada”, confirman que Blanco Valiente estuvo detenido en ambos lugares, y que murió por torturas en el segundo. Incluso el actual dirigente del PCR Ricardo Cohen explicó a Búsqueda que una noche, por comentarios y gritos, se enteró de que en La Tablada había muerto un detenido, y que años después, ya preso en el penal de Libertad, se enteró de que esa persona era Blanco Valiente.
El testimonio de otro militante del PCR que estuvo detenido en ambos lugares, Ángel Gallero, incluido en la investigación ordenada por la Presidencia de Vázquez, describe los tormentos que caracterizaban la detención: “Me desnudan y me llevan al caballete, empiezan a darme corriente y a mover el caballete. En un momento me ponen algodón en la nariz. Luego me pasan al tacho, del tacho me cuelgan. Incluso me queman la planta de los pies”.
Según los datos que divulgó la Presidencia de la República, no existen indicios de que haya habido una ejecución directa de Blanco Valiente, sino que murió porque físicamente no resistió las torturas.