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    Rockero de pueblo chico

    John Mellencamp cumple 70 años, 45 de ellos hizo música
    Columnista de Búsqueda

    Allá por 1985, durante el segundo gobierno de Ronald Reagan y en pleno auge de sus “reaganomics”, en un momento en que la new wave, el new romantic y demás sonidos hedonistas dominaban el mainstream musical, una de las cosas más arriesgadas que podía hacer un artista era introducir comentarios políticos frontales en su música. John Mellencamp, que en aquel entonces aún llevaba el “Cougar” en el nombre, decidió dar un pasito más y en el arranque del video de su tema Rain on the Scarecrow incluyó una entrevista con tres granjeros pobres de EE.UU., en donde contaban las dificultades que enfrentaban debido a la ausencia de políticas públicas que les permitieran resistir ante el avance de las corporaciones en el campo.

    Mellencamp no se quedaba en eso. Su disco Scarecrow, que logró colocar tres hits en las listas, era un canto áspero y apasionado a la América rural y trabajadora que estaba desapareciendo. Su música no sonaba parecida a casi nada en la radio de entonces, salvo Bruce Springsteen. Sin embargo, lo suyo tenía un carácter abiertamente rural que no estaba en la música de The Boss. Lo que después sería llamado blue collar rock, rock de clase obrera, no contaba con demasiadas figuras en un ambiente dominado por el conservadurismo político. Mellencamp no solo les cantaba a esos personajes rurales sino que él era, al menos en su origen, uno de ellos. Eso explica que ese mismo 1985 creara, junto con Willie Nelson, el festival Farm Aid, con el que desde entonces se recaudan fondos para apoyar a ese medio rural de la América profunda.

    Nacido en Seymour, Indiana, en 1951, Mellencamp comenzó su andadura musical a los 14 años, integrando varias bandas en su ciudad natal. Entre 1974 y 1975 atravesó el país mostrando sus primeras canciones y finalmente llegó a Nueva York, donde logró llamar la atención del mánager Tony DeFries, uno de los responsables del despegue internacional de David Bowie. Fue precisamente DeFries quien lo rebautizó como Johnny Cougar, señalando que Mellencamp, un apellido de origen alemán, era demasiado largo y poco memorizable para el gran público. El bueno de John se enteró de su nuevo nombre al ver la portada de su primer disco, un trabajo que reunía versiones de temas clásicos y algunos temas propios. En una entrevista de 2005, Mellencamp recordaba así el asunto: “Ese nombre me lo puso un mánager. Cuando fui a Nueva York todos me decían: ‘Suenas un poco montañés’. Y yo respondía: ‘Bueno, es que soy un montañés’. De ahí fue que el mánager sacó lo del nombre. Yo no tenía idea de eso hasta que vi la portada del disco. Cuando puse objeciones me dijo: ‘O lo aceptás o no sacamos el disco’. Así que lo acepté pero siempre pensé que era un nombre muy estúpido”.

    A pesar de todos estos recaudos comerciales, el disco, editado en 1976 y producido por el propio DeFries, fue un fracaso comercial. Tan duro fue el golpe que el segundo disco de Mellencamp, The Kid Inside, se grabó pero no fue editado entonces. DeFries lo retuvo hasta 1983, cuando el éxito del artista era ya imparable. Solo entonces lo sacó. Por eso el segundo disco oficial de Johnny Cougar fue A Biography, grabado en Inglaterra en 1977 y editado solo en UK y Australia. Una de las canciones que aparecían en ese trabajo fue I Need a Lover, que sería un hit en Australia y versionada un par de años más tarde por Pat Benatar en su disco debut In The Heat of The Night. También sería un hit en esa versión.

    El éxito de ese tema allanaría la salida del tercer disco de Mellencamp, que ahora ya firmaba John Cougar. De hecho, así se llamó su tercer disco, editado en 1979. El material incluía una nueva versión del hit I Need a Lover y un puñado de canciones que ya comenzaban a definir la línea estilística que el nacido en Seymour iba a desarrollar de ahí en más. Su tercer disco, Nothin’ Matters and What If It Did fue editado en 1980, y de ahí saldrían dos hits, Ain’t Even Done With the Night y This Time. Mellencamp siempre ha sido crítico con sus primeros trabajos, especialmente con sus letras, a las que siempre consideró poco desarrolladas y cargadas de frustración hacia el medio rural del que provenía. Sin embargo, eso cambiaría con su siguiente disco, American Fool.

    Editado en 1982, American Fool marcaría el salto al estrellato global del aún llamado John Cougar. Apoyado en dos tremendas canciones como Jack and Diane y Hurts so Good, el álbum permanecería durante nueve semanas como número uno en la lista Billboard. Según señala el crítico Stephen Thomas Erlewine, “los primeros álbumes de John Cougar estaban tan desprovistos de material fuerte que la arrogancia de American Fool fue una sorpresa. La diferencia es evidente en la canción de apertura, Hurts so Good, un tema rockero duro con un gancho irresistible. Cougar nunca antes había escrito algo tan pegadizo como esto. Ni tampoco había desarrollado de manera tan completa su visión romántica sobre los pueblos pequeños de Estados Unidos como en Jack & Diane”. Es en American Fool donde comienza su vínculo con Kenny Aronoff, uno de los más sólidos bateristas de rock en activo. Fue también el disco en el cual el guitarrista Larry Crane, compinche de Mellencamp desde la primera hora, mostraría su mejor trabajo hasta entonces. Con ese equipo, el rock obrero (o rural si se prefiere) de Mellencamp se alejaba definitivamente de los sonidos pasteurizados que dominaban las radios de rock y pop en aquel entonces. Fue un disco en el que, para variar, Mellencamp tuvo que soportar los intentos de manoseo de la discográfica que, según el productor Don Gehman, “quería un disco en el estilo de Neil Diamond”.

    El éxito del álbum le daría un respiro a Mellencamp en lo que refiere a presiones de sello, mánager y productores. Aprovechando que por un rato nadie tenía opiniones que darle sobre su nombre o sobre su música, agregó su apellido real al nombre de guerra que venía usando hasta entonces, pasándose a llamar John Cougar Mellencamp. Justo con ese nombre, en 1983 editó su disco Uh-huh, en el que profundiza su veta rural y colabora con los compositores John Prine y George Green. Es también el disco en que se consolida la que será la banda estable de Mellencamp en directo durante la próxima década: los mencionados Aronoff y Crane en batería, plus Toby Myers en bajo y John Cascella en teclados. Uh-huh también colocó canciones en las listas de popularidad y consolidó a Mellencamp como uno de los más brillantes exponentes de lo que se conoce como heartland rock, suerte de corriente que incluye a Bruce Springsteen, Bob Seger y Tom Petty, entre otros, y que se caracteriza por asumir la perspectiva de las clases populares y por considerar que la música, el rock en particular, debe tener un sentido comunitario y no ser solo entretenimiento.

    Ese sentido comunitario quedaría plasmado en el que es uno de sus mejores discos, si no el mejor: Scarecrow salió en 1985 y se convirtió en un éxito instantáneo con temas como Small Town, R.O.C.K. in the USA y Rain on the Scarecrow. Nunca antes había sonado así de aceitado el grupo de músicos que lo acompañaban, nunca antes se había metido Mellencamp tan adentro de la realidad que narra en sus canciones más políticas. Desde el video mencionado al comienzo de la nota, su papel central en el festival Farm Aid, de larguísima y consolidada trayectoria, en Rain on the Scarecrow Mellencamp pare un disco rebosante de conciencia de clase. O si se prefiere, de conciencia sociogeográfica: los de John son los granjeros con los que creció en Indiana. Y lo son a través de un discurso que se despliega en el disco a veces bajo la forma de una letra abiertamente política y a veces como el retrato de alguna relación amorosa desarrollada en esa América profunda y de raíz que, nos dice el disco, va camino a la extinción. Y con ella, a la extinción también de su cultura.

    Para 1987, año en que salió The Lonesome Jubilee, la popularidad de Mellencamp era global. El disco, del que salieron clásicos como Check it Out, lideró las listas de popularidad de EE.UU. y otros nueve países. Sobre el proceso de composición del álbum comentaba Mellencamp a la revista Creem ese año: “Estuvimos de gira mucho tiempo con la salida de Scarecrow, así que nos fuimos desarrollando como banda. Por primera vez discutimos sobre el material antes de empezar a producirlo”. The Lonesome Jubilee marca un cambio bastante claro en la carrera de Mellencamp, siendo el primer disco que abandona de manera evidente el sonido rockero que tenía hasta entonces y se sumerge en el universo del folk y la música de raíz estadounidense.

    Para comienzos de los 90 el mundo del rock estaba cambiando: la aparición del grunge, la llegada a la popularidad del metal alternativo y el universo de mezclas del rock con géneros como el hip hop o el funk, redujeron considerablemente la visibilidad de artistas como Mellencamp o Petty (Springsteen es la excepción). Sin embargo, esto no fue necesariamente algo malo para el heartland rock. En cierto sentido, que empezara a ser irrelevante seguir los vaivenes del mercado, liberó a Mellencamp —que comenzó a firmar sus discos con su nombre real— de muchas de las ataduras artísticas previas y le permitió concentrarse en la búsqueda que desarrollaría su carrera hasta el presente. Una búsqueda que intenta pulir la canción tradicional, arropándola con sonidos más rurales y tradicionales del folk y hasta el country.

    Quizá el ejemplo más extremo de esa búsqueda que pudo desarrollar de espaldas al cambiante y demandante universo del mainstream musical sea el álbum que produjo junto con T Bone Burnett en 2010, llamado No Better Than This. La composición del disco es un experimento que extrema la búsqueda de la canción tradicional en un formato minimalista. Y el sonido es un experimento aún más extremo: compuesto durante la gira que Mellencamp hizo junto a Bob Dylan y Willie Nelson, todo el disco fue grabado con un solo micrófono Ampex de 1955, como se grababan los viejos discos de folk de la década de los 30. Es decir, ya que la grabación es monofónica, la mezcla se debe hacer con los músicos colocándose a distintas distancias del micrófono, acercándose o alejándose de él según lo requiera la canción. Además fue grabado en locaciones históricas como los Sun Studios de Memphis y la Primera Iglesia Baptista de Savannah, Georgia.

    Para tratarse de alguien que comenzó llamándose Johnny Cougar y que siempre ha vivido en los alrededores de su ciudad natal, el experimento sonoro de Mellencamp ha logrado una proyección global bastante asombrosa. Su rica y rigurosa trayectoria artística ha resultado en un larguísimo y consistente viaje a la memoria musical propia. Desde ese lugar, Mellencamp ha encontrado siempre la forma de renovar y actualizar la tradición de la que bebe. Hasta donde sabemos, es la única forma de que una tradición cultural siga viva y tenga sentido en el presente. No parece poca cosa.

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