Como a mediados de enero, ayer miércoles se congregaron grupos de productores rurales para reclamar medidas que ayuden a su sector, sobre todo por el lado de los costos. Esta vez abarcó más puntos del país, pero la movilización ocurrió con un estado de ánimo ambiguo dentro del agro.
Es que la protesta de ayer se produjo poco después de que el Poder Ejecutivo anunciara un crédito del Banco República (BROU) con subsidio estatal en la tasa de interés para apoyar a las industrias lácteas que aún no cobraron parte de sus ventas a Venezuela. Y ayer mismo el Ministerio de Ganadería (MGAP) informó que se completó la conformación de un nuevo fideicomiso —con fondos del BROU y el banco BBVA— para prestar a los tamberos a un costo de 4,5% anual; el capital se paga en función de los volúmenes de producción. Aunque consideradas insuficientes para atacar todos los problemas, esas medidas generaron cierto alivio en parte del agro.
En la ciudad de Libertad, en San José, ayer se concentraron unos 200 productores desde algunas horas antes del mediodía. A diferencia de la movilización del 19 de enero, en ese sitio hubo menos manifestantes, comentaron ruralistas a Búsqueda. Consideraron que eso se pudo deber a que algunas gremiales de tamberos valoraron el crédito ofrecido por el gobierno a las industrias lácteas para que puedan mantener el precio pagado a los remitentes de leche, entre otras medidas.
Además, la protesta de enero había sido una reacción al malestar que produjo el ajuste de tarifas de servicios públicos que vino con el cambio de año. Hoy esa realidad ya está asumida.
La movilización de ayer fue respaldada por la Federación Rural, no así por la Asociación Rural. La protesta de enero había sido una ebullición activada por algún tambero vía redes sociales.
“Me pagan $ 4,50 por litro de leche, ¿cómo hago para sobrevivir?”, se lamentaba ayer Alejandro Rodríguez, un productor de leche de Libertad, mientras participaba de la movilización convocada bajo la proclama “Por el campo, por el país”.
La protesta se hizo simultáneamente en 16 departamentos (no hubo concentraciones en Paysandú, Maldonado y Montevideo). En algunas zonas se sumaron empresarios de otros rubros que están notando la desaceleración de su actividad.
Entre los principales reclamos está la rebaja de los precios de los combustibles y la electricidad, así como de la carga impositiva para el agro, para lo cual piden mejorar la eficiencia del Estado. También abogan por negociar más acuerdos comerciales para exportar y optimizar la infraestructura de transporte en el país.
Los precios que se pagan en el mundo por los productos del agro registraron caídas de hasta 60% en el último año, como en el caso de leche, y los costos internos siguen aumentando, se quejó el líder de la movilización de Libertad, Marcos Algorta, al leer una proclama del grupo. “El campo se cansó, señores gobernantes. Esto es urgente, necesitamos respuestas y toma de medidas inmediatas”, planteó.
La mayoría de los productores que participaron en las concentraciones se dedican a la lechería, la ganadería, la cría de pollos y la agricultura, entre otros rubros.
Algorta, un tambero, hizo especial énfasis en que la cadena láctea se “desarma”.
Hay unos 300 remitentes a Conaprole con sus cuentas en rojo y casi 1.000 que tienen un ingreso de $ 35.000 mensuales, dijeron a Búsqueda integrantes de esa cooperativa. Se refirieron a una situación de vulnerabilidad en la lechería.
Puente.
En reuniones con gremiales de tamberos y en el Consejo de Ministros realizado el lunes 22 en Paysandú, integrantes del Poder Ejecutivo informaron que se ofrecerá un crédito de U$S 66 millones para las industrias lácteas Conaprole, Claldy, Pili y Calcar que exportaron a Venezuela y no cobraron la totalidad de los negocios. Es a seis años de plazo, si bien el capital empezará a amortizarse en el cuarto (y se cancela de inmediato si llega el dinero de Venezuela, por eso se lo llama “puente”). Los intereses durante el período de gracia (los tres años iniciales) los absorbería el Ministerio de Economía, lo que requiere de un proyecto de ley que se está redactando.
Fuentes del BROU dijeron a Búsqueda que aún se discute la tasa de interés, que estaría en el orden de 4,5% anual. El costo para cada industria láctea puede estar sujeto a su propio riesgo. Para el banco el negocio, con garantía del Ministerio de Economía, es “conveniente”, añadieron.
En Paysandú, Vázquez destacó que es un crédito que “si se lo ofrecen a cualquiera, se tiran de cabeza para agarrarlo”.
“Es una buena noticia para el país. Y para resolver un tema delicado. Las cuatro empresas aceptaron nuestro planteo. Ahora vamos a terminar de definir el proyecto de ley para mandar al Parlamento y que se vote cuanto antes. En esto hay que ser ejecutivo”, declaró a Búsqueda el mandatario.
Conaprole ha sido la empresa con posición más dura en las negociaciones. “Querían que estatizáramos la deuda. Eso era imposible. El negocio (con Venezuela) fue entre privados”, dijo a Búsqueda un representante técnico que participó de las conversaciones.
En el BROU ven más factible que el crédito interese a las industrias chicas y no tanto a Conaprole. Para esa cooperativa —la mayor empresa del sector— la línea disponible será de U$S 42 millones, el máximo que le puede prestar hoy el banco en función de la regulación.
Algunos productores lecheros que participaron en la movilización de ayer se resisten a que Conaprole acumule endeudamiento en un contexto desfavorable en cuanto a precios y demanda en el mercado internacional.
Los técnicos del gobierno calcularon que el impacto de que se produjera un corte de la cadena de pagos en el sector lechero a raíz de los problemas en los negocios con Venezuela hubiera sido de U$S 60 millones, informó ayer el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, al comentar en una conferencia de prensa la conformación de un tercer fideicomiso financiero para este rubro.
Admitió que la lechería entró hace un tiempo en dificultades por el déficit hídrico y la brusca caída de cotización de sus productos. “Lo que hacemos es tratar de atemperar todas estas situaciones para llegar lo mejor parados posibles a la (...) reversión de precios que, sin hacer pronósticos, simplemente aplicando sentido común, es esperable para el año próximo (...)”, sostuvo.
Sobre la protesta de los ruralistas, Aguerre comentó: “Una cosa es la movilización y otra es pensar que con la movilización las cosas se van a resolver”. Y reivindicó los ámbitos institucionales para plantear preocupaciones y buscar soluciones.