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La historia íntima de una pareja en los años 90 y un relato distópico sobre un sistema que intenta atenuar los efectos de la muerte en los vínculos íntimos son los ejes argumentales de dos espectáculos teatrales que se despiden de la cartelera este fin de semana y que merecen una efusiva recomendación.
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Empecemos por el primero: No ver, no oír, no hablar, estrenada en la primavera de 2018 por Teatro Circular y repuesta solo por marzo, es el muy interesante debut como dramaturga de Stefanie Neukirch, quien desde 2012 es actriz estable de la Comedia Nacional. Escenificada en la sala 2, un espacio de gran proximidad entre actores y público, trata de una mujer enfrentada a la decisión de renunciar a un trabajo que no es uno cualquiera: Bettina Mondino, la actriz que encarna el protagónico, interpreta a una actriz de teatro que ante la ausencia de contratos artísticos debió trabajar durante gran parte de su vida contratada por una agencia que emplea a las personas de un modo que no conviene detallar para no adelantar la trama. Se puede decir que ella ha vivido media vida simulando ser quien no es, pero al mismo tiempo entablando un vínculo extremadamente íntimo y muy afectuoso con sus “familiares” y “amigos”. Esta puesta en escena a cargo de Diego Arbelo, también integrante de la Comedia que antes dirigió a Mondino en el Circular en la recordada Music hall, del francés Jean-Luc Lagarce, se mueve con elegancia y misterio en el filoso sendero entre la mentira y la verdad y la construcción de una ficción como vital tabla de salvación. Completan el elenco, a la altura de la excelente actuación de Mondino, Juan Graña, Martín Castro y Dulce Elina Marighetti. Las tres últimas dos funciones son el sábado 30 a las 21 horas y el domingo 31 a las 19:30 horas. Las entradas se venden solo en la boletería (Rondeau 1388) a $ 300 y $ 400 (reservas al 2901 59 52).
De aquí en adelante habrá que prestar atención a este apellido. Domingo Milesi, quien había sorprendido en 2013 con Lo que los otros piensan, que transcurría enteramente a bordo de un auto, es el autor, director y coprotagonista (junto a Sofía Espinosa) de Ayer pensé en decirte adiós, una tragicomedia romántica con algo de dramática y abundantes dosis de melodrama. Estrenada a principios de marzo en el Teatro Victoria, cuenta la historia de una pareja uruguaya a lo largo de la década de 1990, un espacio temporal cuya estética impregna toda la narración. Explícitas o implícitas, las referencias a la reciente caída del Muro de Berlín, a las tendencias de la música bailable y el grunge, a la forma de vestir y hasta de hablar, la influencia de la televisión por cable y la no menos evidente ausencia de Internet, marcan una cotidianidad familiar y a la vez ya muy lejana en el tiempo. Colabora muy bien el frecuente uso de modismos típicos de aquel tiempo, que aparecen con admirable y bienvenida naturalidad, a cargo de dos intérpretes evidentemente millennials, que, no obstante, logran un poderoso grado de convencimiento en su accionar.
La narración va y viene en el tiempo, desde el (más que inoportuno) momento en que se desata la crisis hasta la noche en la que estos dos jóvenes se conocieron, mientras sonaba Technotronic, paradigma bolichero de los tempranos 90, en una pista de baile. Y el texto de Milesi pone énfasis en cómo influye el paso del tiempo en la pareja y qué pasa cuando chocan conceptos como “estar o no a la moda” y la permanencia (o no) del amor, el deseo sexual y la voluntad de mantener o no una relación estable. “Hemos vivido muchos avances tecnológicos, pero ¿cuánto hemos evolucionado en la forma de vincularnos?”, se pregunta el autor en el programa de mano.
Hay un tercer personaje en esta historia que es la casa. La estupenda escenografía consiste en una casa de dos plantas de la que vemos tres ambientes diseccionados en un plano vertical que deja ver el interior de la vivienda. Un dormitorio con la cama vertical genera en el espectador una fuerte disociación entre lo que vemos y lo que deberíamos ver, lo que se traduce en un choque de trenes entre la ficción y su representación. Los pasajes entre esa cama, la cocina y ese living demencialmente dividido en dos planos visuales, son perfectos catalizadores de los constantes cambios temporales, ambiciosamente planteados por el Milesi-autor, magistralmente resueltos por el Milesi-director y notablemente interpretados por el Milesi-actor junto a Sofía Espinosa, quienes componen una perfecta dupla de comedia. Mención aparte para el impecable diseño de arte, visible en el mobiliario, electrodomésticos, empapelados y objetos decorativos. Una comedia muy inteligente que seguramente estará entre lo mejor de la temporada 2019.
Las últimas funciones de esta primera temporada son este viernes 29 y el sábado 30 a las 21 y el domingo 31 a las 19. Las entradas se venden en la boletería del teatro (Río Negro 1477) a $ 350 y se reservan a [email protected]. Uno de los grandes problemas del teatro uruguayo es que las buenas obras suelen durar muy poco. Esta recién se repondrá en la primavera.