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    Salió carísimo, general

    Director Periodístico de Búsqueda

    Nº 2115 - 18 al 24 de Marzo de 2021

    Al senador y líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, le gusta jugar a la guerra. Es una costumbre que suelen tener los militares de alto rango y muy especialmente los que se dedican a la política. No lo hacen por capricho, están formados para eso. Durante toda su carrera colocan al enemigo siempre delante, como estímulo, y buscan las mejores acciones para derrotarlo.

    Algunos de los métodos son muy viejos, casi tanto como la historia de la civilización. Antes de que se formaran los estados ya estaban los ejércitos, combates y estrategias. Entre ellas, distraer la atención del rival es una de las más recurrentes, con siglos de buenos resultados. La utilizaron desde los romanos hasta los aliados o los nazis en la segunda guerra mundial, desde los revolucionarios blancos al mando de Aparicio Saravia hasta los tupamaros, desde Fidel Castro y Ernesto Guevara en la revolución cubana hasta las dictaduras militares más derechistas.

    Exactamente eso es lo que están haciendo el general Manini Ríos y Cabildo Abierto en estos días. Es obvio. Búsqueda publica un extenso artículo que incluye una serie de confesiones de uno de sus dirigentes más cercanos y Manini procura por todos los medios posibles derivar la discusión hacia otro lado, generar una cortina de humo como forma de no perder esta batalla. Primero cesa a su funcionario de confianza, en este caso el coronel retirado Enrique Montagno, que se desempeñaba como vocal de ASSE en representación de Cabildo Abierto, y después va directamente a atacar al mensajero.

    Nada o casi nada dice Manini Ríos de lo confesado por Montagno en una conversación que mantuvo en una oficina pública con un exdirigente de su partido para hablar sobre cuestiones políticas. Prefiere ni mencionar que uno de sus hombres más leales considera que la coalición “se va a romper fea”, que al gobierno del presidente Luis Lacalle Pou “lo salvó el Covid” y que los blancos “jodieron” al Partido Colorado y a Cabildo Abierto con el reparto de cargos. Lo único citado por Manini Ríos es lo que confiesa el exjerarca de ASSE referido a que montó en ese organismo “una estructura gigantesca” y que colocó a 135 personas. Pero también lo hace para distraer, acusando al Frente Amplio de haber metido “a 70.000 personas en el Estado”.

    Lo otro que hace Manini Ríos es generar mucho humo. Una cortina oscura, espesa y con el periodismo en general y Búsqueda en particular como objetivo. Dice Manini Ríos, por ejemplo, en Radio Monte Carlo el mismo jueves 11 del escándalo que involucra a su partido, que “parece que es una nueva forma de hacer periodismo comprar grabaciones privadas”. Dice también, al otro día en el programa radial Mejor hablar de M24, que “hay un cinismo tremendo” y que la prensa encontró “un cachón para dejar atrás las milanesas y las engrampadoras de Bustillo” y “el beneficio de Alfie”.

    Se refiere además a “una prensa amarilla” y a “una suerte de Gran Hermano en el que uno tiene que cuidarse de lo que habla con cualquiera”, para concluir que “es mucho más grave discutir sobre una conversación privada que fue grabada sin consentimiento que lo que se pudo haber dicho en sí”. Así el general lanza su ataque en esta guerra que se inventó. Distrae, juega con la inteligencia de su audiencia. Da ordenes, dice que no tengan en cuenta lo que confiesa su socio porque eso no fue dicho para que se hiciera público.

    Siguiendo su lógica, la labor de los periodistas casi pierde sentido. Las valoraciones hechas por Montagno fueron en una oficina pública, ante otro político y nada tienen que ver con la vida privada. Cada una de sus frases tiene interés público y así quedó demostrado una vez que se publicaron. Si los periodistas solo nos dedicáramos a las conferencias de prensa y a ir donde nos invitan, casi nada de lo interesante se podría informar. Sería el sueño del general y por eso la prensa independiente es su principal pesadilla, a la que hay que hacerle la guerra.

    En esa lógica bélica, que es la que él prefiere, le podríamos decir que, por más que aquí nadie compra grabaciones, el costo de haberlas difundido sí es carísimo. Pero no para nosotros. Es carísimo para los intereses de Cabildo Abierto, que pretende presentarse como un partido descontaminado de la política tradicional. El precio lo paga la política y no el periodismo.

    Es cierto que algunos periodistas se concentraron luego de difundido lo de Montagno más en la forma y en discutir sobre la supuesta “conversación privada” que en el contenido. Allá ellos. Capaz que lo hacen por desconocimiento, mala leche o directamente por envidia. Pero por suerte son una ínfima minoría, abrazados a su pequeño árbol. Todos los demás optaron por avanzar en el bosque, y eso ya generó consecuencias, con instancias parlamentarias ya previstas, el cese de 30 funcionarios de ASSE y algunas investigaciones en curso.

    Es parte del costo que ya están pagando el general y su partido. Y hay otros que pueden venir o quedan latentes. El primero y más importante es que, con sus reflexiones, Montagno mostró que Cabildo Abierto está recurriendo al Estado para hacer política de la más tradicional desde las oficinas públicas. No es nada raro, casi todos los hacen de una forma u otra. El tema es que el discurso de ese partido durante la campaña electoral se basó en aquella frase de: “¡Se acabó el recreo!”. Sin embargo, lo primero que hicieron al llegar fue correr ellos también hacia el patio de la escuela. Con un agregado, Manini lo confirma y respalda al decir que “sin lugar a dudas Montagno ha sido de los mejores directores de ASSE” y “se merece todo el reconocimiento”.

    El segundo costo es que con las reflexiones realizadas por Montagno queda en evidencia un problema de confianza entre algunos de los socios de la coalición. En esto no hay que pecar de inocentes: la política consiste en sobrevivir y para eso hay que ser más fuerte que los rivales pero también que los aliados. Los principales integrantes de Cabildo Abierto lo saben muy bien y por eso ya están previendo un final para la alianza gubernativa, como sostiene Montagno.

    El problema es que con lo dicho por el exdirector de ASSE quedó en evidencia la estrategia que tienen planificada. Y eso también le salió carísimo al general y a su gente. Da la sensación de que ese elevado precio lo van a pagar en cuotas. No lo harán ni los periodistas, ni sus socios ni los opositores: serán ellos solos. Y pueden venir más que también terminen colgados del anzuelo, porque el pez por la boca muere.

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