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Las últimas cinco o seis semanas de 2017 fueron excepcionales para la música uruguaya. De golpe, apretados contra la agenda, aparecieron discos que seguramente dejarán huella: Mandrake y los Druidas, Fernando Cabrera, Franny Glass, Florencia Núñez, La Trampa en vivo, Rada Confidence, el salto al tango de Gabriel Peluffo… y #8, de Buenos Muchachos (Bizarro Records). Si el de Mandrake es el mejor disco de rock del año, el octavo álbum de la banda de Pedro Dalton trasciende definitivamente los límites del rock y se lanza a conquistar tímpanos y corazones de todo quien guste disfrutar de la buena música, eso sí, interpretada desde las tripas de un cantante único y muy poco ortodoxo como Pedro Dalton.
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Ahora volvieron a elegir a Gastón Ackerman (trompetista de jazz, compositor y arreglador) como productor artístico (junto a la banda) y grabaron en su nuevo estudio Mastodonte, en Punta Gorda. El resultado: once preciosas canciones, habitadas por el misterio, la calma, y una lírica adulta, despojada de viejas rabias, reconciliada con la posibilidad de ampliar el espectro sensible y emotivo, como en Dos no da tres: El amor/ Templa el alma/ Siente el filo/ De ese adiós/ Muy adentro eran dos/ Si templo el alma/ En el centro somos dos. La sutileza conceptual que el grupo expresa en esta placa vuelve la escucha una experiencia similar a la de un buen disco de jazz o a la de sentarse en una platea a escuchar una orquesta. Una línea de bajo por aquí (el inicio de Turto, por ejemplo), un contrapunto de guitarra por allá, un arpegio sosegado por acá, un solo inesperado más acá, junto a un juego de parches y platos a través del cual habla el baterista José Nozar. Marcelo Fernández, Topo Antuña y Pancho Coelho funcionan como uno solo: conforme pasan los discos se afianzan como un formidable ensamble de guitarras.
Una escena cinematográfica hecha canción es Antenas rubias, sin duda uno de los temas de 2017. La poderosa sensación de estar sanando las heridas del pasado aliviana el aire y estalla en Todo aquel infierno, otra de las joyitas de #8: Desarmar aquel infierno/ Fue una fina decisión/ Hace tiempo no hubiera creído que/ Esto fuera lo real/ En la Luna se hizo el Sol/ Fantasía es lo real.
Mención aparte merece el fino trabajo pictórico en formato tríptico de la portada. Un paisaje de acuarela alucinado que invita a adentrarse en las canciones. En clara prueba del merecido aumento de su popularidad, esta semana se anunció que la presentación de #8 será en abril en el Teatro de Verano. Las entradas se ponen en venta en estos días, y vuelan.