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    miércoles 05 de junio de 2024

    Satisfacción por emisión y paso en el largo trecho hacia la “A”

    Las autoridades del Ministerio de Economía (MEF) cerraron con un festejo interno la semana pasada. Por un lado, después de una larga y compleja preparación, el gobierno logró colocar en el mercado internacional el primer bono con una tasa de interés ligada al cumplimiento de dos indicadores medioambientales; por otro, una agencia evaluadora de riesgo elevó la nota a la deuda hasta un máximo en todas sus calificaciones históricas del país.

    En el transcurso del jueves 20 se ejecutó la emisión del bono indexado a indicadores de cambio climático (BIICC), un papel en dólares con vencimiento final en 2034. La demanda rondó los US$ 3.960 millones; el MEF colocó unos US$ 1.500 millones del nuevo título ambientalmente “sostenible” y recibió cerca de US$ 1.000 millones en efectivo y US$ 500 millones recomprando globales en dólares que amortizan en los años 2024, 2027 y 2031.

    La tasa del BIICC a pagar depende de si el gobierno cumple o no metas de reducción de gases de efecto invernadero y de conservación de bosques nativos, que se medirán en 2025. En caso de sobrecumplir, el interés se abatirá en 15 puntos básicos (0,15%) en cada indicador. Cuando se empezó a conversar con los potenciales inversores, hace más de un año, “hubo mucha reticencia” a aceptar una suerte de tasa variable con potencial “bonificación” para el emisor, dijo el director de la Unidad de Gestión de Deuda del MEF, Herman Kamil, el martes 25 en Radio El Espectador.

    El jerarca, que ocupa el cargo desde los gobiernos del Frente Amplio, resaltó que esta operación fue posible gracias a políticas que “cruzan las administraciones” y valoran los inversores.

    Las autoridades del MEF quedaron conformes con la ampliación de la base de inversores internacionales que logró el nuevo bono, pero también el interés de agentes locales, como las AFAP y algunas aseguradoras.

    “Más allá de la emisión particular, que no tiene mayores diferencias con una común en términos de rentabilidad, es un muy buen indicador (...) de que el país está yendo por el camino que se entiende idóneo para hacer frente a las dificultades climáticas que puedan llegar a existir en el futuro. Por lo tanto, celebramos el paso dado”, dijo a Búsqueda Matías Hofman, responsable de Estrategias de Inversión de Sura Asset Management Uruguay.

    Nota

    Por otro lado, el viernes 21 R&I (Rating & Investment) subió de “BBB” a “BBB+” la calificación de Uruguay; esa nota indica una solvencia “suficiente, aunque algunos factores requieren atención en tiempos de grandes cambios en el entorno”. La agencia japonesa ponderó en su comunicado la estabilidad política y la gestión de la crisis por el Covid-19 que hizo la administración de Luis Lacalle Pou. “Los ojos están puestos en si el gobierno es capaz de mantener el impulso de las reformas que apuntan a acelerar el crecimiento económico y mejorar aún más la sostenibilidad fiscal a medio plazo”, agregó.

    Kamil celebró la suba de la nota, que tiene perspectiva “estable”: “Empieza a ver una mayor correlación entre las calificaciones, que parecería que estaban un poco rezagadas respecto a lo que los mercados estaban priciando”, es decir, fijando como precio de los bonos uruguayos.

    Los niveles superiores en la escala de R&I son en el rango de “A”, que hoy tienen Estados Unidos o Alemania. Para Uruguay, llegar a “A–”, el escalón inmediato desde su nota actual, “obviamente es un trecho muy largo”, dijo Kamil.

    Economía
    2022-10-26T20:49:00

    FUENTE: nota.texto7