La economía prolongó su estancamiento en el primer trimestre
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn la mañana del martes 18, Danilo Astori preparó el terreno: horas después la población recibiría malas noticias sobre el desempeño de la economía. Ya de entrada, en la entrevista en la oficial Radio Uruguay el ministro anticipó que el Producto Bruto Interno (PBI) del primer trimestre confirmaría “las dificultades de crecimiento que ha tenido Uruguay en los últimos meses”. Y como “contexto”, habló de un “mundo” que “está complicado y la región está más complicada aún”, además de “impactos negativos sobre países pequeños como Uruguay” derivados de la guerra comercial que tiene a algunas potencias globales como protagonistas.
Ese mensaje fue acompañado por otro, también estratégico, apuntando a actuar sobre las expectativas de la gente: según Astori, ciertos datos sobre la inversión dan “esperanza de que en el segundo semestre” se empiecen a ver “algunos indicios, algunos elementos de juicio más firmes, acerca de esa recuperación del crecimiento” económico.
Si bien conocía estimaciones preliminares, el ministro de Economía se enteró de la medición del Producto Bruto Interno (PBI) de enero-marzo poco después de las cinco de la tarde, cuando el Banco Central divulgó las cifras. El volumen físico de producción de bienes y servicios medido por ese indicador se redujo (–0,2%) respecto al mismo trimestre de 2018, pero se mantuvo (0,0%) en la comparación con octubre-diciembre anterior que quita los efectos estacionales.
Incorporando ahora estos nuevos datos, los técnicos del Ministerio de Economía trabajan en la revisión de la estimación de aumento del PBI para el promedio de todo 2019, para corregir el 3,3% que resulta irreal bajo la actual coyuntura. De hecho, el “arrastre estadístico” (que supone asumir que la actividad económica no crece en el segundo, tercer y cuarto trimestres) proyecta una contracción de 0,2% para el año. Y los analistas que responden a la encuesta de expectativas del BCU estiman —en mediana— un crecimiento de 0,7%.
La variación nula del PBI en enero-marzo en la medición desestacionalizada sigue a dos trimestres de disminución; entonces algunos analistas empezaron a hablar de recesión técnica.
El Producto en términos anuales —incorporando al período la medición del primer trimestre de 2019— creció 1,1% frente a los 12 meses móviles previos; medido en dólares bajó a unos US$ 58.383 millones, según cálculos de Búsqueda.
El dato de Cuentas Nacionales del primer trimestre era esperado con expectativa por analistas y asesores de políticos; el estancamiento —o recesión técnica— de la economía y la pérdida de empleos están instaladas como tema de debate en la campaña electoral. Pero no trajo sorpresas y solo reafirmó la percepción de un PBI planchado; algunos economistas aludieron ahora a un riesgo mayor de recesión.
Después de confirmado que en enero-marzo se prolongó el estancamiento económico, el gobierno optó por el silencio. Incluso, las nuevas cifras fueron ignoradas por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República, que en general se hace eco de este tipo de estadísticas.
Sectores y gasto. En el primer trimestre, al comparar con igual período de 2018, se dio una contracción de la mayoría de los sectores de actividad.
En el agro hubo una virtual estabilidad (–0,1%), con un aumento de la producción agrícola —sobre todo por los altos rendimientos logrados en la zafra de soja y maíz— que compensó el descenso en la pecuaria y la forestación.
La industria manufacturera se contrajo 2,5%, por menor actividad en las ramas orientadas al mercado interno y a la exportación (como los frigoríficos y la producción de pasta de celulosa).
El volumen de producción de la construcción bajó 3%, lo que estuvo explicado en especial por menos obras edilicias y viales.
El sector del comercio, reparaciones, restaurantes y hoteles se contrajo casi 7%. También bajó 0,4% la producción de las “Otras actividades”, afectado por la merma en la afluencia de turistas argentinos y su impacto en los negocios inmobiliarios.
Se destacó el crecimiento (21,1%) del suministro de electricidad, gas y agua, explicado principalmente por la mayor generación por parte de las represas.
Las telecomunicaciones, y en particular los datos móviles, apuntalaron la actividad del sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones (5,3%). La carga por vía terrestre se vio afectada por el descenso de las operaciones de comercio exterior.
Desde el enfoque del gasto, la oferta y la demanda global se contrajeron 1,9% en enero-marzo pasado, respecto a igual lapso de 2018. Casi todos sus componentes se comportaron de manera contractiva; solo creció el consumo y la inversión del sector público (ver cuadro).