Esa fábrica empezó a construirse a mediados de la década pasada a cuatro kilómetros de Fray Bentos. La obra requirió una inversión gigantesca para los estándares de Uruguay y originó un diferendo político con Argentina que se arrastra hasta estos días. La producción de celulosa blanqueada de fibra corta de eucaliptus se inició en 2007 y hoy está estabilizada en 1,3 millones de toneladas anuales, tras un reciente permiso para ampliarla que reavivó el enfrentamiento bilateral.
Este emprendimiento industrial elevó a 57% el peso del sector secundario en Río Negro, el más alto de todos los departamentos, surge de datos oficiales divulgados la semana pasada. Unas 200 firmas contratistas están vinculadas a la fábrica, que años atrás fue adquirida por la finlandesa UPM. Según la empresa, los empleos directos y asociados a la misma superan los 6.400, lo que representa 26,6% de los ocupados.
Como el puente que une a Fray Bentos con la argentina Puerto Unzué, la chimenea de la planta pasó a ser un rasgo estético de la ciudad.
Esta fábrica “cambió notoriamente la fisonomía económica y empresarial” del departamento, observó el presidente de la Asociación Comercial e Industrial de Río Negro, Leopoldo Cayrus. UPM genera una “demanda importante de empleo” en empresas que actúan como “satélite” y ello exige a los jóvenes estar “preparándose en forma continua”, destacó.
Otra industria de peso es la Compañía Láctea Agropecuaria Lecheros de Young (Claldy), que tiene su planta sobre la ruta 3.
Desde la Intendencia se está promoviendo un parque industrial en un predio cercano al puerto de M’bopicuá. La primer fábrica que se instalará surgirá de un acuerdo de Claldy con la argentina La Sibila para producir suero en polvo, que requerirá una inversión de U$S 60 millones. Acaba de recibir el permiso ambiental y la construcción se iniciará a la brevedad, informó Irureta. Pero hay otros proyectos que se radicarían en ese parque, entre ellos uno de Industrias Sulfúricas.
“Algún tropezón”.
Según Irureta, la economía muestra un “dinamismo importante” más allá del impulso que da UPM. Eso obedece en gran medida al “desarrollo agrícola”.
Con la soja como “base”, ese rubro tuvo un “empuje muy grande estos años”, comentó por su parte José Luis Braga, presidente de la Sociedad Rural de Río Negro.
La forestación mantiene su dinamismo y la ganadería “se ha achicado un poco”, dijo. En el agro rionegrense “todo el mundo sigue, con algún tropezón como el año pasado, pero las cuentas se van complicando y los márgenes brutos se achicaron” por el incremento de costos —fundamentalmente laborales y de la energía—, se lamentó. Y añadió: “La situación ya no es la misma que hace tres o cuatro años”.
También presiona sobre los costos salariales la relativa escasez de mano de obra calificada, cada vez más necesaria para el manejo de la tecnología usada en la producción agrícola, remarcó.
Agronegocios del Plata (AP) “viene creciendo en superficie” de cultivos, pero habrá un freno este año debido a la baja del precio internacional de la soja, informó Ivo Legelen, su responsable comercial para el litoral norte. La empresa, de la cual el argentino Gustavo Grobocopatel es uno de los dueños, planta en Río Negro unas 7.000 u 8.000 hectáreas propias —principalmente soja, pero también trigo, maíz, sorgo y cebada— y le compra granos a otros.
En las afueras de Young AP tiene una planta con seis torres de silos que suman una capacidad de 26.000 toneladas. Hasta hace pocos años solo la Cooperativa Agraria Nacional tenía allí instalaciones de ese tipo, pero tras el boom agrícola ya son cinco. También florecieron locales donde se exhibe y vende maquinaria agrícola, que algunos lugareños asimilan a un “shopping” por la variedad de la oferta y la extensión que ocupan.
Claudio Princisgh, gerente de plantas de AP, comentó que la llegada de inversores argentinos años atrás al agro “reactivó toda la economía de Río Negro”. Trajeron su conocimiento de la producción de granos a un ámbito donde predominaba la “cultura arcaica” y el “miedo” al riesgo, opinó.
El mercado de campos también disfrutó del auge agrícola y ahora acusa la desaceleración.
“Pasó el furor de hace algunos años. La mayoría de los dueños no venden y piden precios que no se aceptan, mientras sigue habiendo arrendamientos”, describió el agrónomo Ramiro Miranda, de Indarte Negocios Rurales, con base en Young. Y graficó: “El mercado está más frenado: si antes iba a 100 o 120 kilómetros por hora, ahora va a 70 u 80 y mirando el camino detenidamente”. En su opinión, a mediano plazo el precio de la soja va a “tonificarse” y ello favorecerá la compraventa de campos.
Según el censo agropecuario de 2011 realizado por el Ministerio de Ganadería, en Río Negro había 1.072 explotaciones que ocupaban 914.414 hectáreas dedicadas principalmente a la producción de vacunos para carne (505 establecimientos), de cereales y oleaginosos (246) y de ganado lechero (139). La forestación sigue en importancia en cantidad de explotaciones.
La terminal portuaria de Fray Bentos es uno de los puntos de salida clave de la producción. En enero-julio pasado llegaron 92 buques y se movilizaron 992.394 toneladas, según la Administración de Puertos. Las cifras de todo 2013 habían sido 130 arribos y 455.124 toneladas embarcadas.
En el sector energético, está en etapas de aprobación la construcción de una nueva represa hidroeléctrica sobre el río Negro. El proyecto involucra una inversión de U$S 200 millones y estaría a cargo de empresarios brasileños.
Turismo patrimonial.
UPM también movilizó el rubro hotelero. El Gran Hotel Fray Bentos, que pertenecía al Banco de Seguros del Estado y estuvo años cerrado, reabrió en manos de inversores locales cuando llegó ese megaemprendimiento.
Irureta dijo que se “vislumbran oportunidades para el turismo” más allá de Las Cañas, un balneario con playas sobre el río Uruguay que ofrece cabañas y camping. El frigorífico Anglo llegó a emplear a 25.000 trabajadores, pero desde 1967 está inactivo; hoy su estructura alberga un museo y las autoridades pretenden que sea declarado patrimonio histórico de la humanidad, lo que atraería a más visitantes.
En el rubro inmobiliario, la Intendencia prepara una licitación para adjudicar un predio entre Fray Bentos y Las Cañas dondes se construiría un barrio residencial, un puerto náutico y un hotel cuatro estrellas. Se estima que la inversión rondará los U$S 200 millones.
Comercio en baja.
El sector del comercio, el transporte, las comunicaciones, los hoteles y restaurantes genera cerca de 8% del Producto, de acuerdo con cifras oficiales de 2008.
Este año “hay menos venta” en el comercio, lo que se acentúa habitualmente durante los inviernos, porque Fray Bentos es una “ciudad turística, netamente”, señaló Cayrus. Además, la diferencia cambiaria con Argentina se profundizó en los últimos tiempos y ello hace más atractivo realizar compras al otro lado del río Uruguay. El empresario dijo que esa situación “perturba” a los comerciantes fraybentinos porque hace que el “dinero de la ciudad se vaya” para afuera. La Asociación Comercial hace esfuerzos para que los aduaneros actúen con firmeza ante el bagayo.
En Young el panorama comercial no es mucho más alentador. A la hora de la siesta las calles quedan semivacías y muchos locales cierran, pero no la sucursal de Ta-Ta, que se instaló hace pocos años y emplea a cerca de 60 personas.
“Esto está raro. Primero pensábamos que era por la Semana de Turismo, después por el Mundial. Ahora esperamos que la actividad levante después de las elecciones”, comentó, preocupado por las cuentas a pagar, el dueño de un parador sobre la ruta 3. Establecimientos de ese tipo mejoran su actividad con la zafra de la soja (que se planta en el tramo final de cada año y se cosecha al inicio del siguiente).
Álvaro Sosa, integrante de un Centro Comercial e Industrial de Young que lucha por mantenerse vivo, opinó que “hay un receso” en la actividad. El repliegue de la agrícola El Tejar y un sobreendeudamiento de sectores de la población que compraron motos y autos son, a su entender, algunas de las posibles explicaciones. “Asumieron cuotas a largo plazo y los gastos se restringen”, analizó.
Reflejo del bajón son, a su entender, los muchos carteles de “se alquila” y los locales que cambian de giro. “Hace dos años los alquileres no bajaban de U$S 1.000 por una casa normal y hoy se consiguen por $ 8.000 o $ 9.000”, indicó.
Su propio negocio —una funeraria— pasó de una inusualmente alta actividad en el verano a un bajón en los meses recientes. Los ataúdes, apilados dentro del local en penumbras, no han aumentado su costo, pero los salarios, las facturas de los servicios públicos y el gasto de mantenimiento de la camioneta subieron, se lamentó Sosa.
Economía
2014-08-28T00:00:00
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