En estos meses los empresarios turísticos miran de cerca cualquier señal que les permita prever cómo será la próxima temporada de sol y playa, la que genera más divisas. Los números del tercer trimestre no parecen augurar nada bueno.
En estos meses los empresarios turísticos miran de cerca cualquier señal que les permita prever cómo será la próxima temporada de sol y playa, la que genera más divisas. Los números del tercer trimestre no parecen augurar nada bueno.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa llegada de argentinos bajó 27% en julio-setiembre, en comparación con los mismos meses de 2017, según datos del Ministerio de Turismo (MT). Eso supone una profundización de la caída que ya se había dado en el segundo trimestre (23%).
Fue precisamente entre julio y setiembre cuando se dio uno de los saltos más fuertes en la cotización del dólar en Argentina, en medio de problemas fiscales que generaron un clima de desconfianza frente a lo cual el gobierno de Mauricio Macri adoptó nuevas medidas cambiarias, monetarias y fiscales.
En ese contexto, el saldo de la balanza turística para Uruguay —que compara los gastos realizados por los visitantes que llegan al país con los realizados por los uruguayos en sus viajes afuera— desmejoró. En efecto, según los datos del MT analizados por Búsqueda, el sector generó divisas por US$ 1.732 millones en los primeros nueve meses del año, una caída de US$ 72 millones con los respecto al mismo período de 2017. Por otra parte, el gasto que los uruguayos hicieron fuera de fronteras alcanzó a US$ 788 millones, casi US$ 25 millones menos, lo que ayudó a que la balanza se mantuviera positiva. Sin embargo, el saldo se achicó en US$ 47 millones (5%).
En el tercer trimestre del año, la caída más pronunciada entre los arribos de turistas a Uruguay fue, precisamente, de argentinos. La llegada de brasileños —que viven momentos de incertidumbre política ante las elecciones presidenciales— también cayó: fue 13% menor que en julio-setiembre de 2017. Pero por el incremento de turistas que se dio en los primeros meses del año, esas bajas se diluyen en los datos acumulados: en enero-setiembre el país recibió 2,8 millones de visitantes, una baja interanual de 2%. Incluso, esa cifra se mantiene por encima del promedio de turismo receptivo desde 1995 (cuando se inician las estadísticas oficiales).
Los argentinos son 70% de los visitantes. La clase media argentina es el público que aún se mantiene incierto de cara a la próxima temporada de verano. Por ahora, los 1,9 millones de visitantes de esa nacionalidad que llegaron entre enero y setiembre están por encima del promedio histórico, aunque muestran una caída de 6% con respecto al mismo período de 2017.
De la misma manera que el dólar valorizado en Argentina pone en duda la llegada de turistas de esa procedencia, incentiva los viajes de uruguayos a ese país. De hecho, eso fue lo que se vio en los últimos tres años en momentos en que el nivel de precios y el tipo de cambio mostraban un abaratamiento de Argentina sobre Uruguay.
Conforme con datos oficiales, la cantidad de uruguayos que viajó fuera del país (a cualquier destino) aumentó 17% en julio-setiembre. En el primer trimestre había crecido casi 4%, pero bajó 9% en el segundo, siempre al comparar con iguales períodos del año anterior.
Los viajes a Argentina se incrementaron casi 20% en el tercer trimestre del año, justo cuando se produjo la corrida cambiaria en ese país. Si bien se trató de viajes con una duración más corta (pasó de cinco a cuatro días), el gasto de los uruguayos allí se incrementó 14%.