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    Secretaría Antilavado investiga el papel de los uruguayos en el pago de coimas del fútbol y estudia pedir colaboración de EE.UU.

    Decenas de evidencias en poder de los fiscales norteamericanos son complementarias de información que surgió en la Justicia uruguaya

    En el sexto piso de la Fiscalía de Brooklyn, Estados Unidos, hay piezas de un puzzle incompleto. Son decenas de documentos sobre sociedades anónimas, transacciones bancarias, contratos, correos electrónicos y otras evidencias recabadas a lo largo de meses que llevó la investigación de la corrupción en el fútbol regional. Hay piezas que encajan perfecto con otras que están a miles de kilómetros de distancia, en poder de la Justicia uruguaya, y dan sentido a cabos sueltos que quedan en los expedientes abiertos en Montevideo.

    El pago de coimas a dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) necesitaba de un entramado de empresas offshore, cuentas en bancos alrededor del mundo y contratos ficticios que justificaran movimientos de dinero millonarios. Y si bien los que estaban a la cabeza de la corrupción eran argentinos, sociedades anónimas y estudios uruguayos tuvieron una participación en ese esquema superior al que conocían las autoridades locales, según un análisis de Búsqueda de evidencias en poder de Estados Unidos (EE.UU.), transcripciones de las declaraciones de testigos y colaboradores de la Justicia norteamericana, los Panama Papers, expedientes judiciales en Uruguay y otros registros públicos.

    La Secretaría Nacional Antilavado investiga el rol de los uruguayos en la corrupción del fútbol para determinar si cumplieron con las exigencias de control previstas en las normas sobre lavado de activos, dijeron a Búsqueda fuentes del organismo. Las autoridades estudian pedir la colaboración de EE.UU. para acceder a documentación en manos de la Fiscalía de ese país.

    La secretaría analiza el papel de Víctor Paullier & Cía. Sociedad de Bolsa, del contador Ignacio Martinelli, el escribano Adolfo Pittaluga, el estudio JP Damiani & Asociados y la constructora Weiss Sztryk Weiss, precisaron los informantes. Casi todos declararon como testigos o indagados en la causa que investiga Crimen Organizado y que derivó en el procesamiento del expresidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) Eugenio Figueredo.

    “Tercerización de honorarios”.

    La investigación uruguaya sobre la corrupción en el fútbol, iniciada en diciembre de 2013, avanzaba lento hasta que EE.UU. entró en juego. Las autoridades suizas sorprendieron al mundo del deporte en mayo de 2015 con la detención de varios dirigentes del fútbol, entre ellos Figueredo (entonces presidente de la Conmebol), a pedido del Departamento de Justicia norteamericano.

    Mientras esperaba que Suiza resolviera si extraditaba a Figueredo a Montevideo o a Nueva York, la Justicia uruguaya tomó declaración a dirigentes, empresarios, abogados y personas vinculadas a los negocios de ese deporte.

    El abogado Jorge Pereira Schurmann declaró como testigo en octubre de ese año y días después entregó información complementaria al Juzgado de Crimen Organizado. Había estudiado el tema de la corrupción en el fútbol y el desarrollo del caso en EE.UU. en su rol de asesor del empresario Francisco Casal, quien estuvo detrás de la denuncia que presentó la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales y que fue el puntapié de la investigación en Montevideo.

    Pereira Schurmann describió los presuntos esquemas de corrupción y mencionó a sociedades anónimas, varias de ellas uruguayas, que eran engranajes del mecanismo. A partir de esa información, el abogado de la mutual pidió a la Justicia local que solicitara la colaboración de EE.UU. para que proporcionara toda la información que había recabado sobre el pago de coimas. Además, solicitó que citara a varios de los posibles involucrados, entre ellos, Víctor Paullier e Ignacio Martinelli.

    El titular de la sociedad de bolsa concurrió al Juzgado en calidad de testigo en diciembre de 2015. En esa oportunidad, entregó información sobre Torneos y Competencias y también sobre su CEO, Alejandro Burzaco, ambos clientes suyos. “Víctor Paullier & Cía. solo les administraba los fondos y las inversiones financieras a Torneos y Competencias”, dijo.

    Una de las preguntas del interrogatorio fue si tenía relación con la sociedad Arco Business and Development, a lo que Paullier respondió: “No tenemos relación, no es cliente de nuestra empresa”. Cuando fue consultado por Búsqueda en 2017, Paullier volvió a negar cualquier relación con compañías usadas para pagar coimas.

    La Justicia preguntaba por Arco porque la sociedad estaba en el centro del esquema de corrupción, según sospechaba EE.UU. y confesaría después la empresa Torneos en un acuerdo con el Departamento de Justicia. Esa y otras empresas offshore estaban “fuera de los libros” de Torneos, pero eran “creadas y controladas” por sus directivos para pagar coimas a los dirigentes de la Conmebol a cambio de asegurarse los derechos de televisión de los campeonatos de fútbol, dice el acuerdo.

    Los cálculos de las autoridades y de la Conmebol sugieren que, desde los años 90 hasta los arrestos, los sobornos pagados por Torneos y otras compañías superaron los US$ 200 millones.

    Eladio Rodríguez, el encargado de pagar las coimas en Torneos y actual colaborador del gobierno de EE.UU., declaró en el Juzgado de Brooklyn que Arco era una offshore creada para “transferir coimas”.

    Pese a que Paullier declaró que su empresa no tenía relación con Arco, varias evidencias obtenidas por los norteamericanos trazan un vínculo entre ambas.

    Búsqueda analizó decenas de documentos en las oficinas de los fiscales que llevan adelante el FIFAgate en Brooklyn. Una de las evidencias es un extracto de la cuenta que tenía Arco en el banco suizo Julius Bär. Ese documento prueba que solo en 2013 la offshore hizo ocho transferencias —por un total de US$ 2.501.000— a una cuenta de Víctor Paullier & Cía. Sociedad de Bolsa en el Standard Chartered Bank de Nueva York.

    Otra evidencia que relaciona a Paullier con Arco es un documento del Julius Bär en el que el argentino Jorge Arzuaga, ejecutivo encargado de manejar las cuentas usadas para pagar coimas, explicaba al banco los supuestos motivos de diversas transacciones. Ese banquero se declaró culpable de participar en el esquema de corrupción en julio del 2017 en EE.UU.

    Arzuaga debió explicar al banco la transacción que hizo Arco a una cuenta de la firma bursátil uruguaya el 26 de febrero del 2013 por US$ 660.000. Informó al respecto que Arco era una “subsidiaria de Torneos y Competencias, que tiene a Víctor Paullier & Cía. como su manager y oficina registrada”. Y agregaba: “Varios servicios provistos por Arco son tercerizados y, por consiguiente, Paullier realiza los pagos. Las transferencias que Arco realiza a Paullier son el reembolso de esos pagos”.

    Entre las evidencias de los norteamericanos están todas las instrucciones de pago de la cuenta de Arco en Suiza durante 2013 y correos electrónicos en los que el encargado de pagar coimas en Torneos le daba la orden a Arzuaga de transferir dinero a la cuenta de Paullier. Según un mail de Arzuaga a otro funcionario del banco, el movimiento era consecuencia de la “tercerización de honorarios que se pagan en Uruguay”.

    La Fiscalía de Brooklyn también tiene correos electrónicos entre Burzaco y Rodríguez en los que ambos discuten cómo lograr que le llegue el dinero sucio a Figueredo en Montevideo. “Respecto a E.F. conseguí a través de los Paullier un cambista donde puede retirar el cash. El total de 900, podría retirar en dos veces de 450. Con diferencia de 5 días”, le escribó Rodríguez a su jefe.

    Una semana más tarde, ya de vacaciones, Rodríguez se envió a sí mismo un mail con un punteo de “temas varios” que debía resolver para la empresa. El punto 2: “Contratos y sociedad de Romer (Osuna) y Eugenio”. El punto 4: “Hablar con el cambista uruguayo para hacer las transferencias”. El 6: “A mi regreso mandar los 600 de Eugenio y los 600 de Romer a través del cambista uruguayo”. Otro punto, el 13, refería a Paullier: “Mandar 1,2 millones de Arco del Credit Suisse a Paullier”.

    Contratos ficticios.

    La offshore Arco tuvo vínculos con otros dos uruguayos. Uno de ellos es el contador Martinelli, quien trabajaba para Torneos y fue socio de Víctor Paullier Consultores.

    En 2006, Martinelli consiguió Arco del estudio panameño Mossack & Fonseca y ese año abrió la cuenta bancaria en Suiza, según los Panama Papers, una investigación internacional encabezada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

    Entre las evidencias en EE.UU. hay contratos firmados por Martinelli en representación de Arco para proveer servicios a otras empresas que sí estaban “dentro de los libros” del grupo Torneos. Esos contratos, en realidad, eran una pantalla para mover dinero.

    Martinelli tuvo un poder para administrar Arco hasta 2012, cuando él mismo tramitó ante el bufete panameño un poder similar a nombre de Javier Orden, otro contador uruguayo.

    La firma de Orden aparece estampada en varias instrucciones de transferencias desde la cuenta de Arco en el Julius Bär a sociedades anónimas y dirigentes del fútbol. Una de ellas, por ejemplo, tiene fecha de agosto del 2013 y pide al banco enviar US$ 482.000 a una cuenta en el banco Santander, en Montevideo, de la sociedad anónima Sumetar. “Esta operación responde a una inversión inmobiliaria”, dice el documento.

    Sumetar era una sociedad propietaria de un emprendimiento inmobiliario de la constructora de Weiss en el que Figueredo tenía una participación. Esa transacción firmada por Orden fue parte de las coimas que recibió el exdirigente, según comprobaron las autoridades uruguayas durante su investigación penal y reconoció el ex vicepresidente de la FIFA en los interrogatorios.

    El nombre de Martinelli, que declaró en el Juzgado de Crimen Organizado como testigo a comienzos de año, aparece asociado a otras compañías en varias evidencias en Brooklyn. Como apoderado de Productora de Eventos —una empresa “dentro de los libros” de Torneos— firmó un contrato con FPT Sports supuestamente para la provisión de “servicios”.

    Cuando declaró en la Justicia norteamericana tras firmar un acuerdo de colaboración, Burzaco dijo que Productora de Eventos tenía “contratos ficticios” que eran usados para facilitar el movimiento de dólares de las coimas. Con respecto a FPT Sports, sostuvo que “en algún momento” se usó para pagar sobornos, entre otros casos, a Figueredo. La empresa Torneos también reconoció al gobierno de EE.UU. que FPT Sports participó en sus actividades delictivas.

    Los nombres de Martinelli y Paullier aparecen también en los trámites de apertura de una cuenta bancaria en Suiza de la empresa T&T Sports Marketing Ltd., que era parte del grupo Torneos. Los diarios La Nación, de Argentina, y ABC Color, de Paraguay, informaron en abril del 2016 que los dos uruguayos eran apoderados de esa compañía, según documentos a los que habían accedido. Meses antes, sin embargo, cuando fue consultado por la Justicia uruguaya sobre sus presuntos vínculos con T&T, Paullier declaró: “No tengo relación con la empresa”.

    Cuando fue consultado por Búsqueda a comienzos del 2017 —antes de acceder a las evidencias en Brooklyn y a que los empresarios argentinos colaboraran con EE.UU.—, Martinelli dijo que hizo las gestiones y facilitó sociedades anónimas con testaferros a su frente porque “eran operaciones” que sus clientes “no tenían declaradas fiscalmente” en Argentina, pero aseguró que no era ilegal en ese momento y que nunca imaginó que se usaran para pagar coimas (Búsqueda Nº 1.908).

    En el radar.

    Burzaco colabora con el gobierno de EE.UU. a cambio de una reducción de la pena. Esto implica que cada vez que las autoridades se lo pidan, debe concurrir a los juzgados a dar su testimonio. Su primera intervención en el juicio se extendió por cuatro días. Entre el 14 y 17 de noviembre del 2017, el ex-CEO dio detalles sobre los esquemas de corrupción. El día 16, por ejemplo, respondió que la sociedad uruguaya Datisa era un “vehículo” usado para mover dinero que después llegaba a los dirigentes del fútbol.

    Datisa fue formada en 2012 por Torneos y los empresarios argentinos Hugo y Mariano Jinkis para obtener los derechos exclusivos de la Copa América, el campeonato de selecciones más importante de la Conmebol. Los Jinkis eran dueños de Full Play y también son acusados por EE.UU. de pagar sobornos.

    El escribano Pittaluga Shaw tenía como clientes a los Jinkis cuando gestionó la apertura de Datisa. Su estudio también realizó trámites para Cross Trading, otra empresa de los argentinos utilizada para mover dinero de los contratos del fútbol, según surge de los Panama Papers.

    Además, el profesional proveyó servicios para una sociedad anónima uruguaya —Flemick SA— que era a través de la cual los Jinkis le pagaban coimas al expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol Luis Bedoya (Búsqueda Nº 1.952). La publicación de esa información puso a Pittaluga Shaw dentro de la lista de investigados por la Secretaría Antilavado en el tema fútbol, dijeron los informantes.

    Entre los documentos que posee la Fiscalía de Estados Unidos están las transferencias bancarias de Cross Trading. Búsqueda detectó que hubo al menos tres transferencias por cientos de miles de dólares de esa empresa a una cuenta personal de Pittaluga Shaw en un banco de Montevideo.

    Los emprendimientos.

    Las autoridades de la Secretaría habían decidido postergar el análisis sobre si cabía aplicar sanciones a los uruguayos por su rol en las transacciones millonarias que permitieron a Figueredo comprar inmuebles por millones de dólares hasta que el Juzgado de Crimen Organizado concluyera su investigación. Sin embargo, como a la Justicia le tomó más tiempo de lo que preveían, decidieron activar su trabajo en el tema, según las fuentes.

    La Secretaría quiere determinar si el estudio Damiani y la constructora cumplieron con los controles que exige la norma antilavado.

    El estudio del expresidente de Peñarol trabajó para Figueredo desde 1998, cuando le proveyó de la primera sociedad anónima que utilizó para comprar una propiedad, según el libro Figueredo. A la sombra del poder. Poco después le abrió una cuenta bancaria en Suiza, según los Panama Papers. El bufete uruguayo continuó sus servicios al exdirigente de la Conmebol hasta el día que fue detenido en mayo del 2015, más de un año después de que el propio Damiani lo denunciara por lavado de activos ante Crimen Organizado.

    En el caso de la constructora, Figueredo participó en varios emprendimientos inmobiliarios. El exdirigente confesó a la Justicia que a veces pagaba su cuotaparte en los proyectos con efectivo que retiraba de un cambio de la plaza local. En otras ocasiones, el dinero que debía abonar el expresidente de la AUF llegaba del exterior, desde cuentas en Suiza de sociedades anónimas que le pagaban los sobornos. Ese es el caso de Arco Business y también de Bayán Group, una offshore vinculada a los Jinkis usada para las coimas, según consta en un documento del expediente reservado al que accedió Búsqueda.

    En la Fiscalía de Brooklyn hay evidencias que contienen órdenes de transferencias tanto de Arco como de Bayán Group. En el último caso, las instrucciones de pagos para cubrir cuotas de Figueredo en emprendimientos inmobiliarios estaban firmadas por los Jinkis, y los motivos esgrimidos eran “apartamento en Punta del Este” y “apartamento en Montevideo”.

    Información Nacional
    2018-05-10T00:00:00