Alarmas y cámaras.
La instalación de alarmas y cámaras de videovigilancia ha venido en aumento en los últimos años, señaló Álvaro Ramos, director de Seven Group. La empresa tiene clientes propios, y también es contratada por otras firmas a las que les brinda el servicio de monitoreo.
El ejecutivo aseguró que la firma aumentó 50% la instalación de cámaras tanto en residencias como en comercios, respecto a un año atrás. Opinó que si bien la existencia de cámaras no impide que los delincuentes actúen, a menudo cuando la casa o el comercio ya fue robado varias veces, optan por el recurso del video para aportar como pruebas a la Policía.
Informó que un kit de cuatro cámaras ronda los $ 18.000 más IVA.
Una empresa informó que la cantidad de pistolas cortas vendidas en los primeros nueve meses del año trepó 37% frente a igual lapso de 2017.
Las alarmas también se han abaratado y su uso se extendió en los últimos años. Cada vez es más común que las familias compren en el exterior o por Internet estos equipos, que luego instalan con algún técnico o entendido en computación, indicó Ramos.
Explicó que aumentó la preferencia de clientes por instalar un sistema de alarma sin el servicio de respuesta, porque así evitan tener un costo fijo al mes.
Comentó que el servicio de instalación de alarma completo, por el que se le avisa al cliente si se activó la alarma y se envía un móvil al domicilio, puede costar entre $ 1.650 por mes hasta unos $ 2.200 (difiere según las características y distribución de la casa).
La importación de cámaras y alarmas mostró una relativa estabilidad en los últimos años. Pasó de US$ 2,6 millones en 2014, US$ 2,8 millones en 2015, US$ 2,8 millones en 2016 y US$ 2,3 millones en 2017. En enero-setiembre de 2018 totalizaron US$ 2,2 millones, según datos de Aduanas procesados por el Instituto Uruguay XXI.
Cercas y portones.
La venta de cercas eléctricas aumentó “muchísimo” este año, dijo Julio Pose, director de J.P. Automatismos. Hasta 2017 la demanda crecía especialmente en el último trimestre del año, cuando las familias comienzan a pensar en irse de vacaciones y toman conciencia de que la casa quedará deshabitada durante alguna semana, explicó. Pero en 2018, el “furor” de instalar cercas ha sido parejo durante todo el año y la firma duplicó la venta respecto a 2017, señaló.
Otro cambio que el empresario notó fue en el perfil y la ubicación de los clientes. “Antes nos contrataba gente con mayor poder adquisitivo, pero hoy en día vendemos a público de menores recursos, y en barrios de la periferia, que se nota hacen un esfuerzo para pagar y estar más protegidos”, apuntó. Además, señaló que han registrado un incremento de la demanda del interior del país, a pesar de que la distancia vuelve más caro el servicio de instalación.
La pistola 9 milímetros, semiautomática, de 15 tiros, es la más vendida, informaron empresas importadoras.
En promedio, una cerca residencial de 50 metros cuesta unos US$ 1.400 más IVA, calculó Pose. Consiste en seis hilos de acero galvanizado que llegan a un metro de altura y que en general se colocan por encima de muros y rejas linderas, azoteas, etc. Se instala con centrales electrificadoras a control remoto y tiene la posibilidad de conectarse con la alarma de la casa, encender luces si se dispara la cerca, o conectarse a una central telefónica para que llame a la empresa, etc.
La firma también se dedica a automatizar cerramientos y portones, por ejemplo. La venta de estos servicios también creció, aseguró Pose, aunque menos que las cercas. Estos equipos, que antes se colocaban buscando la comodidad del ingreso a las residencias en barrios como Malvín y Carrasco, hoy son requeridos principalmente por razones de seguridad y ya no tiene zonas tan marcadas, aseguró. Agregó que ahora la demanda de estos automatismos se está dando para mecanismos o motores más rápidos que los que se acostumbran en el mercado. “Hoy di tres presupuestos para portones de hasta tres metros de largo, que se cierran en seis segundos, en lugar de 15 o 18”.
Los precios varían, pero para una entrada estándar de garaje con portón corredizo el sistema cuesta unos US$ 700, informó.
Armas y chalecos.
La pistola 9 milímetros, semiautomática, de 15 tiros, es la más vendida, informaron empresas importadoras. Hasta hace poco el mercado de armas se reducía a la población masculina, casi exclusivamente. Pero desde el año pasado la venta de armas a mujeres aumentó, dijeron. Explicaron que si bien en los últimos años las nuevas regulaciones que rigen para la tenencia, porte y uso de armas había frenado su venta, ahora se está dando una recuperación del mercado, lo que hace pensar que los consumidores se adaptaron e incorporaron los requisitos.
Una empresa informó que la cantidad de pistolas cortas vendidas en los primeros nueve meses del año trepó 37% frente a igual lapso de 2017. Parte de ese incremento se debió a las mayores ventas a mujeres. “En otra época no entraban más que para acompañar al marido. Ahora vienen solas y te dicen: ‘Quiero comprar un arma’. La empuñan ellas para ver si les queda cómoda, son usuarias finales”, comentó un informante.
Algunas armerías señalaron que se frenó la venta de armas usadas y escopetas o rifles de caza, debido a la mayor regulación y control.
Como alternativa a portar un arma, muchas personas están optando por entrenarse en defensa personal.
Los chalecos antibalas también están siendo algo más requeridos. Señalaron que esa tendencia puede deberse a que hay más demanda de guardias armados, o bien, al recambio de chalecos, ya sea para mejorar la tecnología que tienen o bien por el mal estado y fin de vida útil de los mismos.
La importación de pistolas y chalecos pasó de US$ 6,6 millones en todo 2014 a US$ 4,5 millones en 2017. En enero-setiembre pasado fue US$ 3,8 millones.
Defensa personal.
Como alternativa a portar un arma, muchas personas están optando por entrenarse en defensa personal, dijo Diego Piaggio, director de las escuelas Krav Maga, que están en el mercado hace 11 años. Actualmente se entrena a 300 alumnos en cinco locales que Krav Maga tiene en Montevideo, y cada mes ingresan entre ocho y 10 personas.
Contó que si bien entre los que asisten el interés es mejorar la condición física, la “gran mayoría llega por el tema de la inseguridad, para defenderse en la calle” ante situaciones que se puedan presentar.
Videoportería.
Otra tendencia es a invertir en tecnología para sustituir o complementar la tarea del guardia o portero en edificios y residencias, y hay una creciente incorporación de aparatos para el control de acceso por razones de seguridad o costos. Empresas del rubro explicaron que se trata de sistemas de llaves que no admiten duplicado —cuyo uso se puede monitorear y vincular con una empresa de respuesta— y cerraduras que interpretan las tarjetas de seguridad. También permiten alertar si la puerta de entrada fue violentada o si quedó abierta por algún descuido o factor externo.
El gerente de consultoría en seguridad de Securitas, Oscar Baladán, afirmó que como en los últimos años se ha encarecido la mano de obra de los guardias, hay empresas y edificios que optan por contratar menos horas y complementar la vigilancia con cámaras, sensores, iluminación, etc.
Un sistema que está siendo más común es el de videoportería remota para edificios. Baladán explicó que funciona a través de la conexión de Internet con el centro de operaciones de Securitas donde una persona, monitor mediante, interactúa con los clientes del edificio y con quien pretende entrar.
“Bomba de humo”.
Para comercios y casas, un producto nuevo que Securitas incorporó es la “bomba de humo”. Es un sistema que se dispara de forma manual por parte del usuario, que inunda el ambiente de humo, quitando la visibilidad rápidamente a quien haya ingresado a la vivienda o el comercio. El humo no es tóxico ni causa daño o desperfectos en las instalaciones. Pero el factor sorpresa probablemente disuada al ladrón y proporcione más tiempo a la empresa de seguridad o al personal policial para acudir en respuesta.
También se ha incrementado, aunque menos según las fuentes, la venta de equipos que tienen un “botón de pánico” y un GPS incorporado para uso personal. Baladán explicó que son sistemas de pequeño porte, que se pueden instalar en el cinturón o una cartera, y que cuando son activados su ubicación es captada desde el centro de operaciones de Securitas. Si bien esto no impide el hurto o rapiña, es posible avisar a algún familiar o incluso a la Policía del lugar donde ocurre el hecho.