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América Latina está rezagada en materia de productividad y su discusión, en parte por una visión equivocada de los trabajadores. Para el inglés Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), si en los últimos 30 años los sindicatos del mundo hubieran podido vincular los salarios con la productividad, “habrían salido ganado y por mucho”.
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Invitado para la firma del Programa Nacional de Trabajo Decente, Ryder mantuvo entre el martes 15 y el jueves 17 reuniones con representantes del PIT-CNT, de las cámaras empresariales y del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Minutos antes de irse al aeropuerto, pasó a saludar al grupo asesor de esa secretaría de Estado que trabaja sobre productividad. “Como este país no hay muchos. Me gusta mucho la cultura de trabajo que hay y la condición carnal de los uruguayos, esa forma respetuosa de tratarse y de tratar los problemas del mundo del trabajo”, dijo.
A continuación un resumen de la entrevista con Búsqueda.
—¿Cómo califica el estado de las relaciones laborales en Uruguay?
—El papel que Uruguay ha tenido es el de buen guardián de la política laboral y social a nivel regional e internacional. Se nota un fuerte compromiso e institucionalidad del mundo del trabajo. Hay una práctica muy fuerte de diálogo social y negociación colectiva. Los informes del Banco Mundial y la Organización de Naciones Unidas sobre índices sociales y evolución de la pobreza demuestran que los logros sociales son considerables. Eso no es un accidente ni una cosa automática, son resultado de políticas económicas y sociales que demostraron su valor. No quiere decir que no haya dificultades, no conozco país donde no existan momentos de ruptura. Pero por lo general hay que reconocer que el diálogo social y las leyes del mercado de trabajo han sido sumamente positivas para esta sociedad.
—¿Cómo se puede mantener eso con una economía desacelerándose?
—La coyuntura no es fácil. Desde hace unos años el continente latinoamericano conoce una desaceleración económica notable. Por primera vez en 2015 hubo un aumento, modesto pero importante en la tasa de desempleo. Y lamentablemente los pronósticos son que siga subiendo. Los vecinos de Uruguay tienen coyunturas difíciles: Brasil es preocupante y en Argentina vamos a ver qué pasa con el cambio de gobierno. Pero sí es posible mantener los logros sociales en años de crecimiento como de estancamiento. En momentos de dificultades, el diálogo social consigue todo su valor.
—El MTSS trabaja para introducir en la discusión el concepto de productividad. ¿Uruguay está atrasado en esto?
—Es un tema importante que merece la pena ser tratado. En América Latina los aumentos de productividad están atrasados en comparación con otras regiones.
—¿Cómo se puede enfrentar el secretismo empresarial y la resistencia sindical en este tema?
—El secretismo de información nunca es una cosa buena. Y a veces hay una resistencia del lado sindical, que he visto en mi vida, porque consideran que es un problema de los empleadores. No estoy de acuerdo. Los sindicatos tienen todo el interés en tratar esta cuestión, porque los salarios al final dependerán a largo plazo de la productividad. Si en los últimos 30 años los sindicatos del mundo hubieran podido vincular los salarios con la productividad, habrían salido ganando y por mucho. En el mundo los salarios subieron mucho menos que la productividad.
—¿Qué perspectivas hay de lograr un acuerdo tras la queja presentada en 2009 por algunas cámaras empresariales contra normas de negociación colectiva?
—Nuestra comisión de expertos está muy atenta a esta situación. Hay algunos aspectos que sería necesario enmendar; se discuten siete puntos que no me parecen imposibles de resolver. Vamos a seguir con la premisa de llegar a una solución que respete las normas internacionales de trabajo, que es fundamental, y tenga el apoyo y aceptación de los distintos actores sociales y del gobierno. No es una situación excepcional. Otros países tienen más dificultades que Uruguay para tratar estas cosas.