N° 1669 - 05 al 11 de Julio de 2012
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHay cosas que son un poco más importantes que los gobiernos, las guerras, los avatares de la economía mundial, el fútbol, el arte y el sexo. Se trata de la materia a secas, y en particular, de la materia cuando estalla y salpica.
Según los astrónomos, la estrella supergigante “Beetlejuice” pierde masa de modo considerable y desprende una columna de humo, clara señal de su pronta desintegración. Cuando un cuerpo celeste de estas características estalla, se transforma en una supernova capaz de arrasar con sus gases y despojos todo lo que le pongan adelante. Pero al mismo tiempo también es capaz de originar, por efecto de esa misma explosión, otras estrellas y planetas.
Esta supernova a punto de desintegrarse (o quizá ya lo hizo, no hay que olvidar que vivimos en el pasado) freiría a la Tierra si se encontrase a 25 años luz, pero como está a 600, lo que veremos (o verán algunos) tendrá una inusual intensidad lumínica, según los expertos, similar a una luna llena.
Incluso, hay entendidos que especulan con la posibilidad de que veamos a Beetlejuice —cuyo tamaño es veinte veces superior al sol— este año iluminando nuestras vidas con una ración extra de luz.
Hace dos milenios y durante la dinastía Han, en China, se vio una supernova. El cielo permaneció a simple vista hiperluminoso por semanas, y las noches eran blancas.
La última e inquietante película de Lars von Trier, “Melancolía”, plantea un fenómeno parecido. No se trata de una estrella pero sí de un planeta, y se acerca a la Tierra. Está bueno que se acerquen cosas a la Tierra, aunque no sean necesariamente buenas. Hay gente que necesita que la despierten, que la sacudan, que la alteren. Hasta ahora hemos vivido en un período de siesta cósmica: es hora de levantarse.
Cada vez que nos quejamos de algo e imploramos hacia los cielos, conviene recordar que la Tierra es una caquita de araña colgando de un palito en un enorme bosque, que es el orificio nasal de una ameba a punto de tener una posibilidad en el universo.