En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Ya sin la carga de la responsabilidad de gobernar, el grupo de ministros y subsecretarios se esparció en solitario, como desorientados, por la bajada caliente y vacía de la calle Ciudadela. Atrás dejaron algunos gritos irónicos de militantes de la coalición y el bullicio que aclamaba al nuevo presidente y a los jerarcas que pronto los reemplazarían. El domingo 1º, apenas segundos antes, aún formaban un equipo comandado por Tabaré Vázquez, a quien acompañaron durante todo el fin de semana hasta el instante final de su presidencia. Alrededor de la camioneta Renault particular ubicada en la acera sur de la plaza Independencia, cada uno agradeció a Vázquez, quien en medio de los afectuosos abrazos reflejó su espíritu actual con una de sus frases predilectas, a la cual luego de tiempo en desuso apeló asiduamente estos días: “¡Hasta la victoria, siempre!”.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
La consigna guevarista volvió a repetirla para levantar el ánimo de los militantes del Frente Amplio que en el calor del domingo 1º hicieron guardia durante toda la tarde frente a su casa en el Prado. Vázquez los saludó, se tomó fotos, firmó autógrafos y entró a su hogar prometiéndoles que en cinco años iban a estar festejando un nuevo triunfo electoral de la izquierda.
El breve intercambio simbolizó la actitud positiva con la cual Vázquez cerró el mandato y con la cual encara el futuro respaldado por una inquebrantable idolatría entre los frenteamplistas, dos aspectos que estuvieron tambaleantes a lo largo de un período de gobierno dificultado por problemas políticos, familiares y de salud, en contraste con el optimismo y entusiasmo que dejó la administración inicial de 2005 a 2010.
Fueron 48 horas intensas para el hoy expresidente. Comenzaron el viernes 28 al atardecer en la plaza Lafone de La Teja, colmada por la militancia y los dirigentes del Frente Amplio que, con un acto homenaje, lo consagraron como uno de sus líderes históricos definitivos. “Tabaré supo interpretar y timonear las velas de ese barco, que puso proa hacia la libertad, la igualdad y la solidaridad, en las direcciones, en cada comité, en cada barrio, en cada pueblo, para construir la mejor historia de nuestro país”, lo definió el presidente de la fuerza política, Javier Miranda. “El país desde 2005 revivió y resucitó a manos de quien fue el mejor presidente de la época contemporánea”, agregó el excanciller Rodolfo Nin Novoa.
Vázquez había llegado al evento más temprano de lo previsto como para saborear una noche especial. Acompañado de sus hijos, nietos, nueras y hermanos, disfrutó de las murgas Un Título Viejo y La Consecuente, la presencia emocionada en primera fila de José Mujica y Danilo Astori, y de las banderas, pancartas y cánticos de admiración que apenas unos años atrás habían sido críticas.
Para 2015 el decreto de esencialidad en la educación generó en sectores de izquierda la comparación de Vázquez con Jorge Pacheco Areco y el sarcasmo de si podía sobrevivir con el sueldo de un docente. Incluso antes de empezar la presidencia su preponderancia en el Frente Amplio había sido cuestionada por la entonces senadora Constanza Moreira, para quien Vázquez no representaba “adecuadamente” a parte del electorado.
Los cuestionamientos por la izquierda se intensificaron con las concesiones otorgadas a UPM en la negociación para la instalación de una nueva planta de celulosa y en la postura de Uruguay sobre la situación de Venezuela, que con el paso de los meses se endureció y provocó la reacción del Partido Comunista, entre otros sectores. Incluso la estrategia económica del gobierno fue reprochada por el Movimiento de Participación Popular (MPP) en un documento oficial. La relación entre el Poder Ejecutivo con la bancada parlamentaria del Frente Amplio tampoco corrió en el mismo andarivel hasta que Lucía Topolansky no asumió como vicepresidenta en 2017.
Las diferencias fueron expuestas en público durante la primera mitad de la campaña electoral. El entonces precandidato Daniel Martínez intentó con sutileza despegarse de las políticas oficiales como exitosa estrategia de victoria. Pero la corriente comenzó a cambiar hace un año en el Antel Arena, cuando en sus tradicionales rendiciones de cuentas anuales a la población Vázquez protagonizó un discurso reivindicativo de los logros del Frente Amplio que sorprendió a una dirigencia que había llegado al acto esperando un tono más acartonado y menos desafiante.
El viernes en La Teja esa dirigencia volvió a rendirse ante el orador carismático que llevó a Liber Seregni a apoyarlo como candidato a la Intendencia de Montevideo en 1989. Y una escena similar se repitió ayer miércoles en el balneario San Luis, donde Yamandú Orsi, Carolina Cosse, Óscar Andrade, María Julia Muñoz, Víctor Rossi y Gustavo Leal escucharon a Vázquez plantear que “en un momento muy especial” del país su tarea inmediata será aportar experiencia para “la vivencia de la revolución frenteamplista”.
“Muchas veces se nos ha acusado de que somos una colcha de retazos: sí, lo somos, pero estamos zurcidos con el hilo más fuerte que nos mantiene hace 50 años, que es la unidad, lo que la derecha hace 50 años quiere destruir y no puede. Sí, somos una colcha de retazos, pero no somos una cantidad de retazos metidos adentro de una bolsa. Esta es la revolución frenteamplista que ha comenzado a marchar. Esto no lo para nadie si tomamos conciencia de que podemos”, dijo Vázquez ante un comité de base abarrotado que lo recibió con una euforia ausente en buena parte de sus salidas públicas como presidente.
Su discurso se enfocó en “el renacimiento” del Frente Amplio, las próximas elecciones departamentales y el rol que deberá asumir la izquierda en este período. “Más allá de que nos guste o no el gobierno nacional, es un gobierno legítimamente electo por el pueblo uruguayo y hay que respetar la voluntad popular. El pueblo uruguayo nos dio el rol de la oposición. Y vamos a ser oposición porque el pueblo así lo decidió: voz del pueblo, voz de Dios; a veces se equivoca, pero hay que respetar”, dijo.
En ese sentido, sostuvo que el Frente Amplio debe apoyar lo que el gobierno de Luis Lacalle Pou “logre en bien de las grandes mayorías nacionales”, una actitud republicana que apenas culminado el balotaje se comprometió a tomar para reflejar de manera pública su “adhesión total al sistema democrático republicano”, según transmitió en noviembre a sus ministros. Ese mensaje quería demostrarlo especialmente el domingo 1º con la entrega de la banda presidencial, un deseo en el plano político desde que le diagnosticaron cáncer de pulmón, al punto que a fines de octubre él mismo llegó a poner en duda su presencia. El aplauso a Lacalle Pou y la bajada del escenario con ambos tomados del brazo suscitaron el destaque nacional e internacional, provocándole a Vázquez su última sonrisa presidencial.