El economista Rafael Xavier, uno de los principales asesores de Talvi en el tema, dijo a Búsqueda que el criterio de asignación en el que están trabajando asegura que haya al menos un liceo público modelo en cada capital departamental, aunque una cantidad importante de los centros se instalará en el área metropolitana del país.
Los liceos públicos modelo comparten tres características básicas y una de ellas es la “excelencia académica”, explicó Xavier. Según el programa, estos liceos tendrán un equipo docente “estable y comprometido con el proyecto”. Además, los equipos de dirección serán formados en “gestión de instituciones educativas, con foco en aquellas de contexto vulnerable, además de la fundamental formación en liderazgo, trabajo en equipo, comunicación eficaz y autonomía para la toma de decisiones”.
En segundo lugar, se atenderá la “contención” de los jóvenes. Los liceos funcionarán desde las 8 de la mañana a las 18 horas, de lunes a sábado, y tendrán clases de verano. La intención es alcanzar los 270 días de actividad al año. A la vez, habrá tutorías individualizadas para estudiantes con dificultades de aprendizaje, y también está previsto que se les brinde una “buena alimentación, salud física y emocional”. El tercer componente es la “familia y la comunidad”. La idea es que los referentes adultos del estudiante se involucren en la vida social del centro educativo.
El economista Rafael Xavier, uno de los principales asesores de Talvi en el tema, dijo a Búsqueda que el criterio de asignación en el que están trabajando asegura que haya al menos un liceo público modelo en cada capital departamental, aunque una cantidad importante de los centros se instalará en el área metropolitana del país.
Xavier aseguró que el “costo operativo” de estos 136 liceos es de US$ 160 millones por año y en esta cifra contempla a todo el personal necesario para ponerlos en marcha. De acuerdo a las horas de trabajo por centro, los impulsores de la iniciativa estiman que se precisarán entre 3.500 y 4.000 docentes. A estos se sumarán 136 directores, el mismo números de subdirectores y unos 200 coordinadores de área. Y a todo esto se modificará la formación de los profesores, ya que como la modalidad pedagógica será “diferente a la usual” se necesitará una preparación docente especial.
El economista precisó que el plan no implica construir 136 liceos de cero. De hecho, ya tienen identificados 81 centros educativos que, con algunas refacciones, podrían estar listos para funcionar en menor plazo. Quedarán por construir 55 centros, estimó. Xavier apuntó que la idea original era financiarlos con préstamos de organismos multilaterales de desarrollo que apuestan a la educación, pero aclaró que la propuesta es abierta a otras opciones de financiamiento, como los proyectos de participación público-privada. “Hay que ser realistas y no vender espejitos”, afirmó Xavier al señalar que los 136 liceos, que albergaran a unos 600 alumnos cada uno, no estarán en pleno funcionamiento en un solo período de gobierno.
“Esta es una revolución”, sintetizó Xavier, y aclaró que todos los liceos funcionarán dentro de la órbita de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y que “serán públicos y gratuitos”. Además, dijo que no se implementarán mecanismos de selección de alumnos, como sí lo hacen algunos de los centros “modelo” que funcionan hoy en Casavalle.
En la actualidad, los liceos “modelo” —como el promovido por la Fundación Impulso, cuyo consejo directivo integró Talvi desde un principio— son financiados principalmente con aportes de empresas que se benefician de exenciones impositivas, en el marco de la ley de reforma tributaria que impulsó el gobierno del Frente Amplio en 2007, que permite deducir de impuestos las donaciones a este tipo de instituciones.
Las dudas y las resistencias
La propuesta de ampliar ese modelo de liceos a otras zonas del país ha generado el rechazo de la cúpula de la ANEP, de sectores políticos oficialistas y de sindicatos de la educación. También autoridades de las instituciones que aplican estas experiencias en Casavalle han planteado dudas sobre la conveniencia del plan.
“No sé si lo mejor es trasladar esta experiencia a todo el país. Mirá si en otro lado te piden otra cosa…”, dijo al ser consultado recientemente por Búsqueda Pablo Bartol, exdirector general y fundador del colegio Los Pinos, en 1997. “Yo probé, hice un plan, en algunos lugares fue acertado; ahora, ¿quién te dice que eso es lo que todo el mundo quiere? ¿Por qué no consultamos a la gente e invertimos donde la gente del lugar quiere? Capaz que te enterás de que hay otras prioridades, que no es la estructura física o que no es ese modelo necesariamente”, dijo el hoy referente del Partido Nacional en Desarrollo Social.
Bartol marcó distancia de la propuesta de Talvi: “Yo no me enamoro de los formatos, me enamoro de una comunidad comprometida con un lugar, con un proceso, y que la sostengan”. Y fue aun más explícito: “No creo en los modelos educativos únicos exitosos”. Por otra parte, Bartol también refutó a quienes critican a estos centros por “selectivos”: “Es el Estado el que genera injusticia y, por ejemplo, invierte muchísimo más dinero en un alumno de Pocitos que en otro de Maroñas. Esta es la realidad. O sea que sí, hay una selección salvaje, por la vía de que hay una picadora de carne (estatal), según la cual el que aguanta sigue y el que no, abandona”.
A su vez, el director del liceo Impulso, Fabrizio Patritti, coincidió tiempo atrás en que estos institutos modelo surgen por “un vacío” que deja el Estado. “Ojalá no existieran” estos colegios, dijo quien está al frente de uno cuya tasa de repetición es mínima (4%), con un porcentaje de deserción casi nulo (1%) y un nivel de retención altísimo (96%) para la media nacional; que aplica técnicas pedagógicas modernas y adaptadas a los alumnos con problemas de aprendizaje, en grupos pequeños y con un plantel docente que funciona “como una comunidad”, con apoyo de tutores y asistentes especializados. Pratitti eludió en ese momento responder sobre la propuesta concreta de Talvi.
La propuesta de ampliar ese modelo de liceos a otras zonas del país ha generado el rechazo de la cúpula de la ANEP, de sectores políticos oficialistas y de sindicatos de la educación. También autoridades de las instituciones que aplican estas experiencias en Casavalle han planteado dudas sobre la conveniencia del plan.
Para las autoridades de la ANEP, la idea de extrapolar las experiencias de estos liceos “modelo” al resto del país resulta impracticable. Wilson Netto, presidente del Codicen desde 2012, afirmó a Búsqueda que el planteo de Talvi desconoce “la complejidad” del sistema educativo. “Yo puedo tener un centro con ciertas condiciones, donde reúno el personal adecuado para un proyecto dado. Hasta ahí fantástico, y yo lo aplaudo. Ahora, cuando a ese centro lo multiplico por cien, hay que conseguir lo que hace falta; y no es solo plata”, dijo Netto, y pasó a explicarse: “Con la segunda experiencia ya empiezan las dificultades, y con la tercera aún más. Y entonces comienza a verse la complejidad propia de un sistema tan grande como el educativo”.
Netto insistió: “Yo también puedo citar 18 centros fantásticos de educación pública donde la promoción está por encima del 90%, la retención supera el 98% y la permanencia es del 100%. El tema está en la capacidad para hacer que la réplica sostenga su espíritu. Esto es como cuando hacíamos piecito para elegir equipo en los picados de fútbol del barrio: elegías primero, pero jugaban todos. Bueno, acá también tienen que jugar todos”.
Aun más lejos fue Pablo Caggiani, consejero de Primaria. Dijo que el modelo institucional del Jubilar, Impulso y Los Pinos que el candidato colorado y Pablo Da Silveira, referente en educación del Partido Nacional, “pretenden vender”, resulta “caro, riesgoso y genera desigualdad”. El consejero llegó a decir que se trata de “la misma propuesta que instaló Pinochet en Chile” (Búsqueda Nº 1.955).
También el candidato presidencial del Partido Independiente, Pablo Mieres, discrepó con las propuestas centradas en la construcción de nuevos liceos. “¿Es una competencia a ver quién construye más centros?”, planteó el domingo 8 en Canelones, aludiendo al plan de Talvi y al del candidato oficialista, Daniel Martínez, que prometió crear 200 centros educativos. “Tengo la sensación de que corremos el riesgo de que el debate vuelva a ser igual que en el pasado, nominalista”, dijo Mieres, y agregó que el “problema es qué se hace con la educación”, y no cuántos centros se construyen. “El debate son los contenidos, el debate es la transformación, qué se hace adentro de esos liceos”, afirmó.
Ante las críticas, Talvi respondió: “Yo hablo de educar en capacidades. Este sistema educativo, lamentablemente, no prepara a los chiquilines para la vida. En última instancia nuestros críticos le temen a algo hermoso: la libertad. ¿Y qué es la libertad si no tenemos la posibilidad de elegir la vida que queramos llevar como ciudadanos dignos?” (Búsqueda Nº 1.932).
Información Nacional
2019-09-12T00:00:00
2019-09-12T00:00:00