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    jueves 13 de junio de 2024

    Tasa de sífilis entre 18 y 29 años creció 147% respecto a 2018

    La Facultad de Medicina y la Intendencia de Montevideo manifiestan “mucha preocupación” por el incremento; ASSE busca extender los controles a través de sus policlínicas

    “¿Te hiciste el test de sífilis?”, rezaba un cartel en la explanada municipal el martes 18. Al lado, una carpa montada por la División Salud de la Intendencia de Montevideo (IM) realizaba estudios gratuitos, con resultado inmediato.

    Si bien la jornada coincidía con el Día Latinoamericano de Lucha contra la Sífilis Congénita, que se celebra desde 2008, la actividad era inédita. Había motivos para hacerla: esta enfermedad crónica y muchas veces asintomática, de la que se tiene registros desde hace más de cinco siglos, que es conocida como “la gran simuladora” porque puede ser confundida con muchas patologías distintas, que tiene una baja percepción de riesgo, pese a que puede generar graves complicaciones a la salud, además de la muerte de 200.000 recién nacidos por año en todo el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS), está aumentando en Uruguay como en el resto del mundo.

    Así lo habían percibido distintos médicos en sus respectivas clínicas, así lo confirman los números. El año pasado se registraron 3.924 casos confirmados de sífilis en todo el país, según el Ministerio de Salud Pública (MSP). Esto representa un 19,1% más que en 2020 (3.294) y un 73% más que en 2018 (2.265), año en que se incrementó la vigilancia de esta enfermedad. En sífilis congénita, un bebé infectado por su madre durante el embarazo, en 2020 hubo 81 casos, más del doble que en 2017 (40), también de acuerdo con datos oficiales. Esto es la respuesta a un pedido de informes realizado en agosto por Mariana Guirado, doctora de la Clínica Materno Infantil del Centro Hospitalario Pereira Rossell (CHPR) y docente de Infectología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar).

    Otros números del MSP arrojan que hasta la semana 40 de 2022, que culminó el 8 de octubre, la tasa de sífilis en Uruguay era de 134,73 cada 100.000 hobres y 95,79 cada 100.000 mujeres. Siempre hay una mayor incidencia masculina, pero en 2018, a la misma altura del año, esas tasas eran sensiblemente menores: 75,96 y 52,69, respectivamente. La gran diferencia que explica el aumento ocurre entre los 18 y los 29 años: en esa franja etaria la tasa de sífilis pasó de 106,59 cada 100.000 habitantes en 2018 a 264,17 cada 100.000 en lo que va de 2022, un 147% más. En otros grupos etarios la variación fue mucho menor.

    Hasta esa misma semana 40, la tasa de sífilis en adultos en 2022 se ubica en los 112,23 casos cada 100.000 habitantes.

    Lo de la explanada municipal fue “una primera acción para hacer visible el tema”, dijo a Búsqueda la directora de la División Salud de la comuna, Virginia Cardozo, quien manifestó que esta situación “era hace tiempo visible en territorio”, refiriéndose a las 23 policlínicas municipales, más las tres policlínicas móviles, donde se atiende aproximadamente el 20% de la población de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) de la región metropolitana.

    “En la facultad estamos muy preocupados por esta situación. Nos estamos reuniendo con la gente de Neonatología, Infectología, Ginecología y del primer nivel de atención, poniendo el tema sobre la mesa. Es que es una de las principales causas de afectación del feto. ¡El tratamiento es muy sencillo! ¡Este es un problema que no debería existir!”, señaló por su lado Guirado.

    Para Cardozo, el crecimiento de las cifras es una “alerta” que debe generar “preocupación”. Según su análisis, la situación demuestra que existen falencias en el primer nivel de atención. “Cuando llegamos en un hospital a una mujer embarazada con sífilis, a una muerte fetal o a un recién nacido infectado, es porque se saltaron muchas etapas de control”, señaló. La mayor porción de estos casos ocurre en contextos socioeconómicos críticos, resaltó.

    Números que crecen

    Si bien en el Hospital de la Mujer del CHPR reconocen el aumento de casos, su directora, Risel Suárez, prefirió hablar de aumentos “leves” y de “alerta amarilla”. En su oficina tiene los datos estadísticos que —afirmó— sustentan su postura. En el primer semestre de 2022 hubo un 3,7% de nacimientos (101 de 2.746) de madres con VDRL positivo, la prueba serológica que se hace para detectar la sífilis. “No equivale a decir que (la paciente) tiene sífilis, pero sí dice que es muy probable”, explicó.

    Ese mismo indicador era de 3,2% (95 en 3.011) en los primeros seis meses de 2021. En el último lustro la gráfica muestra una evolución en forma de U: 3,2% en todo 2021, 2,7% en 2020, 2,2% en 2019 y en 2018, 2,8% en 2017 y 3,2% en 2016. “Es algo cíclico”, dijo.

    La sífilis es una infección bacteriana que se transmite sobre todo por vía sexual. Su manifestación primaria es una úlcera indolora, conocida como chancro, en la zona de infección (genitales, boca o región perianal) que se cura sola. En una segunda etapa se presentan erupciones cutáneas en todo el cuerpo. Recién en una tercera fase, de no existir tratamiento, puede haber consecuencias de todo tipo y gravedad a nivel neurológico, cardíaco u óseo, llegando a provocar la muerte en casos extremos y raros. Esto último puede ocurrir años después del contagio.

    Los casos congénitos son los más graves y también están en aumento, según reflejó un estudio del Servicio de Recién Nacidos del CHPR finalizado esta semana que comparó los últimos años prepandemia con el primero pospandemia. En los casos de riesgo medio, considerado para ello el estado serológico de la madre como variable fundamental, así como el haber recibido tratamiento y controles, se pasó de 20,8 casos infectados en 1.000 bebés nacidos entre 2018 y 2019 a 27,5 en 2020; en los casos de riesgo alto, el incremento fue de 1,00 a 1,37 cada 1.000 nacidos vivos, respectivamente. En estos últimos casos, nacen con alteraciones multisistémicas, infecciones generalizadas o sepsis luética, explicó el neonatólogo Álvaro Dendi, adjunto a la Dirección del Hospital de la Mujer.

    “Este es un problema de salud pública que se tiene que abordar de forma multidisciplinaria. Es importante que haya una preocupación y está bueno que la facultad se preocupe”, opinó.

    A nivel gubernamental, tanto en ASSE como en el MSP se expresa una preocupación menor que en la IM o la Udelar. Por un lado, se indica que el incremento de los casos de sífilis es algo que se ha dado en todo el mundo, avalado por indicadores de la OMS, y que Uruguay no es una isla. Por otro, se indica que es una enfermedad de tratamiento fácil, accesible y de fácil administración: básicamente son inyecciones de penicilina (dos o tres, según el caso) para la persona infectada y —de haberla— su pareja, para evitar reinfecciones.

    Más allá de los diferentes grados de preocupación, todos los actores de todos los ámbitos señalan que, justamente por la facilidad y accesibilidad del tratamiento, en Uruguay no debería haberse dado este incremento.

    La montaña hacia Mahoma

    “Desde el punto de vista de la ciencia, aún no se ha dado una explicación científicamente válida que explique este incremento, la OPS (Organización Panamericana de la Salud) no la tiene”, aseguró Suárez. Lo que sí hay, agregó la directora del Hospital de la Mujer, son “suposiciones”.

    Hay suposiciones más descartables que otras. El no uso de preservativos o la falta de controles durante el embarazo serían dos de las hipótesis menos atendibles, a criterio de Suárez. Para esto se basa que en el Pereira Rossell no se registraron aumentos similares de casos de VIH, también de transmisión sexual, y que los controles prenatales se mantienen ahí constantes (más de seis en el entorno del 78%, entre uno y cinco un 19,5%, entre 2017 y 2021). Para ella, es más probable que haya bajado tanto “la percepción del riesgo” que genera esta enfermedad como una “menor adhesión al tratamiento por parte de las parejas” de las mujeres infectadas, que es el universo con el que trabajan.

    “Por definición, la sífilis congénita es un indicador clave de la falta de resolutividad en el primer nivel de atención. Que lleguen estas situaciones a un hospital refleja una mala atención en el primer nivel”, aseguró Cardozo. Según la directora municipal, la población de “contextos socioeconómicos críticos” es la más vulnerable.

    Siempre dentro de un esquema multicausal, el repliegue de la atención en el primer nivel ocurrido durante los meses de mayor confinamiento en la pandemia es visto como un posible factor que provocó estos aumentos, que, aseguró, van a seguir creciendo: “Si el comportamiento sigue igual, este va a ser el peor año de sífilis congénita en cinco o seis”.

    En la Facultad de Medicina ya se conformó un grupo de trabajo que estudia distintas estrategias “para lograr mejorar el encare del problema”, indicó Guirado. En ASSE, en tanto mayor prestador de salud del país, se apelará a extenderse por todo el territorio a través de su oficina de Coordinación y Enlace. “A la madre que acá se da de alta, ya tiene fecha y hora de control en la policlínica que le corresponde. Y hace muy poco se instrumentó que si la madre no va, por el motivo que fuese, ese centro se tiene que comunicar con ella”, afirmó Suárez. “La transmisión vertical (de sífilis) no debería existir porque hay tratamiento para la madre”, subrayó.

    La mayor dificultad, señalada en todos los actores consultados, está en “captar” a la pareja de la mujer infectada, muchas veces reacia o desinteresada en seguir el tratamiento, cuando los datos reflejan que es una enfermedad más presente en hombres. Esa dificultad se profundiza si se trató de una relación casual. Lo otro es generar conciencia del riesgo en una enfermedad cuyos efectos fueron plasmados en pinturas de Goya, Durero o Munch, pero que hoy parece no preocupar. Que sea indolora en etapas primarias, la falta de síntomas o que los casos más graves recién se manifiesten con los años es una causa de esta desaprensión. Es por eso que también hay voces, como las del infectólogo Henry Albornoz, docente de la Udelar y asesor del MSP, que habla de la posibilidad de que haya “un subregistro” de casos, más allá de que es una enfermedad de “denuncia obligatoria” al ministerio.

    Desde la IM también se busca llevar la montaña hacia Mahoma. Cardozo señaló que se va a incrementar la disponibilidad de test rápidos, con resultados en 15 minutos, en las policlínicas municipales. También se intervendrá en centros diurnos o refugios nocturnos “donde está la población de mayor riesgo”, así como campañas en redes y en el canal TV Ciudad. En ese evento del martes 18 en la Explanada Municipal, considerada por la IM como una primera acción “para poner el tema sobre la mesa“, se detectó un caso positivo en 261 test realizados voluntariamente a lo largo de seis horas.

    Ciencia, Salud y Ambiente
    2022-10-26T21:18:00