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    Todas las cámaras van al Polonio

    Algunas lecciones a conocer si se desea filmar una película en el Cabo Polonio: la logística del transporte de equipos debe resolverse cuanto antes. El viento será uno de los principales enemigos del rodaje, en especial para quienes sean responsables del sonido. El sol tampoco será un gran aliado en jornadas de 12 horas de filmación. El catering, en tanto, debe planificarse con los tiempos citadinos y no los veraniegos. Los chapuzones, de haber tiempo, son siempre recomendables.

    Las sugerencias se desprenden de la conversación entre Búsqueda, Marina Glezer y Pedro Barcia, directora y productor de la película La ruptura. La coproducción uruguaya-argentina es, junto con la película argentina Cabo Polonio, una de las dos ficciones recientemente filmadas en el balneario rochense. Con sus características peculiares, que atraen olas de visitantes nacionales e internacionales año a año, el parque natural y polo turístico se volvió el telón ideal para contar historias en torno al afecto, desde el romántico hasta el familiar. Ambas películas, que ya finalizaron sus respectivas filmaciones, son de naturalezas diferentes.

    Cabo Polonio es una producción de Orca Films destinada para la plataforma de streaming Star+, propiedad de The Walt Disney Company, según lo informó El Observador el pasado noviembre. Dirigida por Nicolás Gil Lavedra (Las grietas de Jara, 2018), está protagonizada por las actrices argentinas Zoe Hochbaum y Sofía Gala como Azul y Paula, dos hermanas que ante la muerte de su madre deberán afrontar preguntas sobre el verdadero origen de su vínculo. La actriz española Carmen Maura, quien interpreta a la tía de ambas, será una pieza clave en un rompecabezas que los personajes principales resolverán dentro del lugar homónimo al título del filme.

    Para el rodaje de Cabo Polonio se filmaron primero varias escenas con las actrices en Montevideo, antes de trasladar el equipo de producción a Rocha. En el Polonio se filmaron escenas durante seis días y el equipo también se instaló en Valizas.

    Entre su reparto, la película de Gil Lavedra, coescrita entre Hochbaum y Gustavo Gersberg, empleó en papeles de reparto a los realizadores audiovisuales uruguayos Guillermo Trochón y Ramiro Firme.

    En etapa de posproducción, el estreno de Cabo Polonio está previsto para 2023, según se informó a Búsqueda desde Orca Films.

    Mes entero

    Durante su rodaje, Cabo Polonio se solapó alrededor de cinco días con la producción de La ruptura, el debut en largometraje de la actriz y realizadora argentina Marina Glezer. En ese intervalo, los equipos de producción de ambos filmes debieron coordinarse para no arruinar los fondos de las tomas del otro. Según apuntó Barcia, de Nadador Cine, productora uruguaya responsable del rodaje, el Cabo “es lo suficientemente grande para dos películas, siempre que haya una coordinación previa”.

    Coproducida por Nadador Cine de Uruguay y Habitación 1520 de Argentina, La ruptura cuenta, según lo describe su sinopsis oficial, la historia de “un amor que se está rompiendo mientras a su alrededor un pueblo está perdiendo la lucha contra la gentrificación”. Al frente de ese amor se encuentran los actores uruguayos Alfonso Tort y Catalina Silva.

    Glezer, por su parte, agrega su propia definición para explicar las múltiples rupturas a las que alude el título. “La ruptura indica algo que se quiebra en una relación amorosa con el rompimiento del pueblo a través de intereses financieros”, explica. “Esa impunidad es de la que habla y es atravesada también por la impunidad de un amor en donde no se puede confiar en que el otro te quiere y pensar que hay algo mejor que el amor que uno no puede rechazar. Uno no está preparado para rechazar amor, entonces la película versa sobre cómo Julia (Catalina Silva) se quiere ir y se da cuenta de que se tiene que quedar”.

    A esas capas se le suma una más tangible y dolorosa, dado que la directora y actriz sufrió una rotura de ligamentos durante la filmación de su ópera prima y se encuentra ahora en la antesala de una operación, mientras se prepara para la etapa de posproducción de la película. “Estoy con la ruptura de La ruptura”, bromeó.

    El vínculo de Glezer, hija de argentinos y nacida en San Pablo en 1980, con el Cabo Polonio, data de varias décadas atrás.

    “Mi padre se exilió primero en Uruguay y allí conoció a la familia Galeano. Fueron de los primeros terratenientes en Cabo Polonio junto con otras familias como los Drexler o los Prada, que llegaron a ese pueblo de pescadores loberos donde no había nada. Mi padre llegó en el 67 o 68 y empezamos a ir, a partir del 85, todos los veranos. Tengo ahí un corazón enorme, no solo de lugar de veraneo, sino de ver crecer generaciones y generaciones”, detalló.

    Filmada entre el 31 de octubre y el 26 de noviembre, La ruptura mantuvo un cronograma de trabajo de lunes a sábado con jornadas de 12 horas de trabajo, un tiempo usual dentro de la dinámica de los rodajes audiovisuales en Uruguay.

    En ese sentido, Glezer destacó la ambivalencia de filmar una película en un lugar como el Polonio, tanto “por su belleza y privilegio como su versatilidad en lo diurno y nocturno”. Resultó en una hazaña de desafíos prácticos que implicaron, por ejemplo, tener que retirar los equipos del set con una hora de antelación para poder cargar las baterías utilizadas por las cámaras, luces y sonidos, en el faro del Cabo Polonio.

    Por su parte, Barcia entendió a la película como un “desafío motivacional” para el equipo de Nadador Cine. “Lo que más nos motivó fue llevar una película a un lugar que no está acostumbrado a recibir rodajes”, apuntó el productor. “Veníamos de filmar El empleado y el patrón en nueve departamentos, una experiencia enriquecedora y atractiva, y buscamos un desafío como este para nuestra productora. Solemos tener una premisa que por donde pasa el cine, luego no crece el pasto y como a veces se hace ese daño, lo que nosotros fuimos a buscar esta vez fue intentar camuflarnos”.

    En ese sentido, Barcia detalló que para La ruptura no se llevó una estructura de maquinaria típica para un rodaje de esta talla y se buscó emplear personal local en los departamentos de producción, dirección y arte, entre otros. En coordinación con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, se empleó un trasiego con camiones de habitantes locales del Cabo Polonio para transportar los equipos llevados hasta el ingreso oficial al balneario sobre la Ruta 10.

    “Filmamos adaptándonos al medio. Mucho del tiempo se lo llevó la logística y el tiempo de grabación bajó sustancialmente. Eso genera cierta ansiedad pero a sabiendas de eso, el equipo mantuvo una dinámica de calma y tranquilidad”, destacó Barcia. “Nada de lo que sucedió después fue una sorpresa. El Cabo Polonio nos devolvió el cuidado que nosotros le dimos”.

    Desde Argentina, Glezer se prepara ahora para el montaje de la película y el trabajo de color, junto con el director de fotografía, el uruguayo Arauco Hernández. Esperan tener un primer corte pronto para el otoño de 2023.

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