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Al neozelandés Peter Jackson le está ocurriendo lo mismo que al norteamericano George Lucas, que 35 años después sigue aferrado a su caballito de batalla: la saga “Star Wars” (precuelas, remasterizaciones, digitalizaciones, pasaje a 3D, uffff, ¿hasta cuándo “currar” con el mismo producto?). Ahora, luego de los tres capítulos de “El señor de los anillos” (2001-2003), una saga que le hizo ganar 17 Oscars y 3.000 millones de dólares, Jackson no quiere abandonar el buen negocio que le proporcionan las novelas de Tolkien y se lanza a filmar El Hobbit, que es un libro relativamente corto pero que el director ha estirado hasta el punto de componer tres películas de casi tres horas de duración cada una. No es un proyecto sino una realidad muy concreta, porque la modalidad actual es filmar todo de un tirón (es más barato) y luego estrenar los capítulos espaciadamente. Este primer opus se llama Un viaje inesperado y está realizado en 3D.
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Acá se trata de volver al personaje de Bilbo Bolsón (Ian Holm), antes de que le entregara el famoso anillo a Frodo (Elijah Wood). Ambos aparecen en el prólogo como una especie de enlace con “La comunidad del anillo”, primer capítulo de la saga ya vista. El anciano Bilbo retrocede 60 años atrás y se lo ve con el rostro de Martin Freeman en el momento en que recibe la visita del mago Gandalf (Ian McKellen) antes de ver invadida su casa (el “agujero hobbit”) por trece enanos comandados por Thorin (Richard Armitage) que arrasan con su despensa y abusan de su hospitalidad. Sin embargo, a instancias de Gandalf son convencidos de que necesitan de Bilbo para que robe algo que les conduzca a recuperar su perdida ciudad bajo la montaña. Un dragón ha arrasado con ella y los ha expulsado de su tierra, diezmando su pueblo y convirtiéndolos en parias.
La aventura se toma su tiempo en comenzar (¡media hora!) y cuando finalmente arranca es casi una reiteración de las aventuras de Frodo y Sam para destruir aquel nefasto anillo. No se sabe nunca para qué se llevan a Bilbo, aunque se descuenta que ello va a aparecer en posteriores capítulos, pero igual hay tiempo suficiente para que esos corajudos enanos, guerreros de pura cepa, luchen sin cuartel contra orcos, trolls, goblins y otros bichos asquerosos que les salen al paso hasta que el hobbit se encuentra nada menos que con Gollum (Andy Serkis) y se apodera de cierto anillo que luego se sabe los problemas que traerá. Mientras, en el tiempo que Jackson se toma entre salvajes batallas donde los orcos mueren por cientos y los enanos se mantienen insólitamente indemnes, hay muchas escenas con diálogos excesivamente literarios (el director respeta a Tolkien hasta la minucia) y algún remanso de paz cuando aparecen los elfos (Hugo Weaving, Cate Blanchett) y hasta el mago Saruman (Christopher Lee), que aún no se ha convertido en supervillano.
Pero todo es muy largo, aunque está brillantemente fotografiado y siga utilizando (como marca de fábrica) esas espectaculares tomas panorámicas sobre enormes paisajes o fantásticas construcciones creadas digitalmente. Jackson sabe mucho de cine y domina la técnica como nadie, logrando una notable mixtura entre los seres reales y los creados a través de efectos especiales. Claro que todos los actores (especialmente los enanos) están espesamente maquillados y parecen tan de utilería como los orcos y los goblins. En una fantasía donde nada es real, todo lo visual es sin duda apasionante, aunque si se elige la versión en 3D habrá que tener mucho cuidado: la habitual oscuridad de ese sistema será acentuada por la ambientación nocturnal de la película, arriesgando a que todo se convierta en una borrosa penumbra.
Se supone que esta película va en busca del mismo público que disfrutó con “El señor de los anillos”, porque tenía variedad de personajes, aventuras abundantes y un enorme despliegue de efectos especiales que llenaban realmente el ojo. Era algo nuevo y estaba hecho a todo corazón por un hombre talentoso que amaba su trabajo y que dedicaba a él todos sus esfuerzos. Pero ahora Jackson parece engolosinado con su producto y decidido a repetir la misma fórmula que le dio tanto éxito. Muchos podrán pensar que el hombre se repite y está ofreciendo lo mismo de antes con distinta envoltura, pero no agrega nada a lo ya visto y, lo peor, sus personajes son mucho menos interesantes.
“El Hobbit: un viaje inesperado” (The Hobbit: An Unespected Journey). EEUU-Nueva Zelanda, 2012. Director: Peter Jackson. Guión: Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson, Guillermo del Toro. Duración: 169 minutos. Estreno viernes 14.