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El término chikungunya proviene del makonde, un dialecto bantú africano, y puede traducirse como “hombre doblado”. Debe esa denominación al fuerte dolor articular que causa la enfermedad, asintomática en un 30% de los casos, que puede llegar a cronificarse y que en los casos más graves, en niños de hasta cinco años, embarazadas y mayores de 65, puede derivar en una fatal falla multiorgánica.
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Como todo virus transmitido por el mosquito Aedes aegypti, al igual que el dengue y el zika, con la vuelta de la circulación regional luego de la quietud generada por la pandemia de Covid-19, este año amenaza con superar el registro de casos en todo el continente de 2008 a hoy. Por lo pronto, en lo que va del año se detectaron los primeros casos autóctonos en Uruguay.
El brote se dio en un barrio céntrico de la ciudad de Paysandú en marzo y generó 60 casos autóctonos, 36 de los cuales fueron detectados en un centro asistencial, 13 en la inspección que las autoridades sanitarias siguen por protocolo y 11 fueron registrados retrospectivamente.
Todo esto fue enumerado por el veterinario Lorenzo Verger, de la Unidad de Zoonosis y Vectores del Ministerio de Salud Pública (MSP), en el evento Enfermedades transmitidas por Aedes aegypti que se desarrolló el lunes 26 en el Instituto de Higiene de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar). Ningún caso reportó gravedad, aunque los afectados, sobre todo de más edad, acusaron fuertes dolores articulares y fiebre. El brote comenzó el 27 de marzo y los casos dejaron de detectarse el 5 de junio.
El surgimiento del brote demuestra la vulnerabilidad que tiene el país en una región donde estas enfermedades son endémicas. Desde la ciencia se está apuntando a liberar mosquitos macho esterilizados para reducir su población.
El brote de Paysandú no fue el único. Otro caso de chikungunya autóctono se detectó en mayo en Montevideo: un niño en edad escolar que tuvo fiebre y dolor muscular. A partir de su situación, se inspeccionaron 270 domicilios. Como este mosquito, urbano y diurno, tiene un vuelo muy limitado, siempre que se detecta una persona infectada la pesquisa casa por casa se limita a esa manzana y las que la rodean. Sin embargo, señaló Verger, al vivir en un sexto piso es más probable que haya sido picado en el colegio al que asiste, que funciona en una zona con alta densidad de estos insectos.
También en mayo, pero en Rocha, se detectaron dos casos de dengue autóctono, otra enfermedad infecciosa de la cual este mosquito es vector. Ya es una vieja conocida: el primer brote de dengue autóctono en Uruguay fue registrado en 2016, con 19 casos. Luego hubo otros cuatro en 2020. Si se suman estos dos virus, 2023 ya es el año con más casos autóctonos desde que el Aedes aegypti fue reintroducido en el país, en 1997.
Hasta el momento no se ha reportado en Uruguay zika, la otra enfermedad transmitida por este mosquito y analizada en el evento, la primera actividad organizada por el recientemente inaugurado Laboratorio de Vectores, en el tercer piso del Instituto de Higiene, a cargo de la Udelar y el MSP.
Hasta la semana 21 de este año (principios de junio), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha reportado 2.216.405 casos de arbovirosis en el continente, los virus difundidos por el Aedes aegypti, de los cuales 825 fueron fatales (solo de dengue fueron 1.994.088 y 738 de ellos, mortales). En todo 2022 fueron 3.125.367, un 119% más que en 2021.
Si la tendencia se mantiene, 2023 puede tener números mayores. Los dos vecinos de Uruguay, Brasil y Argentina, ya tienen tasas de incidencia de dengue (el virus más frecuente) superiores a lo que suele ser el promedio regional. “Estamos rodeados”, resumió en diálogo con Búsqueda Yester Basmadjian, directora del Departamento de Parasitología y Micología del Instituto de Higiene.
El hecho de que se haya retomado la movilidad regional, incrementa las posibilidades de que el virus se expanda. La influencia de la pandemia y su restricción de la movilidad son palpables: en las Américas en 2019 la cifra rondó los 3,5 millones y en 2016 (un año histórico), los cuatro millones. Y a más casos importados, más chances de brotes autóctonos.
Irradiados
El Aedes aegypti se consideraba erradicado del país en 1985. En otras épocas, su presencia era mortífera. Era el vector transmisor de la fiebre amarilla, que mató a casi 4.000 personas en Montevideo entre 1855 y 1873 (que entonces no llegaba a los 300.000 habitantes). Hasta su regreso en 2016, el último caso de dengue autóctono había sido detectado en Salto, exactamente un siglo antes, en 1916. Una inspección de rutina encontró sus larvas en 1997 en Colonia.
Todo reservorio de agua, desde tapitas de botella a tanques, sirven para que este mosquito deposite sus huevos, de 100 a 300 por vez. Una manera de limitar su presencia —erradicarlo se considera hoy un imposible— es apelando a productos químicos. Sin embargo, se está apuntando a otros métodos más amigables con el medio ambiente. A eso apunta uno de los primeros proyectos del Laboratorio de Vectores: esterilizar machos adultos y largarlos en tandas de entre 50.000 y 100.000 ejemplares.
Como las hembras del Aedes aegypti copulan solo una vez en su vida, si lo hacen con un macho esterilizado no podrán reproducirse. Como en todo mosquito, son las hembras las que pican al hombre y las transmisoras de enfermedades.
El ciclo de vida de este mosquito incluye cuatro fases larvarias que duran en total entre 5 y 7 días. En la etapa siguiente, la de pupa, que dura entre uno y tres días, ya presenta dimorfismo sexual. Es por eso que los machos pueden separarse fácilmente en laboratorio.
Para comenzar el proceso es necesario un irradiador cuya adquisición actualmente está siendo objeto de una licitación. El costo de estos aparatos ronda los US$ 250.000. A su vez, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) donó buena parte del equipamiento instalado en el laboratorio del tercer piso del Instituto de Higiene.
Según expresó Basmadjian, “en uno o dos meses” ya se estarán esterilizando mosquitos macho. Para noviembre, cuando ya empiezan a pulular en los espacios urbanos, proyectan liberar la producción de esta biofábrica.