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    sábado 22 de junio de 2024

    Tras pasarse facturas, el oficialismo avaló explicaciones de las autoridades y el Frente pidió la cabeza del presidente de OSE

    De “militar la sequía” a “mirar cómo los uruguayos se quedaban sin agua”

    El lunes, el presidente de OSE, Raúl Montero, dijo que a la represa de Paso Severino, principal fuente de agua dulce para Montevideo y zona metropolitana, le quedaban reservas para 18 días. El martes, en una conferencia de prensa encabezada por el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, el gobierno quiso llevar tranquilidad garantizando que habrá agua corriente disponible para la población, más salada que lo habitual, hasta que lleguen las lluvias y se normalice la situación. Y el miércoles, en una interpelación a los ministros Robert Bouvier (Ambiente) y Karina Rando (Salud Pública), así como al titular de OSE, la oposición y el gobierno cruzaron dardos y responsabilidades por la situación.

    Y ambos bloques terminaron la jornada tan lejos como la comenzaron. En conferencia de prensa, el oficialismo aseguró que se contestaron las 27 preguntas de la oposición, que se avanzará con el Proyecto Neptuno en la zona de Arazatí, sobre las costas del Río de la Plata en San José, considerada la mayor obra para potabilizar agua en la historia de OSE, para asegurarse una fuente “inagotable”. Bouvier añadió que la muy mencionada represa en Casupá, proyectada por el último gobierno del Frente Amplio, quedará como “obra complementaria”, para la que ya se pidió una nueva prórroga por 12 meses del crédito de la Comisión Andina de Fomento (CAF).

    Todo esto fue en sintonía con las medidas que había anunciado el gobierno el día anterior (ver nota aparte). Sobre la situación actual, Montero señaló que su final depende “de que haya suficientes lluvias”.

    A su turno, el Frente Amplio dijo no haber recibido “explicaciones claras”, ni “escenarios posibles” ni “planes de contingencia” y que las autoridades “se quedaron mirando cómo se quedaban sin agua los uruguayos”, y exhortó al presidente Luis Lacalle Pou, de quien cuestionaron su “ausencia”, que releve de sus cargos al presidente de OSE y a la vicepresidenta, Susana Montaner. También exigieron la instalación de un “comité de crisis” y un “proceso de diálogo” para realizar “grandes obras” en la materia “con miras a 2045”.

    Por 17 votos en 29, el Senado aprobó una moción que dio por “ampliamente satisfactorias” las explicaciones de las autoridades, respaldó “las medidas y acciones” anunciadas y reafirmó que “el agua distribuida por OSE es segura para el consumo humano”.

    Facturas

    “No estamos acá para pasarnos las facturas”, dijo el senador interpelante, Enrique Rubio, en su primera intervención. Más allá de resaltar los US$ 1.300 millones de inversión en OSE durante los 15 años de administración frenteamplista y de la defensa del proyecto de una presa en Casupá, el legislador apuntó contra gobierno por el mal manejo comunicacional de la crisis, en particular por la “omisión grave” que representaron las “10 semanas de silencio” sobre el tema hasta fines de abril.

    Pero al promediar la tarde quedó claro que eso de evitar facturas cruzadas permaneció solo en las buenas intenciones.

    Desde el Frente Amplio cuestionaron la “total ausencia de autocrítica” por parte de los ministros y de Montero. “Sorprende que no se percibió ninguna autocrítica en ninguno. Si uno escucha sus versiones, todo fue correcto, cuando sabemos que hubo improvisación, falta de previsión, cuando en octubre ya se había decretado la emergencia a nivel del agro, ¿cómo no se tomó ninguna medida al respecto? Más cuando (el gobierno anterior) había dejado todo pronto para Casupá”, dijo a Búsqueda la senadora Amanda Della Ventura, coordinadora de la bancada opositora. La misma tónica fue expresada en sala.

    El Proyecto Casupá, un arroyo en Florida afluente del Santa Lucía, fue uno de los ejes de debate. Iniciado en 2013, Rubio cuestionó que fuera dejado de lado, cuando había un crédito de la CAF aprobado y un cronograma entregado durante la última transición. En su lugar, el gobierno prefirió Arazatí.

    “Se reconoce y valora lo realizado en gobiernos anteriores. Pero este gobierno tiene el derecho de repensar la estrategia que considere mejor”, señaló Bouvier a su turno. El ministro señaló que, “producido el cambio de gobierno”, OSE solicitó a la Dirección Nacional de Medio Ambiente “suspender el trámite de la autorización ambiental previa” para el Proyecto Casupá. En todo caso, añadió, la obra se hubiera culminado en setiembre de 2023 y su llenado habría sido al año siguiente. “No hubiera solucionado el déficit hídrico”, señaló.

    Más tarde, en la conferencia, el ministro hablaría de esa obra como “complementaria” y el titular de OSE confirmaría que se pidió al Ministerio de Economía y Finanzas una prórroga de un año para el crédito de la CAF para su construcción.

    Pero fue con la intervención del nacionalista Sergio Botana que la tensión se apoderó del hemiciclo. Tras resaltar las intervenciones de los ministros, el exintendente de Cerro Largo dijo que “hay garantía ambiental y sanitaria” y que OSE “ha hecho lo posible y lo imposible para asegurar un agua sana”, lo que es una “clara y contundente respuesta” al miembro interpelante. Esto refería a los episodios recientes que afectaron la composición del agua y la tornaron salada, algo que fue avalado y explicado por la ministra Karina Rando (ver nota aparte).

    Botana también elogió la decisión de no hacer cortes de agua resuelta por OSE, una resolución que buscaba evitar los riesgos bacteriológicos, según Montero. “Eso de pedir que se corte el agua a los hogares me hace acordar a la pandemia… El gobierno en vez de ello apela a la libertad responsable de nuevo”, indicó.

    Botana —durante cuya intervención fueron desalojadas las barras, donde había varios integrantes de la Federación de Funcionarios de OSE— apeló a otro de los argumentos usados por varios militantes del gobierno: “Hoy hay Antel Arena y no hay agua para los montevideanos”, en alusión a la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse. Esto generó reprobaciones varias de la bancada opositora.

    “¡Usted es un experto en leyendas urbanas! ¡Está queriendo instalar que el Frente quiere impulsar cortes de agua! ¡Nunca planteamos eso, sí hablamos de bajar la presión (del agua)!”, le retrucó el interpelante. “¡A ese barro no voy a bajar!”.

    El senador del Movimiento de Participación Popular Alejandro Sánchez siguió en esa tónica: “La inventiva que hay con esta crisis para encontrar un charco y chapotear en él es lamentable. Miren que la gente se da cuenta, van cuatro años de gobierno y siempre la culpa es del Frente, así no van a ganar las elecciones”. Luego cuestionó que “las maravillosas obras” recién se anunciaron el martes 16. “Para tomar las decisiones se llegó a un momento crítico, ¿por qué no antes? ¡Ese es el centro de la interpelación, no el Antel Arena!”.

    Paños fríos

    Si bien las acusaciones sobre lo hecho y no hecho en el pasado y el presente siguieron durante las intervenciones, el tono luego fue más calmo. El colorado Adrián Peña, exministro de Ambiente, señaló que el gobierno “se hizo cargo de las cosas” y Arazatí es una parte de ello. “Puede que no sea el modelo de negocios ideal, pero este gobierno recibió al país con cinco puntos de déficit”, indicó. Casupá, a su criterio, solo solucionaba el problema en Santa Lucía.

    El blanco Sebastián da Silva, usualmente uno de los senadores oficialistas más vehementes, señaló que “militar la sequía es de oportunistas” y que “nadie puede ser deshonesto y decir que meses atrás uno se imaginaba una situación de esta envergadura”. Sobre el proyecto que impulsaba el Frente Amplio, señaló que “Casupá no es bueno ni malo, pero es mentira” que hoy no tendrían “este problema”. Da Silva dijo que ese problema “dejará de existir el 6 de junio”, cuando se abran los pliegos para la construcción de Arazatí. “Gustará más o menos, pero no le vamos a dejar una maqueta al gobierno que venga”.

    El senador Guido Manini Ríos, líder de Cabildo Abierto, cuya intervención era una incógnita considerando el reciente conflicto en la interna de la coalición de gobierno, se permitió un chiste: “Esto es una muestra de que el sistema político se maneja con luces cortas y muchos temas son tratados cuando tenemos el agua al cuello, valga la expresión”. Luego pidió tomar el tema con “visión país” y no partidaria, añadiendo que “más allá de las diferencias” que puede tener con el financiamiento de esa obra también avaló al Proyecto Arazatí. “No arreglamos nada con pasar cuentas. No es ético culpar a un gobierno que lleva tres años en funciones de lo que no se hizo en 15 años teniendo muchos más recursos. Es hora de poner las luces largas”.

    Información Nacional
    2023-05-18T00:22:00