La participación en el negocio de parques eólicos de UTE fue la vedette del mercado bursátil local hace pocos años, pero con los molinos ya girando surgieron preocupaciones para algunos inversores.
La participación en el negocio de parques eólicos de UTE fue la vedette del mercado bursátil local hace pocos años, pero con los molinos ya girando surgieron preocupaciones para algunos inversores.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa empresa estatal organizó la semana pasada una reunión informativa en la que explicó los ingresos y egresos que durante el año registró Valentines, uno de sus tres parques eólicos. El proyecto, que en 2016 recaudó US$ 42 millones a través de la emisión de acciones preferidas, realizó ya su primer reparto de dividendos y los inversionistas esperaban una segunda entrega de utilidades. Sin embargo, el efecto de la suba del tipo de cambio junto con el impacto de algunos impuestos puso en duda que esto sucediera.
Es que para lograr dar ganancia a sus inversores, el parque debía asegurar un cierto resultado contable positivo. Sin embargo, el efecto diferido del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) parecería imposibilitar llegar a ese mínimo. Según explicó UTE, la suba del tipo de cambio llevó a contabilizar una pérdida por IRAE. Esto sucedió en una coyuntura donde el ritmo de depreciación del peso superó a la inflación. A esto se sumó que el parque trabajó con vientos cercanos a los mínimos pronosticados.
“El año pasado ese efecto contable jugó a favor y de hecho se distribuyeron más dividendos. Es un problema que tiene el proyecto, pero tampoco es algo para preocuparse. Lo que vas a precisar a futuro es que alguna de las dos variables (depreciación e inflación) te dé una oportunidad” de distribuir, dijo a Búsqueda Jerónimo Nin, analista de Nobilis. Ese escritorio de bolsa había elaborado un informe sobre el estado de los parques eólicos de UTE, destacando lo “rentable” del producto incluso con los bajos vientos registrados (Nº 1.997).
A pesar de no poder distribuirla entre los accionistas, Valentines generará una ganancia de unos US$ 29 millones que, por esa restricción contable, quedará en la caja de la empresa. Pero si no es invertido, supone una pérdida de rentabilidad para el inversor. Por eso, una de las opciones que maneja UTE es comprar bonos estadounidenses. Además, se evalúa amortizar anticipadamente algunos de los préstamos con los que también se financió el proyecto. Una tercera alternativa sería realizar un rescate anticipado del capital social que, desde la mirada del accionista, sería una forma de obtener las ganancias que no pueden distribuirse hoy. “Cualquiera de las tres cosas son buenas noticias para el inversor”, estimó Nin.
El analista sostuvo que “la situación es coyuntural” y que los bajos vientos “parecen ser algo puntual que afectó a todo el país”. Agregó: “UTE es consciente de los problemas de rentabilidad que (sobre el proyecto) puede provocar el impuesto diferido y mostró una proactividad con la que quedamos muy satisfechos. Muestra un compromiso por cuidar al producto”.
De hecho, una posibilidad es que se realice una mezcla de las tres soluciones: invertir en bonos estadounidenses mientras se consiguen las aprobaciones para precancelar préstamos o rescatar parte o la totalidad del patrimonio. Desde Nobilis explicaron que la rentabilidad base de Valentines, incluso con bajos vientos, se mantiene en 7% en dólares, con “algunos escenarios muy positivos por delante”, ya que cualquiera de las soluciones “va a generar rentabilidad”.