—Primero tuvimos toda la discusión de la Ley de Urgente Consideración (LUC), que fue bastante compleja. Si bien los cometidos del nuevo ministerio no se cambian, las autoridades, tanto el ministro como el subsecretario, tienen el trabajo de diagramar cómo lo van a organizar. Eso significa que, si bien las dos direcciones nacionales que estaban dentro del esquema (la Dirección Nacional de Aguas y la Dinama) van a formar parte del nuevo ministerio, tienen unos lineamientos planteados como para quizás ampliar la formulación del nuevo ministerio o hacer algún cambio sin que se afecte el funcionamiento que ya tienen. Puede haber un cambio de estrategia acerca de cómo llevarlo adelante: podría ser una nueva dirección y que integraran partes de la Dirección General de Cambio Climático con algo más. También se habló de incorporar otras partes del Estado, básicamente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, como elementos importantes a tener en cuenta en el tema ambiental, relacionados con lo forestal y en particular con la flora nativa. Y también lo vinculado a los cuerpos de agua. Por lo tanto, puede haber otros cambios. Nuestra visión del tema ambiental, más allá de que se intenta continuar con lo que viene haciendo la Dinama desde hace 30 años, es darle algunos enfoques un poco más específicos en algunas áreas. Por ejemplo, uno de nuestros ejes medulares es el agua. En los últimos años ha sido el vehículo de todos los temas ambientales, porque todas las cuencas hídricas están relacionadas y toda la vida acuática está relacionada con la vida terrestre. Por lo tanto, cuando hablamos del agua como elemento fundamental, hablamos de todo lo que está dentro de la cuenca, tanto las actividades humanas como el ámbito natural. Mi objetivo es el agua, pero para que el agua esté bien necesitamos que todo funcione correctamente, y en eso es en lo que se va a abocar la Dinama. En particular, queremos tener un acercamiento más proactivo con lo territorial. El ministerio considera que debe estar un poco más cerca de la gente, tanto de las personas que viven en ciudades como de los pobladores de ámbitos rurales, ya que entendemos que ese intercambio puede beneficiar a la conservación. La conservación debe hacerse entre todos y no solo por parte del Estado, ya que este no tiene las capacidades reales para conservar si no cuenta con la participación pública. Eso es lo más importante, que sepan lo que están haciendo, tanto cuando hacen las cosas bien como cuando las hacen mal.
—¿Considera que existe una regulación suficiente para controlar la contaminación de las empresas o es necesario fortalecerla?
—Sin dudas Uruguay tiene la capacidad para poder desarrollar y actuar como organismo rector. Tenemos una legislación desde 1990 que es suficiente para darle a la sociedad todas las herramientas necesarias para realizar la gestión ambiental. A mi entender, no hay debilidades. Con respecto a las multas, habría que tener un contacto más fluido con la sociedad para visualizar los casos, que uno pueda tomar la temperatura al tema y decir exactamente que esto debe ser así. Porque quizás puede haber un error en la observación de un hecho y queremos estar más cerca de todo eso para poder validarlo, valorar y no tener reclamos de que pudimos haber hecho algo mejor. Que cuando ponemos una multa o le exigimos algo al ciudadano, al inversor, al productor o al que desarrolla la actividad industrial, tengamos la certeza de que lo que estamos haciendo es correcto. Y, a su vez, que ellos también estén convencidos de que lo que les decimos está bien y no lo tomen como algo impuesto y nada más.
—¿Qué piensa de la legislación que proponía la LUC respecto a las áreas protegidas, que otorgaba la gestión a los gobiernos departamentales y que ahora se analizará en un proyecto aparte?
—En este tema siempre me puse del lado de la Constitución. Y con respecto al artículo 7, que defiende los temas ambientales, también hay un artículo que defiende la propiedad privada. Entonces el derecho general que la Constitución nos otorga, y por lo tanto es un derecho de toda la ciudadanía, no se pueden superponer unos a otros, se tienen que adaptar o acompañar. El derecho a la propiedad hay que respetarlo. Esto no significa que el propietario pueda hacer lo que quiera, pero sí que tenga la instancia de poder participar, y a eso es a lo que apuntamos. Lo veremos en el proceso.
—Se ha levantado polémica debido a ceses, reducciones de horarios y la no renovación de contratos de funcionarios de la Dinama. ¿Qué piensa de esta situación?
—Esto generó muchas diferencias de visión o de intereses. Los funcionarios tienen todo el derecho a reclamar. Pero los contratos siempre fueron a término, por lo tanto el Estado no tenía jurídicamente la obligación de recontratarlos. Era una decisión de acuerdo con la planificación y con las necesidades que tuviéramos. Cuando tuvimos el Decreto 90, que nos exigía la disminución del Presupuesto Nacional, teníamos una resolución que nos obligaba a tomar acciones al respecto. Hicimos todo lo posible, tanto, que logramos disminuir en gran forma el porcentaje que teníamos implementado. Porque si hubiéramos tenido que actuar en consecuencia, de acuerdo con lo que teníamos establecido, eran muchos más los contratos que no se recontrataban. Diría que cerca de ocho veces más. Y realmente fueron muy pocos.
—Una vez creado el nuevo Ministerio de Ambiente, ¿la Dinama en qué posición va a quedar? ¿Cuál será su rol?
—Las nuevas autoridades también tienen las capacidad de darle el rumbo a la Dinama, que puede ser distinto en función de la forma de presentarlo. La jurisprudencia que tenemos desde el punto de vista ambiental es buena, cubre todos los aspectos, y eso no se va a cambiar. Las responsabilidades que tiene la Dinama para hacer cumplir las acciones en el territorio para que la conservación se pueda mantener, el que podamos exigir a los emprendedores de algún proyecto o actividad que cumplan determinados requisitos y que el Estado tenga la tranquilidad de que vamos a conservar la biodiversidad, no se va a cambiar. Lo que puede cambiar es la estructura de las áreas de operación de un área, que se le cambie el nombre a una dirección, pero los funcionarios que están acá van a seguir trabajando en lo mismo y van desarrollar las mismas acciones que estaban realizando. Por lo tanto, van a tener los mismos respaldos jurídicos que tenían. No va a haber un cambio en el direccionamiento de la Dinama. Ya no se va a llamar Dinama, pero va a tener la misma función.
—Al llevar el área al rango de ministerio, ¿qué cosas podrá hacer la Dinama que hoy no hace?
—Posiblemente lo que va a pasar es que las jerarquías del ministerio van a estar mucho más cerca de todo lo que se hace, porque siendo el ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) quizás no tenga el tiempo de abarcar todo lo concerniente a ambiente. Ahora va a haber un ministro y un subsecretario que van a dedicar su actividad plenamente al tema ambiental. Y un director nacional de Aguas, otro de Ambiente, otro de Cambio Climático y algo más. Entonces la tarea va a ser más fácil porque se pueden repartir un poco más los roles. Por tanto, el ministerio sale favorecido y va a tener mejores capacidades de desarrollo.
—En un contexto de recortes presupuestales, ¿cómo se logrará obtener los recursos necesarios para instalar un nuevo Ministerio de Ambiente fuerte?
—Estamos en plena discusión del Presupuesto quinquenal, y ese siempre ha sido un momento de efervescencia. En este momento a todas las personas que participan y que están dentro de la institución les surgen miedos por saber qué va a pasar, si se va a mantener el presupuesto para que podamos seguir haciendo lo que hacemos. En principio te diría que sí, pero con algunas limitantes. Estamos en discusión, pero hay otros actores también involucrados que son las nuevas jerarquías del ministerio. Ellos están interesados en darnos todas las posibilidades, todos los recursos económicos para poder desarrollar las actividades que queremos y más, porque en definitiva vamos a crecer. El 31 de agosto culmina la discusión del Presupuesto, pero eso no significa que se cierre la discusión, sino que se abre una instancia de discusión a escala parlamentaria. Por lo tanto, ahí también existe la posibilidad de que surjan mejoras de recursos para diferentes ministerios y los legisladores pueden solicitar cambios o mejoras en el presupuesto. Hay una preocupación, sin duda, porque estamos comenzando la discusión con un presupuesto con ciertos recortes. Bajamos un poco el porcentaje, pero más que nada en funcionamiento. Lo peor que nos puede pasar es que tengamos el mismo presupuesto que tenemos ahora, con el que estamos funcionando.
—¿Qué posición tiene sobre la forestación, un tema que ocasiona división entre la industria y los ambientalistas?
—El territorio nacional que involucra a la región de suelos aptos para forestación todavía está libre de colmarse. Nos quedan unos cuantos miles de hectáreas, la explotación del territorio en las áreas de prioridad forestal todavía no se han completado y se pueden seguir explotando. La Dinama ha sido muy exigente en el tema forestal. Ha aumentado su exigencia a lo largo del tiempo, aumentado los requisitos que exige a los plantadores en cuanto a tamaño, aplicaciones y tiempos. Y eso lo va a seguir exigiendo cuando sea necesario. Con respecto a si la forestación es negativa o no, el territorio uruguayo es básicamente de pastizales, donde encontramos algunos momentos que el pastizal sí corre algún riesgo. Pero quizás no sea el riesgo solo por la forestación, porque sabemos bien que la frontera agrícola ha aumentado mucho en estos últimos años no solo por la necesidad de tener alimentos, sino porque los mercados han aumentado sus necesidades, tanto en cantidad como en calidad. No soy un defensor de la explotación, pero sí entiendo que la explotación bien hecha le da la tranquilidad a la sociedad para que esté conforme con esa conservación.
—¿En qué cosas cree que la Dinama necesita fortalecerse?
—La Dinama siempre se ha caracterizado por no tener todas las capacidades de presencia en territorio. No quiere decir que no tenga la capacidad de control, porque para lo que quiere controlar sí tiene las capacidades. Pero sí tenemos una baja presencia a lo largo del territorio nacional, y el relacionamiento con la gente respecto a la visión de la conservación es fundamental.