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El llamado a concurso de grado 5 para el cargo de profesor director titular del Centro de Tratamiento Intensivo (CTI) del Hospital de Clínicas al que se presentaron dos candidatos provocó un revuelo a la interna de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar), tras una denuncia por acoso y persecución laboral presentada por un funcionario contra uno de los postulantes.
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Se trata del doctor William Manzanares, profesor agregado de Medicina Intensiva y jefe médico del CTI de adultos de la mutualista Médica Uruguaya, quien fue acusado por el doctor Claudio Pigatto, funcionario jubilado de esa institución, por acoso laboral, maltrato y destrato, según la denuncia presentada ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) a mediados de 2020, pendiente de una resolución.
El otro aspirante al cargo del CTI del Clínicas es el doctor Arturo Briva, que integró el equipo asesor en medicina intensiva del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) de la Presidencia, y es profesor agregado de Medicina Intensiva, director académico del Programa de Investigación Biomédica en la Udelar y jefe del CTI de la Asociación Española.
La denuncia de Pigatto contra Manzanares fue presentada en setiembre de 2020 y el último movimiento de las actuaciones de la oficina de Derechos Fundamentales del Trabajo de la Inspección General del Trabajo y de la Seguridad Social (IGTSS) data del 18 de noviembre de 2021.
El caso, sobradamente conocido en el ámbito universitario, tomó mayor relieve en las últimas semanas ante la resolución del Consejo de la Facultad, que deberá pronunciarse respecto al llamado a concurso de aquí a mediados de marzo, mientras se aguardan las actuaciones por parte del ministerio respecto a la denuncia en curso, dijeron a Búsqueda fuentes de ese órgano de conducción de la Udelar.
Según los informantes, la decisión final tendrá derivaciones en el reparto del poder académico y laboral, por los nombres y los cargos en disputa en el sector público y privado del área de la medicina intensiva.
Poderes médicos, laborales y políticos
A la espera del informe final de la comisión asesora que se pronunciará sobre el concurso en ciernes, entre los integrantes del consejo de Medicina observan con “mucha atención” y “preocupación” la situación generada en torno al llamado al que aplicaron los jefes del CTI de la Asociación Española y de Médica Uruguaya, dos profesionales de primer orden en esa área. Varios informantes señalaron “una lucha de poder” implícita a la interna del servicio universitario.
Hasta diciembre ejerció como director del Centro de Tratamiento Intensivo del Hospital de Clínicas el doctor Alberto Biestro, que renunció por razones de edad y a quien sustituirá uno de los dos candidatos, Manzanares o Briva.
Según algunos informantes, Biestro mantiene una relación de “amistad personal” con Manzanares, y en su despedida del Clínicas le agradeció especialmente a este colega y aludió a él como su relevo.
Fuentes universitarias aseguran que el consejo de Medicina, “fiel a su tradición”, no decidirá en lo inmediato ni por uno ni por otro candidato, y hay quienes vaticinan que la denuncia por acoso laboral contra Manzanares inclinará la balanza en favor de Briva.
Búsqueda consultó a los involucrados en la denuncia, pero ambos eludieron hacer declaraciones al respecto. Mientras Pigatto, el denunciante, se excusó “por la reserva del caso”, Manzanares dijo estar al tanto de la denuncia en su contra y a la espera de su resolución. “Actualmente se está investigando y estamos a la espera de los resultados”, se limitó a decir el jefe del servicio en Médica Uruguaya, responsable asistencial y coordinador del sector donde se desempeñaba Pigatto.
Pigatto trabajó durante 29 años como médico del CTI de la mutualista y tras jubilarse, en 2020, denunció a Manzanares por mobbing. Entre otras prácticas, detalló evaluaciones negativas, retiro del saludo, falta de respuesta en los mensajes con consultas profesionales y cuestionamientos a las decisiones, según consta en la denuncia, que incluye declaraciones de testigos y registros de chats de WhatsApp guardados en su celular.
La denuncia de Pigatto fue respaldada por más de una decena de colegas intensivistas y personal no médico de la institución que prestaron testimonio y señalaron conductas y liderazgos “tóxicos” en el servicio durante meses y de forma continuada, de acuerdo al expediente.
Allí además se incluyen “calificaciones negativas” hacia otros subalternos de Manzanares, “en algunos casos homófobas” o “despectivas”, definiéndolo como una personalidad “conflictiva” y “problemática”. Estos señalamientos también fueron presentados a la dirección técnica y a la junta directiva de Médica Uruguaya, sin mayores resultados.
Como médico intensivista, Pigatto había pedido a la dirección del sanatorio que se lo trasladara a otro sector de la institución para romper ese vínculo laboral con Manzanares, aunque eso le supusiera una rebaja salarial, a lo que estaba dispuesto. Pero tampoco se dio curso a ese pedido.
Ante la ausencia de una respuesta institucional satisfactoria, siempre según fuentes cercanas al caso, Pigatto resolvió acogerse a la jubilación puesto que no podía seguir trabajando en esas condiciones.
Por su parte, Manzanares, que desde hace 28 años trabaja en la Cátedra de Medicina Intensiva de la Facultad de Medicina, presentó sus descargos ante el director general de Trabajo a través de los abogados de Médica Uruguaya.
A fines de 2021, inspectores del ministerio se presentaron en la institución y tomaron declaraciones de médicos y personal de enfermería en el marco de la investigación del caso, pero hasta el momento Manzanares no fue llamado a declarar por el MTSS. Algunos de los testimonios apuntaron a que Pigatto renunció por “motivos personales” y no por razones laborales.
Varias fuentes consultadas insistieron en explicar este entuerto en “una lucha interna por el poder político” en la facultad que tomó fuerzas con el concurso de méritos para el cargo del CTI del Clínicas. La mayoría no se explica la demora en las actuaciones por la denuncia laboral, que lleva más de dos años “congelada” en el Ministerio de Trabajo.
Todos coinciden en que esta dilatoria del ministerio no suma para clarificar los hechos y resolver el concurso con mayor transparencia. Más allá de las diligencias realizadas y los testimonios recogidos a personal médico y no médico, “ya sea por la pandemia o por falta de voluntad”, no entienden cómo no se resolvió este asunto con mayor celeridad.