Luego de meses de argumentaciones legales y posiciones que intercalaron dudas y tensas conversaciones entre las partes, a principios de marzo el gobierno anunció que evitó la demanda internacional de Katoen Natie por US$ 1.500 millones contra el Estado uruguayo, que la operadora portuaria iniciará una inversión de US$ 455 millones y que le extenderá por 50 años la concesión en el puerto de Montevideo.
La multinacional logística de origen belga —que gestiona y administra la terminal de contenedores (Terminal Cuenca del Plata-TCP) desde el 2001, con el Estado como socio minoritario— proyecta llegar a una capacidad instalada cercana a los tres millones de teus. La obra de infraestructura acordada responde, entre otras cosas, a la preocupación del gobierno por el posicionamiento estratégico en el mediano y largo plazo del puerto frente al bonaerense, explicaron a Búsqueda desde Katoen Natie. Indicaron que el “cerno” de esta decisión de inversión está vinculado a la intención argentina de hacer la obra del canal Magdalena para que los buques puedan esquivar el puerto de Montevideo. Las autoridades y la empresa entienden que la única manera de competir por los servicios a la carga es generando mejores condiciones de infraestructura, más puestos de atraque para grandes buques portacontenedores y mayor profundidad del canal de acceso de la terminal portuaria montevideana, que se pretende llevar “en etapas” hasta los 14 metros (Búsqueda Nº 2.108). “La apuesta que se hace es ante una situación desafiante con Argentina, que pretende que los canales de navegación evadan Montevideo. El puerto tiene que mostrar cuán atractiva es su infraestructura para que los barcos vengan y ahí el proyecto de TCP se vuelve sustancial”, explicaron las fuentes.
La obra de TCP prevé una segunda playa de contenedores, la construcción de un segundo muelle, equipamiento de grúas pórtico y demás, lo que le permitiría tener cuatro puestos de atraque de buques en simultáneo. Se prevé que este año se licite y adjudique el proyecto, que iniciaría en 2022 y estaría operativo en tres o cuatro años. En el acuerdo alcanzado se plantea hacerlo de forma “inmediata, sin demoras”, indicaron desde Katoen Natie.
“Muchas dudas”
Tras las críticas que algunos referentes del Frente Amplio hicieron al arreglo anunciado en el Parlamento el 2 de marzo por el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Luis Alberto Heber, declaró la semana pasada en rueda de prensa que se trató de un “gran acuerdo, beneficioso para el puerto y para el país”. Aseguró que tras las obras en TCP el puerto de Montevideo será el “más importante y eficiente de la región” y el que “absorberá más carga”.
La “impresión artística” del proyecto publicada por Katoen Natie en el comunicado donde anunció la expansión de la terminal muestra una nueva explanada colmada de contenedores. “La apuesta ‘volada’ es poner toda la carne en el asador en el corto plazo. ¿Era necesario hacerlo ahora? Claro que no, en otra negociación hubiéramos planteado hacerlo en el 2030, cuando la capacidad de la terminal sea necesaria, pero se asume un compromiso y hay que hacerlo y se mira a largo y mediano plazo”, alegó la multinacional.
La directora en representación del Frente Amplio en la Administración Nacional de Puertos (ANP), Alejandra Koch, dijo a Búsqueda que le “preocupa muchísimo” y le “genera dudas” la inversión anunciada. “Uno no se niega a una inversión enorme para el Uruguay, pero miremos de dónde viene también. Me pregunto: ¿Es real? Uno mira la terminal y está vacía”.
Y añadió: “Hoy nos quedan 10 años de concesión, entonces, ¿por qué ese apuro? (…) ¿Por qué nos tenemos que casar con una empresa cuando el Estado puede visualizar un llamado? Una empresa que, además, es muy complicada”, en su “relacionamiento con la propia ANP”, con “otras empresas y también con sus trabajadores”.
Koch indicó que la semana pasada el Directorio de la ANP recibió a trabajadores de TCP quejándose de la falta de cumplimiento de normas de seguridad y salud, de contratos eventuales, incumplimiento de los beneficios alcanzados y otras situaciones de “precarización”.
Desde la multinacional reaccionaron con “sorpresa” a la denuncia de esas situaciones. Indicaron que TCP se viene reuniendo desde febrero con el sindicato para negociar la renovación del convenio que vence el próximo 1º de abril. Agregaron que el acuerdo alcanzado con el gobierno favorece que los trabajadores y TCP negocien “mejores condiciones” hacia adelante.
Proyectaron que el crecimiento del personal en TCP “va a ser notorio”, si bien no hay un compromiso en cantidad de puestos, y explicaron que durante la negociación con el gobierno siempre estuvo presente la generación de puestos genuinos. “Va a haber más personal trabajando en TCP del que hoy hay trabajando en el puerto de Montevideo entre Montecon y TCP”, apuntaron.
Actualmente, la plantilla directa vinculada a la terminal de contenedores es de 420 trabajadores.

Edificio de la Administración Nacional de Puertos. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS
“Fin de la disputa”
Es larga la historia de desavenencias entre TCP y Montecon, los dos principales operadores y competidores por la carga y descarga de mercaderías en Montevideo. Ahora, con el acuerdo entre el grupo belga y el Estado, Katoen Natie dice que TCP “puede dar vuelta la página y tener un crecimiento grande de carga nueva”.
En tanto, fuentes del sector privado aseguraron en la diaria del martes 16 que Montecon (de capitales chilenos) considera que existe el riesgo de consolidar un monopolio y que ante la afectación de la libre competencia habría condiciones para iniciar un juicio contra el Estado.
La instrumentación del contrato de acuerdo de “fin de la disputa” que firmaron Uruguay y la multinacional belga prevé deberes para ambas partes en el corto y mediano plazo, detallaron. Por un lado, en 30 días, el Poder Ejecutivo se comprometió a publicar la extensión en 50 años del plazo de concesión y a “aplicar correctamente las normas” que rigen la actividad portuaria en un período máximo de un año. Por otro, el acuerdo prevé que TCP inicie de “inmediato” el proyecto de inversión de ampliación de su capacidad, llame a una asamblea de accionistas en 30 días (lo que sucederá a fines de este mes) para aprobar la distribución de utilidades acumuladas y aplique un esquema de rebaja de las tarifas a la exportación desde el 1º de abril.
Medio siglo más
La concesión de la terminal de contenedores rige hasta el 2031 y se extenderá hasta el 2081, según el acuerdo anunciado. “Se podrá discutir si es mucho o poco, pero no hay ilegalidad en el proceso ni en los instrumentos elegidos” y se sustenta en el decreto Nº 314 del 2017 —según el cual la decisión le compete al Poder Ejecutivo, con las “nuevas condiciones que imponga, previo asesoramiento de la administración portuaria”—, dijeron desde Katoen Natie.
Hasta el momento, las únicas concesiones por 50 años habilitadas en el puerto serían las de TCP y la de UPM para la construcción y operación de la terminal especializada de celulosa.
“Lo único que le pedimos al gobierno es que haga cumplir la normativa vigente, la ley de puertos y los decretos”, agregaron desde la multinacional belga. Apuntan a las condiciones en las que opera su competencia, Montecon, que desarrolla su actividad en el muelle C y áreas públicas a través del decreto Nº 482 del 2008. En parte de la argumentación jurídica realizada al gobierno, Katoen Natie señaló que dicho decreto “no es un título de uso, no está destinado a contenedores y lo más grave es que la ANP está otorgando el uso sin la autorización del Poder Ejecutivo como lo mandata la ley de puertos (Nº 16.246) en su artículo Nº 11, inciso B”.
Katoen Natie afirmó que no existe acto administrativo, ni resolución ni de la presidencia ni de la gerencia ni del directorio de la ANP que otorgue las áreas públicas que usufructúa Montecon y advirtió que la administración le asegura el uso exclusivo de tales espacios a esa empresa.
Fundamentó que no hay lugar para dos terminales de contenedores, que ello quedó demostrado por el mercado en el pasado (con licitaciones que quedaron desiertas) y que se precisa escala para que el negocio sea rentable.
Rebaja de tarifas
En el acuerdo Katoen Natie se compromete a aplicar un esquema de rebaja de las tarifas para la exportación. Según la empresa, las más importantes, que regirán desde el 1º de abril, estarán concentradas en los servicios de frío a la carga en una primera etapa, si bien también se prevé una reducción de 10% en los costos básicos para los contenedores de exportación en general.
A principio la disminución tarifaria a los exportadores de carne, pescado, cítricos y frutas será de 50%, en promedio, mientras que los exportadores que utilizan menos servicios se beneficiarán con una reducción de 12% en promedio. Eso es lo “máximo” que hoy puede ofrecer la empresa, pero el convenio establece que si TCP logra aumentar 20.000 movimientos al año, se aplicará una rebaja adicional de 10% en promedio, que irá dirigida más a los costos fijos que a los variables, agregaron las fuentes.
La compañía explicó que en los últimos años, debido a las “distorsiones” que operan en el puerto en la utilización de los espacios públicos, TCP perdió mucha carga, especialmente de trasbordo, y que para sostener los ingresos debió aumentar los cargos a la exportación.
Cobro de utilidades
El contrato también zanja un asunto reclamado por años de parte de la ANP, como socia minoritaria en TCP, al establecer que en 30 días se convocará a una asamblea de accionistas para aprobar la distribución de utilidades acumuladas. Desde Katoen Natie indicaron que se negoció repartir el 80% de las ganancias y dejar el resto como reserva para las inversiones. Estimaron que a la ANP le van a corresponder unos US$ 30 millones y que el cobro se concretaría en abril.
Solución de controversias
Además, el convenio establece un mecanismo para prevenir que los diferendos entre las partes lleguen a instancias mayores, explicaron. Se acordó conformar un panel permanente con tres expertos elegidos de común acuerdo, “como si fueran árbitros” y que tendrán el cometido de conocer el contrato “al dedillo” y seguir la evolución del mismo.