• Cotizaciones
    jueves 12 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Una metáfora país y una renuncia

    El Estado uruguayo se transformó ayer en el dealer más ineficiente de la historia mundial de la humanidad desde que el hombre empezó a drogarse, que fue antes de erguirse, me animaría a apostar: demoró casi cuatro años en empezar a vender porro, actividad que un liceal más o menos avispado con un familiar que plante tardaría dos meses en iniciar; y se inscribió para la iniciativa solo un 8% de la clientela cautiva con la que especulaba empezar el negocio (cinco mil usuarios registrados y se esperaban 60.000), a lo mejor porque el trámite de registro demora un promedio de 30 días. La accesibilidad es mínima: solo consiguieron un 30% de las bocas que estimaba el modesto plan de negocios inicial que tenían las autoridades. Se vende en 16 farmacias, de forma genérica y carente de atractivo en lugar de hacerlo en locales especializados en la materia. Empezó su venta en la semana más fría del año, cuando la marihuana es un producto claramente semiveraniego, y dicen los expertos (deben ser sommelièrs de porro, no me extrañaría en absoluto, ese mundo no para de crecer, hay hasta sommelièrs de picadas y enjuague bucal) que su efecto es reducido —pega poco.

    Pero a pesar del panorama desestimulante y la escuálida demanda certificada, hubo colas y esperas prolongadas, fomentadas sobre todo por el esnobismo oriental, un músculo que no sabía que teníamos así de tonificado, y ayudado por un mal funcionamiento del sistema informático; el producto se agotó en varias farmacias, fundamentalmente porque la oferta es mínima en cada local debido al sistema de reparto, que ya demostró ser defectuoso en su primer día: el máximo son dos kilos por entrega. Además de no cobrarle impuestos, o sea: subsidiar la venta; ergo: perder dinero potencial.

    El Estado uruguayo prometió hacerse cargo del excedente en la producción encargada a las empresas que lo plantan, asumir todo el riesgo para perder más dinero, en este caso contante y sonante. Esto último no está confirmado, pero la sospechosa negativa de ambas partes a responder la pregunta lo sugiere.

    En un cártel de drogas medianamente serio, ante estos resultados iniciales del plan de negocios y su puesta en marcha, viene el narcotraficante encargado de la concesión, le vacía el cargador de un arma automática al dealer, por ineficiente, por inútil, lo tiran al río y ponen a otro en su lugar. Ustedes no pretenderán que yo diga cosas graciosas encima de esta acumulación de absurdos. Lo más lindo es que andamos repitiendo convencidos que con esto le estamos dando un golpe al narcotráfico. ¡Ja! (le agregué el “ja” entre signos de exclamación, ese fue mi aporte humorístico). Obviando la parte de que hace unos 30 años que el narcotráfico tiene a la marihuana como un negocio completamente lateral, nuestras pretensiones épicas de trascendencia global son un caso de estudio mucho más serio que la venta estatal de marihuana.

    La euforia invadió nuestra aldea durante 24 h. Como contracara a los héroes históricos que le plantaron cara al narcotráfico y le dieron un ejemplo al mundo comprando un sobrecito de Zolben C caliente, apareció la lógica reacción de la vieja asustada, que vino a cumplir con su rol de agente paranoico en la sociedad, y a resistir como podía la profanación de uno de sus santuarios predilectos: la farmacia, de los pocos recintos donde todavía se sentía a salvo y perteneciente, hasta que fue invadido y arrasado por el enemigo endrogado que quién sabe si la mata para conseguir un cogollo un día de estos cuando no tenga los 187 pesos.

    Es difícil establecer cuál es la postura más exagerada y alejada de la realidad, si la de las viejas que piensan que se viene la invasión zombie o la de los que se autofelicitan por esta innovación que pone contra las cuerdas al narcotráfico mientras leen las crónicas de los diarios del exterior y se enorgullecen por vivir en un país de avanzada. Hemos hecho de esto un culto de autocomplacencia combinada con ineficiencia pretensiosa. Es mucho más elocuente y dañino el efecto de la mentira de la marihuana estatal uruguaya que la propia marihuana estatal uruguaya.

    Es difícil encontrar una metáfora más descriptiva de los uruguayos. Además de que registra nuestro reflejo inmediato: hacer pasar todo por el Estado. Pues eso es lo que entendemos por innovar: agarrar cualquier cosa y estatizarla, ya sea una aerolínea, corned beef, caña de azúcar o marihuana. El proyecto en su esencia es una contradicción deliciosa: liberalización del cannabis mediante la regulación y el estricto control del Estado, solo este postulado le hubiera provocado un ACV al propio Mao.

    Pudimos haber fomentado emprendimientos de pequeñas empresas de fumetas funcionales (sí, el fumeta también puede ser funcional), crear un mercado (que el Dios de los comiteses me perdone) de consumo recreativo atractivo que impactara en la economía, generara trabajo, un circuito turístico habilitándola a los extranjeros, investigación científica, ser pioneros de verdad y apostar a los pequeños efectos de dinamismo en la mustia economía uruguaya que se pudieran lograr. Pero eso no nos ponía como un caso único en el mundo, y acá preferimos lo simbólico a lo real, siempre. Así que logramos este hito en la sustracción del encanto para la comercialización de un producto, lo pintamos de gris, dimos un paso más y alcanzamos el epítome del ridículo, que es la coherencia por el absurdo: siendo que el Estado como tal no puede estimular el consumo por razones de orden moral, descubrió involuntariamente la manera más desestimulante de venderla, a través de sí mismo. Una genialidad. Hemos dejado pasar el tren de la marihuana, y no hay tren más lento y más fácil de abordar que ese, cualquiera que conozca un fumeta lo sabe.

    No se puede competir contra la absurda realidad virtual de este país, estoy agotado, casi tan agotado como Tabaré Vázquez. Pero yo puedo hacer algo que Tabaré no: renuncio. ¡Ja! Los cagué a todos. Me voy. No me lloren. Ya tuvieron demasiado de mí, el resto es la repetición hasta el cansancio. Ha sido un placer escribir para ustedes durante 15 años. Mentira, fue una tortura, escribir es la muerte en havaianas, al menos para los que no sabemos. No se imaginan lo bien que me siento ahora, no hay nada que nos haga sentir más dignos a los uruguayos que la renuncia; otra de las taras conductuales que nos dejó Artigas. Hasta siempre. Hemos hecho historia, desde esta página también vencimos al narcotráfico. Me voy. Los dejo. Recuerden: no dejen de consumir (nuestra economía depende de eso).

    P.D.: Sr. Cardoso, no trate de comunicarse conmigo, no me va a convencer, mi renuncia es indeclinable; además, no me llamo 100 tickets de alimentación para gastar en el Disco yo, y mucho menos me llamo un abono a Nuevo Siglo gratis por un año, ni me llamo 5.000 cupones gratis para aumentar las probabilidades de ganar el auto en el próximo sorteo del supermercado.

    // Leer el objeto desde localStorage