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Es una muestra que ha ido variando de países, de contenidos y de sedes. Su origen y versión oficial estuvo en el Museo Reina Sofía de Madrid, donde se inauguró en 2022 con el nombre Giro gráfico, como en el muro la hiedra, y reunió piezas de gráfica callejera de América Latina y Estados Unidos que expresan reivindicaciones políticas y sociales desde la década de los 60 hasta el presente. Fue fruto del trabajo que desde el 2015 lleva adelante la Red Conceptualismos del Sur, integrada por unos 30 investigadores, curadores y artistas de varios países, con el apoyo y la financiación del Reina Sofía. La muestra se dirigió después al Museo de Arte Contemporáneo de México (Muac), y este año una versión no oficial, pero autorizada, llegó a Uruguay al Espacio de Arte Contemporáneo (EAC), donde se inauguró el viernes 3 con el nombre Giro gráfico. Rumores y clamores del sur. Organizada por investigadores de la Facultad de Artes de la Udelar, el Proyecto CasaMario y la Red Conceptualismos del Sur, la exposición tendrá una deriva en el Museo Blanes a partir de mañana, viernes 24, cuando se inaugure a las 19 horas.
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En el EAC la muestra tiene similitudes con la exhibida en el Reina Sofía, pero se le agregan obras nacionales, como las que surgieron en Bellas Artes en los años 60. Además de afiches y carteles con leyendas de tipografía variada, abarca otros soportes: el audiovisual (como el documental El entierro de la Universidad, de Mario Handler, de 1967), o cartones y objetos que se reciclan una y otra vez por su uso en manifestaciones y denuncias. Es el caso de las impactantes 24 gigantografías que integran Los niños, obra que representa la crisis argentina de 2001 a través de la silueta de una niña reproducida varias veces y que se expuso por primera vez en Córdoba en 2022. “Durante las siete horas que duró la intervención, se escuchó el sonido amplificado de un reloj: el paso del tiempo, el pulso de la vida, el latido del corazón, el clima de suspenso que precede a un estallido”, dice la descripción que acompaña las siluetas.
Sebastián Alonso, integrante del Proyecto CasaMario, es uno de los curadores y organizador de esta muestra, junto con Gabriel Peluffo Linari, Fernando Miranda y Gonzalo Vicci de Bellas Artes. “Somos unos 27 investigadores que trabajamos para Giro gráfico, pero la Red Conceptualismos del Sur tiene mucha más gente y se diluye la representación por país. Está atravesada por las fronteras”, dijo el investigador y curador a Búsqueda. Él viajó a México para ver la muestra en el Muac y se reunió con colectivos de artistas. “Solicité algunas obras y materiales de uso, que también requieren autorizaciones, para transportarlos a Uruguay. Algunas obras son de artistas que están en Estados Unidos o Brasil. Por otro lado, me reuní con colectivos mexicanos, como Pedregales, que hicieron posible que me pudiera traer esos materiales que usan para reivindicar el derecho a saber qué pasó con sus seres queridos. Me autorizaron y dieron la confianza de trasladarlo en persona”.
Entre esos materiales están los pañuelos bordados por los familiares de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa (Guerrero, México) que desaparecieron en setiembre de 2014 de la ciudad de Iguala. El hecho estremecedor pasó a conocerse como “caso Ayotzinapa”. Si bien permanecen desaparecidos 43, un número que se ha convertido en símbolo, cinco muchachos de aquel grupo aparecieron muertos y uno está en coma desde hace nueve años.
Pañuelos bordados para los desaparecidos en Ayotzinapa
El colectivo Pedregales reunió a todos los familiares para un proyecto y bordaron pañuelos con las 48 imágenes de los jóvenes y algunas leyendas (ver foto). “Ese material no solo se expuso en el Muac y ahora en el EAC, sino en las calles, porque es un material portable con el que los familiares denuncian y reclaman. Lo mismo ocurre con los carteles de desaparecidos en Uruguay que se exhiben en el Museo de la Memoria y se trasladan cada 20 de mayo a la marcha. El dispositivo tiene su propio desgaste y uso. Para Giro gráfico eso es importante, el material artístico se mueve, gira para ser usado”, explicó Alonso.
Otra forma de protesta se exhibe en la Sala 1. Allí los afiches tienen la marcada estética colorida de la Escuela de Bellas Artes en los años 60. Algunas piezas son anónimas y otras llevan la firma de artistas como Miguel Ángel Pareja, Jorge Errandonea o Silvestre Peciar en la faceta más política de su arte. Pero la muestra es extensa y compleja, incluye camisetas con denuncias, el triste canto indígena, testimonios e instalaciones de gran porte de varios países. En el subsuelo del EAC, hay actividades de artistas y colectivos sociales de lunes a sábado en el marco de un programa público que cierra el 18 de diciembre.
Por su parte, la variante de esta exposición que está a punto de inaugurarse en el Blanes es más pequeña y tiene menos obras internacionales. “Se le agrega una lectura historiográfica de los años 30 para acá, con materiales que vinimos indagando en el propio Blanes y en la Biblioteca Nacional”, dijo Alonso.
Para el curador, lo más destacado en esta versión de la muestra es una estructura de metal instalada en el medio de la sala con 12 paneles. “Cada uno pone en juego conexiones visuales que nos ayudaron a pensar todo Giro gráfico en Uruguay. Es como el cerebro de este proyecto, son 12 niveles de pensar”. En su derrotero, la muestra se organizará también en Chile.
El Che, Gaza y un inicio tenso
A la entrada del EAC un afiche de grandes dimensiones de Ernesto Che Guevara oficia de antesala de la muestra. La obra pertenece al artista Roberto Jacoby (Buenos Aires, 1944) y no estuvo incluida en las exposiciones del Reina Sofía ni del Muac. Va acompañada de una leyenda que puede tener más de una interpretación: “Un guerrillero no muere para que se lo cuelgue en una pared”.
Sobre su significado y por qué lo ubicaron a la entrada de la muestra, Alonso explicó que el propio creador lo consideró un antiafiche. “El cartel propone cierta ambigüedad. Por un lado, el concepto de guerrillero encierra hoy múltiples formas de entenderlo. Podría ser un héroe para algunos o alguien autoritario que irrumpe en el poder por la violencia para otros. Esa ambigüedad ya me parece importante, pero hay otra que va acompañada de cierta ironía sobre la izquierda. Veo inteligencia en el procedimiento de poner una imagen icónica y un mensaje que no coinciden o no juegan juntos. Podría pensarse que la izquierda está empezando a salir de ciertos dogmas. Eso es más interesante que solo una reivindicación del Che”.
Afiche del Che del argentino Roberto Jacoby. Foto: Proyecto CasaMario
Ese afiche trajo alguna tensión pocas horas antes de que se iniciara Giro gráfico, cuando la directora nacional de Cultura del MEC, Mariana Wainstein, fue a recorrerla y le expresó su molestia al director del EAC, Guillermo Sierra. “Es una muestra de diseño gráfico político que me parece interesante y, como todas las obras de arte contemporáneo, interpela y hace reflexionar. Pero el EAC es un espacio público y hay cosas que pueden molestar. Cuando la recorrí estaban terminando el montaje y pregunté si era solo una muestra de izquierda o si había angustias y protestas de otros signos. Me mostraron dos lugares, uno correspondía a obras de disidentes en Cuba y otro de Nicaragua”, dijo la directora a Búsqueda.
Su molestia fue primero por el afiche del Che. En esos días, en la entrada al EAC iba a entregarse el Premio Nacional de Música del MEC. “Quedaba muy raro el afiche detrás del escenario. Era raro porque para unos puede ser un héroe, para otros, un asesino. De todas formas, como daban pronóstico de lluvia, el premio se entregó en el Museo del Carnaval”.
Al contrario de los rumores que circularon sobre el cambio de lugar del afiche o alguna sanción al director del EAC, Wainstein aclaró que no pasó nada que alterara la muestra tal como había sido pensada ni la libertad de expresión.
Otro motivo de molestia fue una camiseta con la leyenda “Free Gaza” que se expone junto a otras con diferentes reclamos. “Es un momento difícil y hay que ser responsable, pensé que esa camiseta le podía doler a mucha gente que entrara al museo. El director del EAC me contó de sus diálogos con Bellas Artes y me di cuenta de las dificultades para negociar cómo se utiliza el espacio público y cómo se defiende la identidad del espacio sin coartar la libertad de quienes exponen. Nosotros tenemos un principio, que mandé por escrito, de no dar ningún espacio para ninguna actividad política, por ejemplo, en las quintas de Herrera o de Batlle, que podrían usarse para la campaña electoral. Es importante porque una cosa es la libertad de expresión y otra es utilizar el espacio para temas políticos. Pero esta exposición tiene un nivel creativo y artístico muy superior a lo que pueda tener de político”.
Por su parte Sierra, quien dirige el EAC desde el 2020, piensa que no le informó en detalle a Wainstein del material sensible que se iba a exponer. “La muestra no se modificó en nada. Quizás la molestia fue conmigo por no explicarle cómo estaban presentados los contenidos. Esta es una exposición contestataria en muchos temas y se puede haber interpretado mal el diálogo con la directora porque me vi superado por la situación”, agregó el director.
Giro gráfico también se expone en la Fotogalería Peñarol del CdF. En diciembre, también estará en Sala Miguelete del EAC y en el Museo de la Memoria.