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    Uruguay debería rever su estructura fiscal; “no sea cosa que la sufrida clase media esté subsidiando las megainversiones”

    Según Kenneth Coates, asesor económico de Cabildo Abierto

    “Sin duda se pudo haber destinado más apoyos” frente a la crisis por el Covid-19, si la herencia recibida por el gobierno multicolor no hubiese sido un déficit tan alto en las cuentas públicas. Así, para el asesor económico de Cabildo Abierto Kenneth Coates, lo que hubo fue un “esfuerzo aceptable” dadas las “limitadas posibilidades” existentes y el hecho de que dentro de la coalición “primaron las posiciones más conservadoras en lo fiscal”.

    Más allá de eso, Coates, como antes otros dirigentes cabildantes, es crítico con algunos aspectos tanto de la gestión fiscal como de la política monetaria (ver recuadro). Ve como un “problema” la “magnitud” de las exoneraciones impositivas y otros mecanismos de estímulo que suponen resignación de recaudación. “No sea cosa que la sufrida clase media esté subsidiando las megainversiones”, plantea, y cree oportuno poner bajo revisión todo esto, aprovechando los renovados impulsos de cambio en torno a la fiscalidad internacional.

    El asesor cabildante tiene una larga carrera que desarrolló básicamente en el exterior. Se recibió de economista en la Universidad de Long Island, Brooklyn Center, y se doctoró en Stanford. Pasó por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a fines de los años setenta, integró el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial a mediados de los ochenta y, luego, inauguró la Representación Financiera de Uruguay en Washington. Después, entre 2001 y 2009, fue director general del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, una asociación con sede en Ciudad de México creada por bancos centrales de la región con propósitos académicos y de cooperación técnica.

    Coates aceptó contestar un cuestionario de Búsqueda solo por escrito; algunas preguntas quedaron sin respuesta —referidas al sector de los combustibles y la reforma de la seguridad social en sentido amplio— ya que “hubieran requerido más tiempo de investigación” o por entender que la contestación estaba implícita en preguntas anteriores.

    —¿Qué análisis hace del manejo realizado por el gobierno de las “perillas” sanitaria y económica durante la crisis por el Covid-19? ¿Se entró ya en una fase de pospandemia y de reactivación sólida?

    —La coalición de gobierno apeló a la responsabilidad de la gente y esta en gran medida le respondió, especialmente en los primeros meses. Si miramos el segundo trimestre de 2020 (el de mayor contracción), vemos que los sectores más afectados fueron los servicios (salvo comunicaciones), seguidos por las industrias y sus insumos. Los menos, agropecuaria y construcción, actividades en su mayor parte al aire libre y sin tanta interacción en espacios reducidos. En materia sanitaria los trimestres más duros fueron el último del 2020 y los dos primeros del 2021, amainando luego de que ganara terreno la campaña de vacunación que sin duda fue el factor desequilibrante. Si el equilibrio entre las “perillas” pudo haber sido marginalmente mejor o peor es tema para el diario del lunes. Había que estar en la cancha enfrentando un rival desconocido y peligroso.

    Todo indica que recién en el 2022 recuperaremos nuestro nivel de actividad prepandemia, junto a la mayoría de los países latinoamericanos y europeos. Las demás regiones lo lograrán este año. Pero en vista de los rebrotes que han surgido en varios países del norte y de las complicaciones económicas y financieras que aún perduran a nivel global, me parece prematuro hablar de pospandemia y reactivación sólida. Dentro de un panorama aún incierto, sin embargo, nos favorece una menor vulnerabilidad frente a la disrupción de las cadenas globales de valor y la revalorización de la mayoría de los productos agropecuarios.

    —Tiempo atrás Cabildo Abierto planteó preocupación por la situación de las micro, pequeñas y medianas empresas. ¿En qué condiciones queda tras esta crisis el sector productivo, y en particular ese tejido más micro?

    —Existe una preocupación permanente por la suerte de las mipymes, ya sea en el contexto rural como en el urbano. No solo por la incidencia de este sector en el empleo nacional (contribuye con las dos terceras partes), sino también por compartir los valores de esfuerzo y sacrificio que caracterizan a este sector. Sin duda sus actividades han sido de las más golpeadas durante la pandemia debido a su concentración en los servicios y su acceso a veces dificultoso al crédito. Para el sector productivo en general la duración limitada de la recesión (cuatro trimestres) no ha generado impactos de histéresis, lo cual sugiere que su capacidad de respuesta ante un repunte de la demanda será satisfactoria. La incertidumbre estará en la fuerza de la demanda, tanto externa como interna.

    —¿Los apoyos instrumentados desde el Estado a sectores sociales y productivos fueron adecuados y suficientes? ¿Pudo haberse destinado más gasto público a la asistencia, como plantea el Frente Amplio? ¿Y en materia de inversión?

    —Sin duda se pudo haber destinado más apoyos —especialmente a los sectores más vulnerables como las mipymes— si la coalición de gobierno no hubiese heredado un déficit fiscal del 5% del Producto Bruto Interno (PBI). Como en toda instancia presupuestal hubo planteamientos diversos y negociaciones, aun dentro de la coalición donde en el consenso primaron las posiciones más conservadoras en lo fiscal. Pero no es justo trazar paralelos con los déficits fiscales superiores al 10% del PBI observados en los países avanzados que emiten moneda de reserva internacional o gozan de acceso irrestricto a los mercados financieros. Dentro de sus limitadas posibilidades, la política fiscal hizo un esfuerzo aceptable.

    En cuanto a la inversión, siempre es la primera víctima de los programas de ajuste ya que los recortes en infraestructura no impactan de forma tan directa en los hogares como aquellos en la asistencia social.

    —¿Qué opina de la gestión fiscal que lleva adelante la ministra Arbeleche? ¿Logrará bajar el déficit y volver a la senda de sostenibilidad de la deuda en los plazos que se propone? ¿Qué opina sobre la nueva institucionalidad fiscal?

    —Claramente el objetivo del equilibrio fiscal predomina en la estrategia, tanto para reducir nuestra dependencia del endeudamiento público así como para bajar la inflación a niveles más presentables. Los plazos dependerán principalmente del entorno económico global en los años venideros, y en tal marco deberíamos considerar que quizás la nueva normalidad no se caracterice por el dinamismo que prevaleció durante el auge de la globalización.

    —Cabildo Abierto ha sido un duro crítico de algunos regímenes de estímulos fiscales, como la “promoción de inversiones” a través de la Comisión de Aplicación (Comap) de la ley. ¿Qué debería modificarse en torno a estos instrumentos? ¿Qué implicancias para el país cree que tendrán los cambios en la fiscalidad internacional —como el impuesto mínimo global a las corporaciones— y cuáles deberían ser los pasos a dar frente a eso?

    —Un problema de los estímulos fiscales o gasto tributario es la magnitud que han alcanzado. Se estima que en el 2020 totalizaron unos US$ 3.000 millones, representando un 30% de la recaudación bruta de la DGI. Es una cifra equivalente al déficit fiscal en su totalidad. No todo corresponde a los incentivos que otorga Comap, claro está, pero es necesario desglosar este tema para ver en qué dirección fluyen las concesiones. No sea cosa que la sufrida clase media esté subsidiando las megainversiones. Otro tema es la “carrera hacia el fondo” que suele producirse al intentar atraer grandes inversiones extranjeras con exenciones y rebajas. Creo que sería oportuno aprovechar los cambios en la fiscalidad global para rever nuestra estructura fiscal con especial énfasis en los impuestos que terminan por desincentivar el trabajo.

    • Recuadros de la entrevista

    El desacierto de subir la tasa monetaria y el “paciente” que no pudo “sobrevivir”

    “No me sorprendería que prevalezca el statu quo” en torno a los entes

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