La tensión entre los socios del Mercosur por la suspensión de Venezuela volvió a colocar a Uruguay en una situación incómoda: sostiene que Caracas perdió su potestad de votar, pero puede participar en las reuniones del bloque, mientras que los restantes países creen que el gobierno de Nicolás Maduro no tiene tampoco voz en tanto esté sancionado.
El complejo equilibrio entre los cuatro países fundadores del Mercosur entró en una nueva fase a partir de la decisión adoptada en 2012 por los entonces presidentes Dilma Rouseff, Cristina Fernández y José Mujica, de incorporar a marchas forzadas a Venezuela como socio pleno, entonces con Hugo Chávez como presidente, pero ya en crisis.
Los cambios políticos, sobre todo en Brasil y Paraguay, determinaron que estos países estén en una posición más dura respecto a Caracas, que a su vez ha visto profundizada la crisis interna luego de la muerte de Chávez.
Las tensiones desembocaron la semana pasada en la suspensión de Venezuela, acordada por los cuatro fundadores, porque no incorporó algunas de las principales normativas del Mercosur. En setiembre el gobierno uruguayo había logrado postergar la decisión hasta el 1º de diciembre para darle tiempo a Maduro. Cumplido el plazo y constatado que Venezuela no cumplió, la sanción se concretó.
Este miércoles, la canciller venezolana Delcy Rodríguez siguió jugando duro y lanzó otra vez fuertes acusaciones de “hostigamiento y mentiras por medio de campañas mediáticas” de “los países de la Triple Alianza” contra su gobierno.
En medio de ese panorama, en el que se cuestiona la legitimidad democrática del gobierno de Maduro, el presidente Tabaré Vázquez respondió de manera positiva a la posibilidad de encontrarse con su colega venezolano.
“En política y en las relaciones entre los países, nada es irreversible, todo puede cambiar. Pero tiene que haber fundamentos jurídicos, fundamentos legales, fundamentos sólidos para ver el camino que vamos a seguir hacia el futuro”, dijo Vázquez a la agencia española EFE sobre la suspensión, durante su viaje a Austria para asistir a un congreso sobre cáncer.
“Si el presidente Maduro quiere reunirse conmigo, no va a ser la primera oportunidad. Tenemos una muy buena relación personal y nos reuniremos para discutir y ver en el marco de lo jurídico cuál es la situación actual del Mercosur y de los países que lo integran”, agregó antes de abandonar Viena.
Maduro, que apuesta fuerte al papel que pueda jugar Uruguay para salvar su posición, declaró que viajaría a cualquier ciudad europea para encontrarse con Vázquez.
En la Cancillería uruguaya prefieren ir con pie de plomo, aunque fuentes del gobierno admitieron que no es fácil avizorar una salida.
Otras fuentes de la Cancillería, sin embargo, restaron importancia al número de normas incorporadas por Venezuela —motivo por el que fue sancionada— y recordaron que lo mismo pasó antes con otros estados miembros, pero llamaron la atención sobre el delicado proceso que vive ese país.
Asunción y Brasilia están firmes en no ceder ante Caracas, mientras las cancillerías de Buenos Aires y Montevideo, sobre todo esta última, están en una posición menos dura, explicaron los informantes.
La próxima prueba de fuego se vivirá el miércoles 14, cuando los cancilleres del Mercosur se reúnan en Buenos Aires para que Argentina asuma la presidencia pro tempore que antes tenía Uruguay y que no llegó a ejercer Venezuela. Todavía no está claro si el anfitrión invitará al gobierno de Maduro y si lo hace, cuál sería la reacción de Brasil y Paraguay. Esos países consideran que Venezuela perdió voz y voto, algo que no es compartido por Uruguay.
Para incrementar la tensión, existe la posibilidad cierta de que la canciller Rodríguez se presente a la reunión sin ser invitada, como ocurrió una vez en Montevideo, en julio, cuando la ministra apareció de improvisto en una reunión que mantenían los socios fundadores para definir si Venezuela debía asumir la Presidencia del bloque.
Apoyos.
Mientras algunos sectores del Frente y el PIT-CNT cuestionaron la suspensión a Venezuela, Caracas ha insistido en los argumentos de tipo histórico. La permanente apelación al papel del libertador Simon Bolívar fue uno de los argumentos manejados por los venezolanos.
El martes 6, durante una reunión en la Fundación Vivian Trías, el embajador en Uruguay, Julio Chirino, reivindicó la diversidad de su país, dijo que estuvieron esperando ocho años para ingresar al bloque. “Es insostenible lo que hemos estado viviendo en estos últimos meses” de “golpes institucionales dentro del Mercosur”, añadió.
Chirino sostuvo que el argumento de que Venezuela no incorporó determinadas normas no es de recibo porque “son menos del 10%” y algunas de ellas no se pueden integrar a la legislación de su país.
“Tenemos expectativas positivas” respecto al papel que puede jugar Uruguay, dijo Chirino.
Sin embargo, otro de los panelistas, el investigador argentino Miguel Ángel Barrios, sostuvo que “Macri es un laboratorio de Estados Unidos” y que “la democracia en Paraguay es muy endeble y también en Uruguay”.
El director de la Fundación, Luis Vignolo, había recordado que en los cables de WikiLeaks y en otros documentos había aparecido la opinión de los diplomáticos estadounidenses de que “el Mercosur es una organización antinorteamericana” y que su existencia fue “un error por distracción”.
El portavoz de la Fundación dijo que estaba “profundamente decepcionado con la posición del gobierno uruguayo” y destacó la declaración del PIT-CNT, que cuestionó la suspensión de Venezuela.
“Duele la arbitrariedad en Mercosur. El cambio de correlación de fuerzas a favor de la derecha regional pone en jaque al proceso de integración”, escribió en Twitter el diputado socialista Gonzalo Civila. En la misma línea se había expresado su colega del Movimiento de Participación Popular Daniel Caggiani.
Una fuente de la cancillería dijo a Búsqueda que como la historia del Mercosur esta plagada de prorrogas e incumplimientos, Venezuela puede pedir nuevos plazos o exigir que los otros socios incorporen normas que se le exigen a ella. “El que Vázquez haya aceptado reunirse con Maduro es una señal de la terrible disyuntiva del Uruguay: ¿prevalecerá nuevamente la interna del FA o se alineará a la mayoría del Mercosur?”, se preguntó el informante.
Información Nacional
2016-12-08T00:00:00
2016-12-08T00:00:00