La recta final de la campaña argentina hacia la votación del próximo domingo 22 se está desarrollando bajo una altísima incertidumbre política y financiera. En Uruguay, ese proceso es seguido con expectativa en varios ámbitos.
La recta final de la campaña argentina hacia la votación del próximo domingo 22 se está desarrollando bajo una altísima incertidumbre política y financiera. En Uruguay, ese proceso es seguido con expectativa en varios ámbitos.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTambién están ocurriendo algunos movimientos que no son inusuales cuando los problemas aparecen en Argentina. Después de una baja al final del año pasado, los depósitos en el sistema financiero uruguayo de no residentes en el país aumentaron al inicio de 2023 para luego estabilizarse en torno a los US$ 3.340 millones entre mayo y julio. Pero en agosto se dio una suba, aunque no muy significativa, de 1%, surge de datos informados por el Banco Central. De esa forma, su stock alcanzó a US$ 3.373 millones, un máximo en lo que va del año.
A la vez que al sistema financiero uruguayo entraron en agosto esos US$ 31 millones netos adicionales —muy probablemente— depositados por argentinos y otros no residentes, en Argentina se dio recientemente una disminución de los plazos fijos. “En medio de una gran angustia, los ahorristas no saben qué hacer con el dinero y huyen”, señaló el diario porteño El Economista el viernes 13. Agregó que parte de los fondos van directo a buscar posiciones en dólares; en ese marco, en los últimos días la cotización de la divisa blue, vendida en el mercado paralelo, llegó a superar los 1.000 pesos argentinos, aunque en los últimos días cedió levemente. Para tratar de frenar la corrida cambiaria, el gobierno argentino se mostró activo, combatiendo las transacciones informales, y la Policía allanó algunas “cuevas” donde se negocia el dólar informal.
En anteriores ciclos electorales, los bancos y otras instituciones financieras en Uruguay acogieron dinero de argentinos inquietos. Los US$ 3.373 millones de no residentes a fin de agosto representan 11,3% del total de depósitos en moneda extranjera; en una perspectiva histórica es un porcentaje bajo, ya que previo a la corrida del 2002 llegaron a representar más del 40%.
De todos modos, en el sistema bancario sostienen que los argentinos preocupados ya enviaron su dinero al exterior durante los gobiernos kirchneristas.
El consejo de algunos asesores financieros en Argentina es buscar refugio. “Desde nuestra perspectiva, el investment case argentino empieza a exhibir una enorme fragilidad ante un escenario binario (…), con dos modelos que hoy, en principio, son diametralmente opuestos: continuidad del statu quo (Juntos por el Cambio/Unión por la Patria) y medidas más radicales (La Libertad Avanza)”, señaló un reciente informe para clientes de Adcap Grupo Financiero. “Nuestra recomendación principal es salir de los activos más expuestos a una posible turbulencia y buscar refugio en los activos financieros de primera calidad, ya sean bonos corporativos o provinciales”, armar una suerte de barbell strategy, una estrategia que apuesta por asignar la mayor parte del dinero a instrumentos de bajo riesgo y alta liquidez y una pequeña parte a buscar rendimientos elevados.
Además del presidente, el próximo domingo los argentinos votarán para renovar 130 bancas de diputados y 24 escaños del Senado. El calendario electoral ya está corriendo desde hace varios meses con la competencia por los gobiernos provinciales.
Argentina había ingresado a esta campaña con serios problemas económicos y un presidente muy desgastado. De hecho, el mandatario Alberto Fernández, que termina su gestión el próximo 10 de diciembre, redujo al mínimo sus apariciones públicas en los últimos tiempos. El ministro de Economía y candidato presidencial por Unión por la Patria, Sergio Massa, pasó a ser la cara visible del oficialismo. También la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, implicada en varias causas judiciales por corrupción, optó por ponerse en segundo plano.
Salvo en la encuesta de Atlas Intel, que ubica a Massa primero con 30,9% de las intenciones de voto, en las demás quien lidera las adhesiones es el libertario Javier Milei, líder de La Libertad Avanza, con entre 29,9% (CB Consultora Opinión Pública) y 35,6% (DC Consultores). La candidata del centroderechista Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, estaba tercera en casi todos los sondeos hechos hasta la semana pasada.
Ese panorama augura una segunda vuelta para el 19 de noviembre. Según el sistema electoral argentino, para ganar el próximo domingo se debe obtener al menos el 40% de los sufragios y que ninguno de los otros supere el 30%; si no hubiera un ganador en la primera vuelta, los dos más votados irán al ballotage en noviembre.
De los tres candidatos presidenciales con más posibilidades según las encuestas, Milei es el que tiene la plataforma económica más heterodoxa y el discurso más radical. Propone adoptar en Argentina un esquema de “competencia de monedas (ver recuadro). Unos pocos países en el mundo, como El Salvador, Ecuador, Timor Oriental y Kosovo, han dolarizado plenamente sus economías.
El libertario también plantea lo que dio en llamar el “plan motosierra”, que fusionaría y eliminaría varios ministerios y otros organismos para cortar el gasto. También propone suprimir la obra pública y dejarla en manos de privados.
En el informe Panorama económico regional: hemisferio occidental, difundido el viernes 13 en el marco de su asamblea en Marruecos, el Fondo Monetario Internacional proyectó para Argentina una contracción económica de 2,5% este año debido a la sequía, una inflación promedio anual de 122% y riesgos de deterioro ante la “frágil situación económica y social, las incertidumbres relacionadas con las elecciones y la vulnerabilidad a las crisis externas”.
En Uruguay, el escenario electoral argentino es seguido con atención en ámbitos del gobierno, el sistema político y el sector empresarial. El vecino sigue siendo un socio relevante como comprador de servicios —sobre todo, turísticos, de transporte y financieros— y de mercaderías. En enero-setiembre, Argentina fue el cuarto destino de las exportaciones de bienes (US$ 374 millones) y el tercer origen de las importaciones (US$ 1.115 millones), según datos del Instituto Uruguay XXI.
Una muletilla repetida por jerarcas y empresarios es que a Uruguay le conviene que Argentina supere su crisis y, del mismo modo, unos y otros sostienen que, cualquiera sea el ganador de estas elecciones, es poco probable que lo haga rápido.
Sobre la candidatura de Milei, una fuente empresarial dijo a Búsqueda que el libertario ha ido matizando sus propuestas desde las elecciones primarias de agosto y señaló como una “incógnita” el grado de gobernabilidad que tendría si es electo.
Con ese panorama de problemas e incertidumbre en Argentina, un estudio que asesora a potenciales inversores no deja de recibir consultas. “Todas las semanas tenés a algún argentino para instalarse, desde chiquitos a grandes”, comentó a Búsqueda un ejecutivo, aunque aclaró que eso no se traduce siempre en una decisión concreta: “La mayoría son conscientes de que Uruguay está caro” y que moverse de país supone dar de baja su residencia fiscal en Argentina, lo que muchas veces es “un escollo” a sortear frente a su administración tributaria.
En sus “charlas de quincho”, espacio del diario argentino Ámbito Financiero en el que recoge conversaciones y comentarios de ámbitos informales, se describió el clima de la siguiente manera: “Se vienen las elecciones en Argentina, y en Uruguay crece la expectativa pero también la preocupación”.
Señaló que en el ámbito empresarial la inquietud por Argentina es “notoria y son varios los que —independientemente, y por vías distintas— expresan un mismo diagnóstico: más allá de las obvias falencias y críticas, ven la candidatura de Sergio Massa como la más previsible, en especial si Patricia Bullrich no entra al balotaje. Temen que Milei tenga problemas en la gestión de poder. Es el comentario que surge cuando se encuentran gerentes de empresas multinacionales o regionales, de uno y otro lado del charco. De todas maneras y en todos los casos la expectativa es enorme” y en Uruguay “están todos con el pop pronto para mirar el espectáculo, con la esperanza de que luego no quede todo desparramado como en las salas de cine”.
La publicación les atribuyó a varios economistas liberales referentes en el Uruguay el temor de que el pensamiento liberal salga dañado con un eventual gobierno de Milei. Añadió una cita dicha mientras la fuente “cambiaba ansiosamente los canales de la TV cable” con noticias argentinas: “Tengo miedo de que el liberalismo quede asociado a una aventura que fracase, y eso implicaría una derrota de esas ideas por mucho tiempo”.