En Asunción, el próximo jueves 21 los presidentes del Mercosur tendrán su reunión semestral, con la novedad del inicio de negociaciones concretas entre Uruguay y China en torno a un tratado de libre comercio como punto candente.
En Asunción, el próximo jueves 21 los presidentes del Mercosur tendrán su reunión semestral, con la novedad del inicio de negociaciones concretas entre Uruguay y China en torno a un tratado de libre comercio como punto candente.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl presidente Luis Lacalle Pour adelantó que defenderá ese paso ante los socios señalando la convicción de que las normas mercosurianas lo amparan y que los productos de exportación uruguayos precisan mejores condiciones de acceso fuera de la región. El bloque, en definitiva, operó como un corsé más que un trampolín al mundo que dinamizara el comercio.
Un reciente estudio analiza las pérdidas de comercio que, en años recientes, sufrieron algunos de los países del Mercosur, por diversas razones. Si se asume que en aquellos productos en los que Uruguay ganó cuota de mercado se desarrollaron mayores capacidades exportadoras —una ganancia de competitividad—, incluso desplazando a países competidores, y que, por el contrario, en los que se redujo perdió competitividad, el desempeño global resultó negativo. En el acumulado de ocho años, entre 2012 y 2019, las ventas de mercaderías uruguayas al mundo fueron US$ 2.600 millones por debajo de su potencial.
Esos cálculos fueron hechos por especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) para Uruguay y cada uno de los otros tres países fundadores del Mercosur, así como para el bloque en su conjunto. Cuantificando las ganancias o pérdidas de mercados de exportación de los productos ofrecidos y su relación con el dinamismo exportador de estas economías, tomados individualmente o en forma conjunta, tienen y preservan competitividad en aquellos rubros en los que aumentaron su porción de mercado y se debilitaron en los que la redujeron. Se trata, en definitiva, de identificar si el bajo dinamismo exportador del Mercosur —que, según constataron, trasciende a los vaivenes de los precios— es atribuible a factores exógenos u obedece a pérdidas de mercado (competitividad) frente a sus competidores. La metodología usa un enfoque —constant market share analysis— que permite comparar el desempeño de las exportaciones efectivas de cada producto con su trayectoria potencial, considerando también la evolución en el tiempo del tamaño de los mercados en los que el bloque se inserta (ya que no es lo mismo ganar o perder injerencia en un destino que se contrae que en uno en expansión).
Examinando datos desde 2011 hasta 2019 (para evitar los efectos de la pandemia del Covid-19), calcularon que entre esos años el Mercosur perdió un 2,6% de su mercado. Ello implica que si el bloque hubiera preservado su participación del primer año del período, sus exportaciones al final (2019) habrían sido US$ 8.000 millones superiores a lo que efectivamente fueron. No obstante, ese retroceso esconde un comportamiento heterogéneo entre los cuatro socios. De hecho, la baja es explicada principalmente por Argentina, cuyas exportaciones en 2019 fueron 13,6% menores que su potencial, dando lugar a ventas externas de US$ 10.000 millones inferiores a las que habrían sido de mantener su cuota de mercado, y en menor medida por Uruguay, que exportó 13,2% (US$ 1.400 millones) por debajo de su potencial. En el caso uruguayo, la principal caída se dio en la carne bovina congelada, sobre todo en la participación en el mercado de China y, en menor medida, Rusia e Israel.
Paraguay también tuvo un desempeño negativo, aunque menos pronunciado que esos dos socios, al exportar 2,0% menos (US$ 155 millones) de lo que habría comercializado de mantener su participación. Brasil contrarrestó parcialmente estas tendencias, ya que, más allá de haber perdido pie en sus mercados en 2012-2017, desde 2018 revirtió eso y las exportaciones fueron 2,0% por encima de su potencial de mercado (ganancia de US$ 4.200 millones).
En su análisis, publicado en el último Boletín de comercio exterior del Mercosur, los especialistas de la Cepal señalan que Uruguay, al igual que Argentina, “mostró una pérdida significativa de mercados, especialmente en 2018 y 2019”. Y si bien el país exportó US$ 1.400 millones menos de lo que habría colocado de haber mantenido su cuota de 2011, la acumulación de las pérdidas en cada año en ese lapso arroja una cifra más abultada: fueron US$ 2.600 millones entre 2012 y 2019. El mayor “desacople” ocurrió a partir de 2018, cuando la “producción agrícola se vio afectada, al igual que en la Argentina, por una importante sequía”, contextualizan.
El informe abordó otro aspecto que viene caracterizando al comercio del bloque: la “primarización” de su canasta exportadora. Eso no obedeció a un cambio en la composición de la demanda internacional sino a un fenómeno propio del Mercosur, que perdió mercados en productos manufacturados y los ganó en bienes agropecuarios, mineros y energéticos (“primarios”) en US$ 12.781 millones en el período 2011-2019. Según los investigadores, el principal factor detrás de este crecimiento fue la capacidad de Brasil de mantener sus exportaciones petroleras relativamente constantes en dólares, incluso en un contexto de caída de precios del crudo (situación que comenzó a revertirse recién en 2021, un año no alcanzado por su análisis). Asimismo, el Mercosur pudo ganar terreno también en otros mercados de productos primarios que a escala global no se expandieron significativamente o incluso se contrajeron, como los de maíz (impulsado por mayores ventas externas de Argentina), la pulpa de madera (“donde el rol de Uruguay fue muy relevante”), los granos de soja y la carne de cerdo.
A su vez, el bloque consiguió ganar participación en algunos mercados en crecimiento, incrementando las exportaciones aún más que la demanda de sus mercados de destino, como es el caso de la carne vacuna y las menudencias. Por el contrario, entre 2011 y 2019 las ventas de manufacturas industriales, especialmente de químicos, maquinarias y vehículos, tuvieron un aumento más moderado que el verificado por la demanda global de estos bienes. Esta diferencia redundó en US$ 18.200 millones menos de exportaciones en 2019 respecto de lo que se habría vendido de haberse preservado la participación de mercado de 2011, una magnitud “significativa incluso en comparación con las exportaciones totales” del Mercosur, señalan los autores. “El desplazamiento de ciertos productos fabricados dentro del bloque por los provistos por terceros países, particularmente China, fue un factor determinante” detrás de la pérdida de mercados de manufacturas.
El Boletín de comercio exterior del Mercosur —que en esta edición llevó como título Superación de la pandemia de enfermedad por coronavirus (Covid-19) y desafíos de la guerra en Ucrania— es elaborado en forma conjunta por las oficinas de la Cepal en Brasilia, Buenos Aires y Montevideo, en coordinación con la División de Comercio Internacional e Integración del organismo de Naciones Unidas.