En las góndolas de los supermercados y almacenes coexisten productos de fabricación nacional y otros de origen importado, que en promedio tuvieron que abonar al ser ingresados al país un impuesto aduanero de 9,3%, un nivel de protección que virtualmente se mantuvo en los últimos años. En ciertos rubros, a ese arancel se le adicionan otras cargas tributarias y a causa de ello “el consumidor termina pagando muchas veces un precio final considerablemente más alto que el costo de la importación”.
Eso sucede por ejemplo para un automóvil fabricado fuera del Mercosur, en cuyo caso los diferentes impuestos pueden equivaler a dos terceras partes del valor del vehículo en aduana, incluidos los costos de transporte y seguros (CIF).
Dichas prácticas comerciales fueron evaluadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en una revisión de las políticas del país concluida el viernes 27. Ese día fueron liberados una serie de documentos que sintetizan la visión de esa institución multilateral.
La conclusión de este examen se produce, casualmente, en momentos en que las medidas de corte proteccionista adoptadas por Argentina y —en menor medida— Brasil están perjudicando algunos rubros de exportación uruguayos, principalmente textiles.
Si bien el gobierno uruguayo ha optado por una estrategia de negociación, semanas atrás también anunció un conjunto de medidas que buscan atemperar el impacto de dichas restricciones comerciales. Mientras los exportadores saludaron el apoyo, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios ha señalado que una de esas disposiciones —que sube de 8% a 15% el anticipo del Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas a las importaciones de calzado y vestimenta— supone una reacción proteccionista que encarecerá esos productos que ingresen desde el exterior.
Abierto
“El régimen de comercio e inversión del Uruguay es abierto, con pocas restricciones en frontera y un uso limitado de medidas no arancelarias. La principal estrategia (...) del Uruguay es seguir liberalizando el comercio y la inversión, tanto a nivel multilateral como regional. Al ser una economía pequeña y abierta, el Uruguay requiere mercados libres de restricciones y distorsiones al comercio, especialmente en el sector agrícola, el cual genera la mayor parte de sus exportaciones. En el área de la inversión, Uruguay está buscando activamente mejorar su entorno de negocios para continuar atrayendo inversión extranjera directa y así apoyar el crecimiento económico, el empleo y fomentar la transferencia de tecnología”, resume la OMC en uno de los documentos.
Aranceles. Los impuestos aduaneros al comercio son una de las medidas de protección a la producción nacional más aplicadas mundialmente. En el caso de Uruguay, los mayores cambios en sus impuestos aduaneros han estado asociados a acuerdos en el ámbito del Mercosur y se implementaron sobre todo en la década de los noventa.
Según la OMC, los niveles arancelarios del país “se han mantenido, en general, relativamente estables” desde el anterior examen de políticas sustanciado a mediados de la década anterior.
El promedio aritmético de los impuestos de importación fue de 9,4% del valor de los productos (ad valorem) en 2011, ligeramente superior al 9,3% de 2005. Esto fue el resultado, en gran parte, del cambio de nomenclatura arancelaria que incrementó el número de líneas (11.345 productos y sus variedades), aunque también se produjo un incremento en el arancel promedio de algunos productos, como los lácteos, el calzado y el material de transporte, remarca esa institución en su análisis.
Detalla que el promedio del arancel aplicado fue de 9,6% para los productos agrícolas y de 9,3% para los productos no agrícolas. Entre los grupos de productos con promedios arancelarios mayores a la media en 2011 se destacan —según la OMC— el calzado, los textiles y las confecciones, y las preparaciones alimenticias.
Uruguay ha consolidado su universo arancelario ante ese organismo a tasas de entre 6% y 55%, en un total de 23 tramos. El arancel consolidado medio es del 30,7%, apunta.
Por lo general, los aranceles aplicados son considerablemente inferiores a las consolidaciones, con la excepción de 35 líneas para las que el arancel aplicado era, en 2011, igual al consolidado, establece la OMC. Casi un 55% de los ítems (líneas) están sujetos a aranceles inferiores a 10%, y 25,8% a impuestos superiores a 15%. Solo se aplican aranceles de 35% o superiores a los siguientes rubros: dos productos del azúcar sujetos a un derecho de 35%, 25 productos del sector calzado a un derecho de 35% y los duraznos en almíbar (55%).
En función de acuerdos comerciales, Uruguay dispone aranceles menores (preferencias) a ciertos países: son de un promedio cercano a cero para Bolivia y Chile —que son socios especiales del Mercosur— hasta 9,3% a la India.
Según la OMC, el arancel del país “da muestras de progresividad, ya que las importaciones de materias primas están sujetas a un arancel más bajo (6,7%) que los productos semielaborados (8,5%) y los totalmente elaborados (10,5%)”.
En 2010, los impuestos aduaneros recaudados ascendieron a un total de U$S 471 millones y representaron el 5,1% de los ingresos fiscales totales, y el 5,7% del valor CIF de las importaciones de bienes.
Otras cargas.
Durante el período de examen de las políticas, Uruguay eliminó algunas cargas que afectan las importaciones, como la comisión de 3% cobrada por el Banco República y la Contribución al Financiamiento de la Seguridad Social, y redujo, “aunque modestamente”, las tasas del Impuesto al Valor Agregado (IVA), remarca la OMC en su informe. Agrega que “aunque se ha realizado un esfuerzo para reducir las cargas a la importación, estas, sobre todo el Impuesto Específico Interno (de hasta 85% en el caso de las bebidas alcohólicas, de 70% para el tabaco y de 133% para los derivados del petróleo), continúan siendo importantes y terminan incrementando considerablemente en algunos casos los costos de importación. Si a esto se le agrega una tasa de IVA relativamente elevada, el consumidor termina pagando muchas veces un precio final considerablemente más alto que el costo CIF de la importación”.
Uruguay continúa aplicando una tasa consular de 2%, señala.
En su reporte menciona como otra carga a las importaciones la tasa única del 16 por mil sobre las importaciones de papel de diario efectuadas por empresas periodísticas de Montevideo y otras empresas dedicadas a ese tipo de importación.
Asimismo, algunos productos están sujetos a licencias de importación, como vehículos automotores, azúcar y ácido acético. De acuerdo con lo notificado por el gobierno uruguayo a la OMC, el tiempo de tramitación de esos documentos oscila entre 48 horas y 10 días hábiles.
Diversos productos requieren autorización previa de una entidad gubernamental por razones sanitarias o fitosanitarias, de seguridad o de protección del medioambiente, amplía en el informe. Se trata, en general, de animales, vegetales, y para productos de esos orígenes.
Economía
2012-05-03T00:00:00
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