En un intento por controlar la inflación y repuntar las ventas de las carnes, tanto vacuna como porcina, aviar y otras, el Poder Ejecutivo convocó a los actores del sector comercial e industrial del rubro para analizar medidas tendientes a dar respuesta a esos asuntos.
En ese sentido, el Instituto Nacional de Carnes (Inac) estableció la denominada Mesa de Abasto en la que participan además de los representantes del Ejecutivo, los frigoríficos, los distribuidores, los supermercados, entre otros operadores.
Al cierre del primer semestre de 2020 los precios al público de la carne bovina registran una “leve contracción de 0,4%”, mientras que la carne aviar y porcina aumentaron 3,78% y 8,37%, respectivamente, desde a diciembre 2019, señala un reporte del Inac.
En tanto, el Indice de Precios al Consumo (IPC) en el mismo período se incrementó 6,78%. El valor de la media res se mantuvo en el entorno de los $ 181 por kilo en novillo y $ 173 por kilo en vaca en el primer semestre, según Inac. En junio hubo una baja para ambas categorías y los precios de esos productos en este año siguen en niveles similares a los del último trimestre del 2019.
En ese marco, las importaciones de carne vacuna en el primer semestre de este año registraron un aumento en volumen de 54%, en comparación a igual período de 2019, al llegar a casi 16.000 toneladas, de las cuales 13.373 (83%) vinieron de Brasil, según datos del Inac.
Indican que en monto el incremento de esos negocios fue de 67% en la primera mitad de 2020 respecto a ese lapso del año pasado, al acumular US$ 65 millones. Y el precio promedio de la carne vacuna importada fue US$ 4.058 la tonelada en los primeros seis meses del presente año, lo que significó una suba de 9% (US$ 323 más por tonelada) si se compara con igual período de 2019, según cálculos de Búsqueda basados en registros del Inac.
El ingreso medio de carne bovina exportada fue de US$ 3.894 la tonelada, según datos de Inac del 1º de enero al 4 de julio. Si bien resulta evidente el valor mayor en promedio de la carne vacuna importada respecto al de la exportada, es necesario considerar que la importación se restringe a ciertos cortes cárnicos, principalmente envasados al vacío, como colita de cuadril y peceto; en tanto que en el caso de las exportaciones comprende a todo tipo de cortes del vacuno.
El precio promedio de las carne vacuna importada registró el pico más alto en enero con US$ 4.511, lo que representó un incremento de 135% respecto a igual mes de 2019, conforme a Inac.
La canasta de productos cárnicos vacunos importados tuvo algunos cambios en los últimos años, ya que los datos de ese organismo indican que en 2014 los trozos de cuartos delanteros abarcaban el 70% del volumen y la porción de trozos de cuartos traseros el 13%, y con el paso del tiempo esa relación se invirtió. En este año los trozos de cuartos traseros acaparan el 57% del volumen importado de carne vacuna y los trozos cuartos delanteros quedaron en 26%.
La carne picada, uno de los productos de mayor demanda por el consumidor uruguayo, también figura en las importaciones con una participación del 11% en el total, según Inac. Muestra que en 2015 la carne picada llegó a 18% de las importaciones cárnicas.
Vaca, pollo y cerdo
En el conjunto de carnes, incluidas la vacuna, aviar y porcina, el monto de las importaciones pasó de US$ 87 millones en 2019 a US$ 119 millones en este año, mientras que en volumen aumentó de 31.630 toneladas a 36.445 toneladas, indica Inac.
En cuanto a la carne porcina importada, cuyo consumo fue en aumento en los últimos 15 años y ganó espacio en la demanda del uruguayo, el valor promedio de la tonelada aumentó de US$ 2.269 a US$ 2.703 (19%) al comparar el primer semestre de este año con el de 2019, según datos de Inac.
Las cifras muestran que el volumen de las importaciones de ese producto tuvo una baja de 8,7%, al pasar de 20.773 toneladas a 18.958 toneladas en esos períodos.
En cuanto a las compras de pollos del exterior, el volumen importado es bastante inferior si se lo compara con los correspondientes a las carnes porcina y vacuna, aunque en el primer semestre de 2020 aumentó 236%, respecto a igual período del año pasado, según Inac.
Indica que el monto de esos negocios prácticamente se duplicó al aumentar de US$ 1,4 millones a US$ 3 millones entre un semestre y otro.
La mayor parte de la carne vacuna importada es fresca o refrigerada y en menor cantidad es congelada.
Competencia
En un escenario en el que surgieron complicaciones en la demanda internacional cárnica, debido a la pandemia, el mercado uruguayo se tornó en una alternativa para hacer negocios, de la que ningún frigorífico quiere dejar de sacar provecho.
Por eso es que tanto las plantas de faena con perfil exportador como las del abasto pujan por tomar parte del margen que pueda generar la demanda local.
Una muestra de ello es la presencia de las diferentes empresas que importan carne y que ante la imposibilidad de importar ganado en pie para su faena en Uruguay, pretenden obtener las autorizaciones sanitarias oficiales para comprar carne con hueso y así ampliar la oferta.
La firma Abasto Santa Clara lidera las importaciones de carne vacuna, con un monto aproximado de US$ 15 millones y un volumen de unas 3.600 toneladas en el primer semestre de este año, según estadísticas del instituto Uruguay XXI basadas en datos de la Dirección de Aduanas.
Esos registros, solicitados por Búsqueda, muestran que la segunda mayor importadora es la firma Tamiral, seguida por el frigorífico Saturno y la empresa Maufe. En el listado de importadores de carne vacuna también figuran otros frigoríficos, en algunos casos de gran porte como Colonia y Tacuarembó, que son propiedad del grupo Marfrig de Brasil, al igual que la compañía brasileña Minerva, que tiene tres plantas de faena en Uruguay: Carrasco, Pul y Canelones. Esa firma realizó las importaciones de carne vacuna mediante el frigorífico Carrasco, según Aduanas.
Otros importadores de ese producto son industrias de chacinados, como Schneck, Sarubbi y Sindon (Doña Coca), entre otras empresas de la industria frigorífica.