A principios del siglo XX, Uruguay vivió una oleada inmigratoria importante. Provenientes de Europa, miles de personas que escapaban de las guerras y el hambre recalaron en el puerto de Montevideo y sentaron las bases de la sociedad de “gallegos” y “tanos” que compuso el entramado social del país en la era moderna.
Con el correr de los años la ola dejó de ser positiva para comenzar un lento proceso emigratorio que tuvo sus picos durante la dictadura militar (1973-1984) y la crisis económica del 2002. Luego, con la mejora económica la emigración uruguaya se mantuvo en altos niveles (del 2005 a la fecha se fueron más de 80.000 uruguayos) y los demógrafos, sorprendidos por no encontrar una causa justificante de estas partidas masivas, hablan de un fenómeno estructural.
Pero ese fenómeno también está mutando. Tanto por los niveles de retorno de esos emigrantes recientes uruguayos como por una creciente inmigración regional, que ve a Uruguay como un país “más seguro”, “tranquilo” o con “más oportunidades” del país que parten, según demógrafos y jerarcas consultados por Búsqueda.
Esta nueva oleada inmigratoria, que crece año tras año, se hace particularmente visible en Montevideo y en el área de servicios. El crecimiento de inmigrantes plantea nuevos “desafíos” a la sociedad uruguaya, que, según los estudios, no es muy afín a recibir al extranjero, para el que tiene una “actitud negativa” en muchos casos.
Esta semana se celebró en Uruguay una conferencia internacional sobre migración denominada: “Inclusión e integración de las personas migrantes”, donde se exponen las buenas prácticas de los países al respecto. Al analizar el caso uruguayo, el país está “bien” en comparación global, pero “eso no quiere decir que no tengamos que seguir trabajando” en la integración social del migrante, porque “sigue sin ser suficiente”, dijo a Búsqueda el titular de la Dirección de Asuntos Consulares y Vinculación del Ministerio de Relaciones Exteriores, Jorge Muiño.
“Hay que educar a la población en su conjunto a aprender a incluir, a integrar. Uruguay tiene aspectos solidarios y de integración fuertes, pero hay que seguir construyendo la integración”, agregó.
Datos y crecimiento.
En 2011 unos 77.003 extranjeros vivían en Uruguay, según reveló el censo. El 68% había llegado antes del 2000. Más de 27.000 de ellos estaban registrados en el Banco de Previsión Social en el 2013, considerando a quienes tienen cédula uruguaya como a los que no y a los que trabajan en zonas francas, embajadas y por traslados temporarios. De ellos, unos 15.500 inmigrantes de 130 países tienen documento uruguayo; otros 12.000 de 80 nacionalidades no lo tienen.
A partir de octubre del 2014 comenzó a funcionar la oficina de residencias dentro de la Dirección de Asuntos Consulares y Vinculación con el fin de agilizar los trámites (que antes llevaban años) para que un inmigrante del Mercosur obtenga la residencia permanente en Uruguay.
En total, desde octubre de 2014 se llevan otorgadas más de 18.000 residencias permanentes, según los datos oficiales.
Solo en 2017, se han concedido 7.554 residencias Mercosur. De ese total 2.829 solicitantes fueron venezolanos, 1.874 argentinos, 1.577 brasileños, 413 colombianos, 248 peruanos, 201 paraguayos, 146 chilenos, 85 bolivianos y 81 ecuatorianos.
Esto marca un cambio en la tendencia, ya que los datos previos a 2017 revelan que eran los argentinos quienes solicitaban más residencias.
Además hubo más de 300 familiares de uruguayos que solicitaron la residencia.
Según los datos demográficos, los solicitantes pertenecen a un rango de población relativamente joven, semi o bien calificada. Se espera que este año se superen las 8.090 entregadas en 2016.
Una persona demora en iniciar el trámite de residencia entre 15 y 30 días en promedio, es gratuito y se lleva una constancia que oficia como cédula provisoria para que pueda acceder a todos los derechos, igual que cualquier nacional.
Esta “protección casi automática” que tiene el sistema uruguayo fue valorada en la conferencia sobre migraciones como un proceso “innovador y seguro”.
Actualmente se libran unas 30 residencias por semana, y el trámite tiene una duración total de unos 40 días en promedio.
Además del trámite, el Ministerio de Desarrollo Social realiza desde abril talleres sobre trabajo, educación y salud para que los inmigrantes conozcan sus derechos y no sufran abusos.
Proceso social.
Pero más alla de las facilidades burocráticas y las capacitaciones estatales, el desafío más importante está en la sociedad: como el uruguayo recibe e integra al extranjero.
Según el estudio Los uruguayos ante la inmigración, publicado en mayo, “en Uruguay el desempeño socioeconómico de retornados y extranjeros está muy por detrás del de los uruguayos no migrantes”.
El documento, elaborado por los demógrafos Martín Koolhaas, Victoria Prieto y Sofía Robaina, revela que casi 45% de los uruguayos está en desacuerdo con la afirmación de que “en general es bueno para el país que lleguen inmigrantes extranjeros a vivir aquí”. El 14% no emitió opinión.
“Queda claro que hay una preferencia hacia el connacional. Es algo que se nota en otros estudios de otros países y regiones. Con relación a la región estamos bien, pero a nivel mundial la posición uruguaya es intermedia”, dijo a Búsqueda el equipo investigador.
“Esperábamos mejores resultados, una actitud más positiva”, agregó.
Es que según el estudio, “la mitad de los uruguayos mayores de edad opina que los nativos deberían tener preferencia por sobre los extranjeros a la hora de acceder a los servicios de educación y salud, proporción que asciende a seis de cada diez uruguayos cuando se refiere al acceso a los planes de vivienda”.
Además, la misma proporción “expresa desacuerdo respecto a dotar a los inmigrantes del derecho a participar de las elecciones nacionales luego de un año de residencia en el país”.
Para 75% de los uruguayos es importante, a la hora de permitir a una persona extranjera venir a vivir a Uruguay, “que esté dispuesto a adoptar las costumbres y el modo de vida de Uruguay”. Para 67% lo es que tenga “una calificación laboral de las que Uruguay necesita”.
La encuesta también reveló que solo 35% de los encuestados estaría de acuerdo con una eventual política de atracción de inmigrantes.
Información Nacional
2017-11-16T00:00:00
2017-11-16T00:00:00