En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
¿Por qué los países intercambian mercaderías? ¿Cómo, con quién y bajo qué circunstancias lo hacen? O, en definitiva, ¿cuáles son los determinantes del comercio internacional? Desde David Ricardo y su defensa de las ventajas comparativas hasta la distinción entre bienes transables y no transables, son muchas las explicaciones en torno a estos flujos. Entre ellas, una cobró relevancia en el ámbito académico durante los últimos años.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El modelo de gravedad —por su analogía con las leyes de la física— busca predecir los volúmenes de comercio con base en la siguiente premisa: dos países se “atraerán” más en términos comerciales cuanto mayor sea el tamaño de sus economías y cuanto más cercanos geográficamente se encuentren. Aunque a priori esta explicación pueda resultar demasiado sencilla, desde sus orígenes encontró sustento en la evidencia empírica y los sucesivos estudios han incorporado nuevos elementos que la hacen más compleja. En ese sentido, Marcel Vaillant, un agrónomo especializado en comercio internacional, dijo a Búsqueda que hoy en día el modelo de gravedad utilizado en la academia incorpora otros factores que pueden incidir en los resultados, además de ser estrictamente un modelo de equilibrio general que requiere extenderlo a todos los países para comparar en términos relativos. Según sus estudios, Uruguay “comercia básicamente poco” porque tiene “mucha protección, pocos acuerdos” y, por lo tanto, la mayoría de sus exportaciones paga aranceles entre “los más altos” del mundo, dijo a Búsqueda.
Además, a partir la información publicada por el Banco Central (BCU), Búsqueda calculó algunos índices de concentración de las exportaciones e importaciones según destinos considerando los volúmenes movilizados durante tres períodos de 12 meses a julio de 2019 (prepandemia), de 2020 (pandemia) de 2021 (recuperación). A su vez, se recurrió al índice de Gini; la intuición detrás del cálculo es comparar los flujos observados con aquellos que reflejaran una situación de “perfecta equidad” entre destinos. Así, un coeficiente más alto se interpreta como una distribución del comercio más compacta. Según estas estimaciones, los orígenes y destinos de mercaderías comerciadas por Uruguay se diversificaron en un primer momento —técnicamente, se “desconcentraron”, pues no se sumó ningún socio relevante— con la llegada del Covid-19, en parte por la baja de los volúmenes globales: si no se exporta ni importa a nadie, la desigualdad es nula. Sin embargo, una vez reactivado el comercio exterior, los indicadores se revirtieron y mostraron una concentración agregada.
De hecho, mientras las importaciones por sí solas alcanzaron niveles inferiores a los de prepandemia medidas por el índice de Gini, las exportaciones se concentraron al registrarse un salto de 2,25 puntos porcentuales en el indicador. De esta forma, el comercio exterior de Uruguay tuvo una concentración de 2,2% entre 2019 y 2021, con un coeficiente de 65,6, frente a 64,2 dos años atrás.
Determinantes
Esta concentración del comercio exterior pos-Covid podría, al menos en parte, responder a un aumento de la importancia de la cercanía geográfica —más aún en casos en que existen acuerdos— o a un nuevo boom de las materias primas que concentraría las exportaciones hacia China, hoy el principal demandante y un socio con el que el gobierno explora un eventual tratado de libre comercio, según informó el martes 8 el presidente Luis Lacalle Pou. De hecho, tomando en cuenta otros indicadores de concentración —los índices de entropía general— se observa que la “desigualdad” se reduce entre los socios comerciales más chicos en términos de volúmenes intercambiados (se deja de comerciar con todos), mientras que se dispara entre aquellos con mayores flujos.
Sin embargo, existen otros factores que también juegan.
Por un lado, las estadísticas sobre exportaciones e importaciones suelen desagregarse solamente para los países con los que el intercambio es mayor y dejan afuera a aquellos que tienen un comercio muy chico, lo que distorsiona el resultado. Al incorporarlos, cabría esperar que el volumen esperado aumentara en comparación con el efectivo; el análisis hecho por Búsqueda se limita al comercio exterior con los principales socios de Uruguay.
A su vez, otro factor que puede influir es la competencia con otros países por colocar bienes; para considerar esta variable se requeriría contar con información a escala global, para así estimar mejor la cuota de mercado que ganan las exportaciones uruguayas.
Por último, un estudio de Vaillant junto con Manuel Flores —ambos investigadores del Departamento de Economía de Facultad de Ciencias Sociales— y Pedro Moncarz, de la Universidad de Córdoba en Argentina, se propuso estimar el efecto que tiene sobre el modelo el volumen de mercado interno, algo que habitualmente no se hace por la escasa información al respecto, pero que tiene un efecto significativo. “La sustitución más importante” para el comercio internacional refiere a la “decisión de vendo adentro o comercio y compro adentro o importo”, explicó Vaillant.
Con ese fundamento teórico más simple —es decir, desestimando los efectos que puedan tener, por ejemplo, los aranceles, la afinidad cultural, los patrones de especialización o el comercio interno—, Búsqueda calculó a partir de la misma base de datos del BCU el peso que tienen la distancia y el Producto Bruto Interno (PBI) de cada economía como factores explicativos del intercambio. En otras palabras, se buscó aproximar la incidencia, en términos de dólares intercambiados, que implica un kilómetro más entre Uruguay y algún país de interés, o un aumento en los niveles de producción. En ambos casos, el resultado es suponiendo que todas las demás variables permanecen constantes.
Entre 2005 y 2020 el comercio exterior de Uruguay prácticamente se duplicó medido en dólares corrientes. Sin embargo, aunque se movieron en la misma dirección, la magnitud de las variaciones no fue la misma entre las exportaciones y las importaciones, ni tampoco entre estas variables observadas y las esperadas de acuerdo al tamaño del mercado —producto de los PBI de ambas economías— y las distancias.
Dado que el año pasado fue atípico a raíz de la pandemia, y para simplificar el análisis, los cálculos se hicieron para cinco años: 2005, 2010, 2015, 2019 y 2020.
Comparando el intercambio entre 2005 y 2015, las exportaciones esperadas crecieron menos (83%) que las observadas (124%), mientras que las importaciones habrían aumentado dos veces más de no mediar otros efectos como los señalados por Vaillant.
Mientras tanto, a partir de 2015, la desaceleración de la economía llevó a que tanto las exportaciones como las importaciones bajaran provocando un efecto similar pero de menor magnitud —vía cambios en el PBI, dado que la distancia, obviamente, se mantuvo— en los montos esperados.
En el caso de China, la incidencia en términos de dólares intercambiados bajó hasta 2015, en parte porque la fuerte demanda desde ese mercado aumentó las exportaciones uruguayas. Sin embargo, desde entonces hubo aumento de las pérdidas de comercio por kilómetro de distancia, ubicándose en 2020 en niveles superiores a los iniciales. Una posible explicación es la desaceleración de la economía mundial y el consiguiente mayor peso relativo de las barreras arancelarias y otros costos aduaneros.
Por otra parte, las ganancias en términos de comercio que implican un mayor tamaño de mercado —medido por el PBI de ambas economías— crecieron de forma constante entre 2005 y 2020.