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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn extrema reserva, las Cancillerías de Uruguay y Argentina continúan la negociación para lograr un acuerdo que permita profundizar el canal Martín García de 32 a 34 pies, luego de que esta obra fuera paralizada durante el 2012 por diferencias entre ambos países. Y aunque aún no establecen plazos ni fechas tentativas para anunciar la concreción de esa obra —considerada “estratégica” por la administración de José Mujica— los gobiernos tienen a estudio una nueva “alternativa” que genera expectativa en el Poder Ejecutivo.
Diversas fuentes del gobierno explicaron a Búsqueda que la opción que se maneja implica hacer un cambio en el trazado del Martín García, en las zonas más rocosas —las más complicadas y costosas de profundizar— para llevar el canal a un lugar arenoso en el que se pueda dragar con la maquinaria que ya tiene el país. Para dragar la zona de “suelo duro” se requiere equipamiento y técnicas especiales con las que no cuentan los países.
Según supo Búsqueda, ya está en poder de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) y del Poder Ejecutivo un informe que delinea esa posibilidad. Se trata de llevar el trazo del canal a los “suelos blandos”. La denominación técnica de esa posibilidad es “by pass”, una especie de canal “por el costado” de las zonas más rocosas.
Si los dos países finalmente confirman que se llevará a cabo esa alternativa, entonces podrían profundizar el canal “a corto plazo” y con las dragas que ya existen, añadieron las fuentes.
El informe mide los costos y beneficios de esa alternativa, señalaron los informantes. Además, relataron que si los negociadores de los dos países llegan a un acuerdo para llevar a cabo el cambio en el canal, serán los presidentes de las delegaciones de los dos países en CARP, Hernán Orduna y Gonzalo Koncke, quienes deberían definir un cronograma para llevarlo a cabo.
Sin embargo, aún no se definió si efectivamente se tomará ese camino, que en el pasado había sido evaluado incluso por algunas empresas de dragados. “Es una de las posibilidades”, reconoció una fuente del gobierno.
Las otras alternativas que se evalúan implican mantener el trazado del canal, incluso en los “suelos duros”, para lo que se requiere una técnica especial, por ejemplo una que se denomina “voladura”.
Si se mantiene esa posibilidad, los países deberían comprar nueva maquinaria, y por eso en la negociación se evalúa cómo se podría realizar la compra y bajo qué régimen. Cuando se retomó la negociación de Argentina y Uruguay, en ambos países se habló de la posibilidad de crear un “ente binacional” que fuera el encargado de gestionar la profundización. También se evalúa la posibilidad de que algún “organismo técnico” sea el encargado del tema, añadió otra fuente consultada.
La negociación para la profundización del Canal Martín García que se venía desarrollando en la CARP, quedó paralizada en 2012 tras semanas de polémicas y que todo el proceso de licitación terminara en la Justicia de los dos países. Es que en ese entonces se conoció que en la Cancillería uruguaya hubo “tres motivos de preocupación” a lo largo de la negociación, entre otras cosas por la sospecha de un supuesto intento de soborno al ex presidente de la delegación del país, Francisco Bustillo, por parte de la entonces empresa concesionaria del mantenimiento del canal, Riovía, y del diplomático argentino Roberto García Moritán.
Tras una escalada en la tensión en la relación bilateral y que Argentina emitiera un comunicado en que paralizaba toda la negociación hasta que Uruguay evacuara todas sus “dudas” y luego que se conociera que la percepción de los negociadores uruguayos era que los argentinos “dilataban” la negociación en perjuicio de Uruguay, los dos países resolvieron retomar el intercambio en extrema reserva.
El 19 de enero de este año venció la última prórroga otorgada a Riovía, y para ese entonces los dos países anunciaron ocuparse de forma pública del mantenimiento y balizamiento del canal, con recursos de ambos.
En ese entonces, el canciller Luis Almagro declaró al diario “El País” que la idea era “resolverlo con las capacidades nacionales de los países, en forma de coparticipación”.
Del lado de Uruguay se le otorgó a la Administración Nacional de Puertos la posibilidad de llevar a cabo la tarea y de hecho ya trabajó durante 20 días una draga uruguaya en el lugar. En un mes y medio volverá al canal a trabajar y luego llegará una draga argentina para laborar en el río.
Pese a esa solución, esta semana la Corporación Uruguaya de Prácticos del Río Uruguay, Río de la Plata y Litoral Marítimo Oceánico alertó que “se están registrando dificultades” en la “velocidad y gobierno de los buques de calado” en dos tramos de los 104 kilómetros del canal. La advertencia la transmitieron a la Oficina de Pilotaje de Prefectura mediante una nota.
Los prácticos piden al jefe de esa dependencia que “solicite en forma urgente batimetrías (estudios sobre profundidades) actualizadas” a la CARP.
“Si tenés un canal de 200 metros quiere decir que podés navegar en cualquier lugar de esos 200 metros de ancho. Se midió sólo en el medio y si se van un poco para el costado y chocan”, explicó a Búsqueda una de las fuente consultadas.
De todas maneras, haber logrado un acuerdo conjunto para ocuparse del mantenimiento del río es analizado en la Cancillería como un paso importante, porque sienta las bases para nuevas negociaciones con el país vecino y tras meses de trabajo sin avances. Otras fuentes, en paralelo, consideraron que en el Poder Ejecutivo en general existe cierta “desilusión” porque se esperaba “cosechar más dividendos” cuando se retomó el diálogo entre los dos gobiernos, al inicio de la gestión de José Mujica.