El presidente buscó expresamente mostrar certeza sobre la concreción del proyecto cuando un periodista le preguntó por la posibilidad de que se den “inconvenientes” que hagan que la iniciativa caiga. Vázquez hizo énfasis en la “definición” del gobierno de llevar adelante el proyecto y aseguró que UPM está en la misma posición. Dijo incluso que habían hablado de “acortar” los plazos y “avanzar más rápido” y que, además, confiaba en el apoyo de los trabajadores y de los partidos políticos.
Sin embargo, UPM prefiere avanzar más lento. Fuentes de la empresa dijeron a Búsqueda que se necesitará “paciencia de todos los grupos de interés” y aclararon que aún quedan etapas por cumplir antes de que la empresa pueda “tomar la decisión de invertir”.
Cronograma.
El presidente informó en la conferencia del viernes que la nueva planta prevé duplicar la capacidad de la ya instalada en Fray Bentos, que produce aproximadamente 1,3 millones de toneladas anuales. Su construcción implicará para UPM una inversión cercana a los U$S 4.000 millones y, por su parte, el gobierno deberá dedicar otros U$S 1.000 millones a generar las condiciones necesarias para la instalación.
Una vez en marcha, el emprendimiento creará unos 8.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos, al generar además la participación de una cantidad de empresas uruguayas que serán proveedoras. El gobierno estima que la nueva fábrica va a incidir sobre el PBI en el orden del 2% o 2,5%.
El jueves 14 directivos de UPM participaron del Consejo de Ministros. Con ese encuentro, Vázquez señaló que quedó cerrada la primera etapa de conversaciones para el proyecto. Ahora continuarán con la segunda etapa, para la que se conformarán cinco grupos de trabajo para tratar temas de infraestructura, relaciones laborales, economía, protección del medio ambiente y energía.
Vázquez anunció al director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Álvaro García, como coordinador del gobierno en esta segunda etapa. A su vez, los distintos grupos de trabajo que se abrirán con la empresa estarán presididos por el ministro correspondiente al área.
En infraestructura, Vázquez dijo que hay tres tipos de necesidades fundamentales: infraestructura vial, ferroviaria y portuaria. El primer punto es requisito para la llegada de la materia prima a la fábrica y abarca tanto caminos rurales como rutas nacionales. El presidente estimó que será necesario bituminizar aproximadamente 220 kilómetros de rutas.
El traslado del producto se hará luego a través de ferrocarril hacia el puerto de Montevideo. Allí serán necesarias obras de acondicionamiento que garanticen la profundidad de 14 metros de calado. Según fijó Vázquez, UPM transmitió su disposición a participar del financiamiento de las obras que rondarán los U$S 85 millones.
Las reuniones de los cinco grupos de trabajo comenzarán a fines de agosto. Vázquez prevé un plazo de un año y medio o dos años para terminar con el trabajo de la segunda etapa. Para cerrar el cronograma, el presidente fijó en el segundo semestre de 2018 la colocación de la piedra fundamental de la nueva fábrica y el comienzo de la producción en los primeros años de la década del 20.
“Diferentes interpretaciones”.
Los plazos anunciados por Vázquez en la conferencia de prensa no son del todo compartidos por UPM. Una fuente de la empresa dijó a Búsqueda que “posiblemente” hubo “diferentes interpretaciones” sobre el plan previsto. Según el cronograma de UPM, la primera etapa es la que comienza en agosto con la puesta en funcionamiento de los distintos grupos de trabajo. La fuente agregó, a diferencia de Vázquez, que la empresa no puede adelantar el tiempo que durará ese capítulo.
En relación con la colocación de la piedra fundamental en 2018, el informante señaló que no es posible confirmarlo porque “está atado” a los resultados de la primera etapa. “Está en condicional”, precisó.
El plan que UPM presentó involucra varios años y se divide en tres etapas: la primera de “conversaciones con el gobierno” no tiene un plazo de tiempo establecidos. La segunda, relativa al desarrollo de infraestructura, preingeniería, licitaciones y permisos, llevaría entre un año y medio y dos. Al fin de este paso UPM estaría en condiciones de tomar la decisión de invertir. Y la tercera, que insumiría dos años y medio, abarcaría propiamente el proyecto de inversión y construcción de la planta.
Durante la presentación, la firma señaló que se “requiere paciencia de todos los grupos de interés”.
Todos dispuestos.
La ubicación de la planta aún no está definida, aunque sí los criterios para la decisión. Como necesita de mucha agua se construirá sobre la cuenca del río Negro y cerca de las principales plantaciones de eucaliptus que están ubicadas al norte y noroeste del país.
Los intendentes blancos de los departamentos que se ajustan a ese perfil ya comenzaron a jugar su partido. “El País” publicó ayer, miércoles 20, un artículo sobre los tres departamentos —Cerro Largo, Durazno y Tacuarembó— que por sus características geográficas se disputan la instalación de la pastera y los respectivos jefes comunales no quieren quedar afuera de un negocio millonario.
El intendente de Tacuarembó, Eber da Rosa, dijo a Búsqueda que ya estableció contactos con directivos de UPM y con el ministro de Economía, Danilo Astori. “La empresa está estudiando una serie de elementos, como la distancia de las explotaciones forestales, donde retirar la madera, etc. Lo que nosotros ofrecimos fue nuestro compromiso para ayudar en materia de vialidad, tanto nacional como departamental, y los tramos de vía férrea que sean necesarios”, comentó.
Da Rosa cree que los alrededores de la localidad de Chamberlain, en Tacuarembó, son un punto “bastante probable” para que se instale la pastera. “Está cerca de la ruta 5, a pocos kilómetros. No está lejos de la vía férrea y tiene fácil acceso al Río Negro”, argumentó. Pero aclaró que en las conversaciones con UPM no se habló de un lugar concreto.
“Lo que hemos ofrecido es la voluntad de la Intendencia en colaborar y trabajar para las tareas de infraestructura”, insistió.
Por su parte, el intendente de Durazno, Carmelo Vidalín, afirmó que su comuna acompañará el proyecto de la planta de celulosa. Vidalín también se reunió con directivos de UPM. “Lentos no somos. Le hemos ofrecido un terreno de 150 hectáreas para que puedan instalarse”, dijo el intendente de Durazno en declaraciones a Radio Uruguay.
El intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, opinó en declaraciones a “El País” que la planta podría tener un “mayor impacto” si se instala en una zona donde confluyen Tacuarembó, Cerro Largo y Durazno, cercana al arroyo Tupambaé que desemboca en el río Negro.
Aunque en principio Treinta y Tres no es una posibilidad para la empresa, también su intendente, Dardo Sánchez, le expresó el interés de alojar la planta tanto a Vázquez como a directivos de UPM.
Información Nacional
2016-07-21T00:00:00
2016-07-21T00:00:00