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Al entrar llama la atención la caparazón de una especie de tatú gigante, casi más grande que una persona. En realidad es la reconstrucción fiel de un animal prehistórico que habitó estas tierras. Está colocado estratégicamente para que el visitante se tope con él.
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La gran escalinata central ofrece otro panorama, una entrada señorial que se abre en varios frentes, corredores, salas recicladas, pisos de madera, un contenido que invita a disfrutar de un paseo por la historia en sus varios pisos, algunos todavía en reconstrucción. La casona fue construida por Emilio Reus en el siglo XIX y es patrimonio arquitectónico. Durante mucho tiempo fue sede del Ministerio de Defensa, hasta que la Intendencia de Mariano Arana planteó su reciclaje físico y de contenidos.
El proyecto incluyó al gobierno de Canarias. La casona quedó en sus manos a cambio de la reconstrucción cotizada en 700.000 euros. El proceso se interrumpió, los canarios se retiraron y la Intendencia se involucró en otro proyecto, de perfil histórico, más precisamente, precolombino. Resultó en el actual MAPI, nombre que alude a su contenido inicial, que alberga una colección perteneciente a Matteo Goretti, ciudadano argentino reconocido por no aparecer en ninguna foto y por la polvareda que levantó en su momento esta donación.
Desde el gobierno argentino se investigó el traslado de la colección a Montevideo con el argumento de ser patrimonio del país vecino. Hubo notas en la prensa y varios debates públicos. Finalmente, la colección con miles de piezas precolombinas se habilitó y la IM se hizo cargo del asunto. Desde entonces, el MAPI funciona con un acuerdo mixto: la Intendencia asume gastos de funcionamiento y sueldos y la Fundación MAPI sostiene los proyectos que incluyen exposiciones, investigación, aumento del acervo, propuestas educativas y convenios con diferentes sectores de la sociedad.
Asimismo, algunas voces vinculadas a la arqueología y museística nacional cuestionaron la autenticidad de seis piezas. Esto abrió un camino de discusiones sobre ética, estilos y lógica, debate que incluyó la renuncia de Arturo Toscano, coordinador de la Tecnicatura Universitaria de Museología (ver Búsqueda Nº 1712, del 9 de mayo). Desde el MAPI, se instrumentó una investigación con expertos nacionales y extranjeros y se llegó a la conclusión de que había dos piezas falsas. Las otras cuatro tienen nivel de autenticidad aceptable, aunque todavía queda la posibilidad de un análisis que confirme definitivamente la cuestión.
El MAPI aclaró la condición de réplicas. Finalmente, el director admitió una posible exhibición de las piezas falsas y las dudosas en una muestra. “Estaría dentro de los objetivos del museo, de su dinámica de proyección en el medio y del estilo que buscamos”, concluyó.