• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Verónica Alonso y los pastores: es el “caballito de batalla” de “propios y ajenos” para “perjudicarme” y “correrme a un costado”

    Las últimas 24 horas se las pasó respondiendo preguntas sobre un tema personal que decidió hacer público: su hija de 12 años sufrió los efectos adversos de la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV). Explicó que primero tuvo dificultades para caminar y después perdió la visión en uno de sus ojos. Que ahora se está recuperando. Y que expuso el caso no para confrontar con las autoridades sanitarias ni para ponerse en una postura antivacunas. Simplemente para que la gente esté “más informada”.

    La senadora blanca Verónica Alonso oficializó hace pocas semanas su intención de ser precandidata presidencial y sabe que ahora sus palabras tienen “otro peso”. Con la reforma de la seguridad social, de la educación y del Estado como plataformas de su eventual gobierno, Alonso todavía carga la cruz de asociar su imagen a los pastores evangélicos que apoyan su candidatura, que le suman votos y militancia, pero que la envuelven en continuas polémicas sobre el financiamiento de su campaña. “A mí no me financió mi campaña ninguna institución social ni política ni religiosa. No sé si muchos pueden decir eso”, se defiende Alonso.

    Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

    —Uno de sus primeros planteos como precandidata fue aumentar la edad de la jubilación. ¿Por qué eligió ese tema?

    —Ese fue el disparador. Uno de los primeros fue con respecto a la seguridad social. Hoy tenemos más de 150.000 jubilados que reciben $ 11.000 después de haber trabajado 40 años. Esa es una jubilación de hambre. Lo tengo de cerca porque mi madre gana eso. Por suerte nos tiene a nosotros. Pero la gran mayoría de esa plata se le va en remedios. El disparador fue: ¿Cómo hacemos para aumentar esas jubilaciones devaluadas? Y a partir de ahí es que uno empieza a mirar la caja del Banco de Previsión Social (BPS), que tiene una caja deficitaria desde hace muchos años, con números en rojo. Si no tomamos medidas sobre esto, el riesgo no es solamente que sigamos pagando jubilaciones de $ 11.000, sino directamente no pagarlas. Si queremos empezar a cambiar esta situación, hay que empezar a sanear las cuentas del Estado. Todos hablan y todos dicen que hay que modificar la seguridad social, pero por debajo de la mesa. Arriba nadie se anima a decirlo. En el librito de la estrategia electoral no se puede hablar de estas cosas. Todos tiran la pelota para adelante. Yo puse este tema sobre la mesa porque tenemos una caja en rojo, una población envejecida, cada vez menos nacimientos. Y una buena noticia, que es que la gente cada vez vive más. Yo pongo el tema arriba de la mesa. ¿Qué proponen los demás?

    —¿Qué otra cuestión marca su plataforma como precandidata?

    —Hay una propuesta que hizo Ernesto Talvi, que tiene que ver con la educación. A veces en las competencias electorales hay un concurso de vanidades, a ver quién plantea la propuesta más inteligente, entonces el otro plantea otra. Y yo digo que si hay algo que está bueno, lo podemos acompañar. Y para mí el planteo de Talvi de los 136 liceos de gestión pública me parece que está muy bueno y es uno de los caminos que hay que seguir.

    —Se acopla entonces a la idea de Talvi.

    —Sin duda. Cuando hablo de la reforma de la educación, tiene que ver con enfrentar con coraje y valentía a los corporativismos docentes —que no pudo hacerlo ni siquiera el propio Mujica—, porque son aquellos los que no están pensando de verdad en buscar el desarrollo y las oportunidades de quienes menos tienen.

    —¿Y usted qué le agrega a la propuesta de Talvi en educación?

    —Nosotros no tenemos que ser los que planteamos las ideas más innovadoras y novedosas. Tenés que escuchar a los que saben. Y Eduy 21 recogió el conocimiento y la experiencia de tipos que están en el terreno, que conocen la educación. Hay un conjunto de personas que le han puesto dedicación, pienso. Y todos los partidos políticos en el próximo gobierno —para no seguir hablando y quedarnos en el bl, bla— nos tenemos que juntar y decir: bueno, tenemos un libro. ¿No podrá ser este libro la hoja de ruta…?

    —Todos los gobiernos arrancan con esa intención de juntar a todos los partidos para hacer acuerdos políticos que después quedan en nada.

    —¿Sabés qué pasa? En muchos casos empiezan los voluntarismos y después empiezan a pesar las cuotas políticas, los espacios de poder. Capaz esa es una diferencia también: yo no tengo compromisos. Por supuesto que estoy en un partido político y respeto los espacios y las fuerzas. Pero hay que animarse. ¿Quién dice que no va a ser diferente? ¿En dónde está escrito? Hay que animarse a romper con el status quo. A varios políticos les falta valentía. Los cambios tienen tres leyes: el deseo, el valor y la acción. Para cambiar tenés que desear que algo sea diferente y el valor de animarte a que sea diferente. Hasta ahora han gobernado distintas fuerzas políticas y todos tienen la intención y después quedan ahí. Quizás sea la hora de animarse.

    —¿Qué otras cuestiones empieza a plantear como precandidata?

    —Una que tiene que ver con la seguridad, que va a estar evidentemente en la campaña. Y otra con la reforma del Estado. Ahí hay dos patas: una, la modernización vinculada al gobierno electrónico, potenciar el acceso que permite la eficiencia y achica la burocracia y la corrupción. Y otra es que no podemos hablar de hacer más eficiente al Estado y mientras tanto seguimos teniendo cada vez más funcionarios públicos. Hay 2.800 funcionarios en Presidencia. Es demencial. No me cierra. Hay que bajar el gasto público, no es inventar nada: es hacerlo. Los cargos de particular confianza se pueden reducir perfectamente. Quizás haya que evaluar topes a los salarios de los políticos. Tiene que haber auditorías para saber cómo están cada una de las dependencias del Estado. Nadie controla. No hay compromisos de gestión. Y que los funcionarios no puedan ser inamovibles, el no pasa nada, cualquiera hace cualquier cosa y no hay responsabilidades. Y te voy a decir que para mí es incómodo y que tiene que ver con las diferencias entre un ciudadano y un político. Yo tuve una situación, más que conocida, que fue un diferendo entre dos privados. Perdí y tuve que pagar. Creía que no era lo que tenía que hacer, pero la Justicia me dijo y pagué los US$ los 37.000. Un gobernante puede ser negligente, incapaz, hacer perder a los uruguayos más de US$ 600 millones y nadie paga. Seguramente los políticos van a tener mucho más cuidado si se establece un mecanismo, una ley, lo que sea, para que se hagan penalmente responsables. Con su patrimonio. Si hay algo que nos está reclamando la ciudadanía es autocrítica. Nos están interpelando a todos, ¿qué estamos haciendo que no estamos generando la confianza de la gente? Hay otro cambio difícil que es poner a la gente idónea en el Ejecutivo y en las empresas públicas. No pueden estar porque es amigo, porque me salvó, porque lo quiero catapultar desde Ancap para que después sea vicepresidente.

    —¿Esa es una lucha que tiene que dar en su propio partido?

    —Sí claro, sin ninguna duda. La parte de las viejas prácticas políticas está muy instalada. Por eso hay resistencias a que ocupemos esos lugares, porque venimos con otra cabeza y sin compromisos. Yo tengo un compromiso con la gente.

    —Usted insiste en qué no tiene otro compromiso más que con la gente. Todos los políticos pueden decir lo mismo. ¿De quién se quiere diferenciar?

    —Y bueno, muchos que han estado en otras instancias van generando compromisos. Y yo digo que lo que quiero es generar el mejor equipo, el dream team: si Talvi es el mejor ministro, lo voy a convocar. Si puedo convocar a Pablo Mieres para que ocupe un lugar de responsabilidad, lo voy a hacer. Hay otros que no tienen esa misma libertad para tomar decisiones.

    —Los pastores evangelistas trabajan con usted, le suman votos. ¿No tiene un compromiso con ellos si llega al poder, no les tiene que responder?

    —No, no les tengo que responder de ninguna manera. Ellos se ganan los votos trabajando, como todos los dirigentes políticos. Y después ocupan lugares en el Parlamento porque se los ganaron con votos. Yo no tengo responsabilidad de gobierno para ocupar con ellos. No quiero repartir la torta con los mismos de siempre. ¿No será hora de que no sean los mismos de siempre? Hoy gran parte de los problemas que tenemos es producto de malos políticos que han tomado malas decisiones. La solución va a venir de buenos políticos que tomen buenas decisiones, y las tienen que tomar no por conveniencia o por ayudar al amigo o poner a Mengano porque me consiguió 20 votos.

    —¿Por qué cree que le cuestionan tanto su vínculo con los evangelistas?

    —Tiene que ver con el vínculo entre la política y la religión en un país como el nuestro. Pero las personas son libres, salen a competir porque quieren ingresar a la vida política y lo hacen por el mecanismo más legítimo, que es el de los votos. Y lo otro me parece que es que ha habido algunas cosas que se han generado para tratar de ensuciarme, de correrme para un costado. Propios y ajenos. Que buscan cosas donde no hay.

    —Un legislador oficialista pidió que la Junta de Transparencia investigue si no hubo un financiamiento de esos colectivos a su campaña.

    —Me parece muy bien, todo lo que genere dudas se tiene que investigar. Me parece muy bien.

    —¿Los pastores son una piedra en su zapato o la favorecen para sumar votos?

    —Ni una cosa ni otra. Algunos lo quieren poner como lo único de lo que pueden hablar de Verónica Alonso. Mi vínculo es el caballito de batalla que tienen para “ver si con esto la tratamos de perjudicar”. No lo veo ni como una piedra ni como una ventaja. Ellos tienen su independencia, me apoyan. Recibo el apoyo como recibo de muchos grupos: religiosos y no religiosos. El tema de los evangélicos es muy dispar. En Brasil están asociados a la derecha; en México apoyan a López Obrador. Esta cosa de asociar lo religioso a la derecha está totalmente…

    —Siempre se habla de un manejo poco transparente de sus dineros…

    —Bueno, en ese caso…

    —¿En este caso no hay un apoyo económico a su campaña?

    —Pero de ninguna manera, yo ya lo he dicho. Y por eso está bueno que lo investiguen. A mí no me financió mi campaña ninguna institución social ni política ni religiosa. No sé si muchos pueden decir eso.

    —¿Cree que todos los precandidatos blancos van a llegar al final de la competencia?

    —No te lo puedo decir hoy.

    —¿Usted va a llegar?

    —Y, nosotros pretendemos llegar, sí. Y que nos vaya muy bien.

    —¿Y si le va muy bien pero no llega a ganar, cabe la posibilidad de integrar una fórmula presidencial?

    —Y, si es con el apoyo de los votos, sin duda. La fórmula tiene que tener el mayor apoyo popular.

    —¿Tiene que haber sí o sí una mujer en la fórmula?

    —Me gustaría. Pero más me gusta si tiene apoyo popular.

    Información Nacional
    2018-08-23T00:00:00

    // Leer el objeto desde localStorage