Alejandro Astesiano trabajó en la seguridad del Club Atlético Peñarol en 2014, durante la presidencia de Juan Pedro Damiani, lo que le permitió tener línea directa con varios barras bravas.
Alejandro Astesiano trabajó en la seguridad del Club Atlético Peñarol en 2014, durante la presidencia de Juan Pedro Damiani, lo que le permitió tener línea directa con varios barras bravas.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Un gil” y “Yo lo tube (sic) en la barra”, le respondió el 8 de setiembre a un contacto agendado como “Marcelo Vargas”, cuando este le comentó: “Viste q Parentini amenazó a Heber”.
Edwin Coco Parentini, líder de la barra brava de Peñarol, está preso por varios delitos. Desde la cárcel amenazó por carta al ministro del Interior, Luis Alberto Heber.
Ese pasado de Astesiano y esos contactos hacen que no resulte extraño que su celular incluyera un chat con “Jorgito Peñarol”. Se trata de Jorge Rivero, Jorgito, quien hasta 2016 fue jefe de la barra brava del club.
El chat entre ambos tiene, mayoritariamente, mensajes de voz. Entre ellos, está el mensaje en el que Astesiano le pide el 2 de febrero que le pase “audio fiscal jugador Peñarol”, en referencia a Nicolás Schiappacasse, quien fue detenido en Maldonado por llevar un arma de fuego en el auto en el que viajaba. Los mensajes exponen una gran camaradería entre ambos. Jorgito, que se jacta de la preeminencia que todavía tiene en la hinchada, le cuestiona que el gobierno suba la nafta “todos los meses”.
El 27 de abril, Astesiano recibió una consulta de uno de sus contactos de WhatsApp, “Tati”, que le pedía entradas para que unos familiares suyos asistieran al partido entre Olimpia y Peñarol, que se jugaría en Asunción en una semana. “¿Qué datos precisas?”, le preguntó su contacto, y Astesiano respondió: “Todo: fotos, cédula de los dos y cuando estén ellos en Paraguay tiene que ser por lo menos un día antes del partido, allá le dan las entradas”. Luego, Astesiano le respondió que las entradas se las llevaría “el jefe de la barra al hotel”. El encuentro sería el martes 3 de mayo. “Dale, pasale el número del abuelo que ya te lo pasé, así se comunican entre ellos allá”, le dice el contacto a Astesiano.
Jorgito se las había suministrado. “Ya te las conseguí”, le dijo a Astesiano en la tarde de ese día. “Sigo siendo el uno aunque no esté hace tiempo”, agregó.
Los diálogos entre Astesiano y Jorgito permiten vislumbrar el intento de hacer negocios entre ambos (“X una guita podemos agarrar buena plata”, escribió el custodio el 28 de abril). Negocios que se frustran o cuyo éxito no queda explícito. El 8 de mayo, Astesiano lamenta que el “Palillo Vancini” (refiere a Marco Vanzini, exjugador de Nacional devenido contratista) arregló una reunión con los directivos de Peñarol, algo que conspiraría contra sus intereses. “Ruglio no me respondio ni los ultimos mensajes”, dice Astesiano. A Jorgito parece dolerle que un jugador símbolo del clásico rival tenga acceso a la dirigencia: “Nunca hice un peso ahí”, “Mansini (sic) en Peñarol”, “El bolso”, “Tas loco”, “Hoy lo tranco al nacho”, “Que mansini manda en Peñarol”, “Todos locos estemos”, “Un bolso que los cagaba a patada”. “Hoy lo agarro en el estadio”, dice después. Ese mismo día, Peñarol jugaba con Wanderers en el Campeón del Siglo.
El 26 de agosto, Jorgito lo contacta para pedirle una ayuda al padre del futbolista Facundo Pellistri, contador de profesión, que “trabaja en el Palacio”, “esta en Machester” donde juega el internacional uruguayo, y “necesita si le pueden dar unos días más de licencia”. Astesiano aclara que no conoce al hombre pero responde: “Decile a hable con la chiqui vera (asistente de la vicepresidenta Beatriz Argimón) q es amigo mio”.