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    Vino viejo en odres nuevos

    No es broma

    Las sobremesas de Fortunato son a veces muy profundas. No todo son smartphones y tablets en la vida.

    La noche en la que ocurrió esta historia arrancó con un texto bíblico, aunque el disparador fue la discusión en torno a las desconcertantes cabriolas del Pelado Martínez en su campaña electoral, en sus videos en Facebook, en los diálogos sazonados con bloopers con Zabalza, el Nacho Álvarez, Gabriel Pereyra, y en la exótica integración de su gabinete ministerial.

    —Es como dice el Evangelio de Lucas —dijo el hijo mayor de Fortunato—. No hay que poner vino nuevo en odres viejos, ¿o era al revés? —se cuestionó.

    —Zanjemos la duda, aquí va el texto —dijo Fortunato cazando su Biblia, siempre a mano, y leyendo a Lucas en 5:33-39: “Nadie corta un trozo de un vestido nuevo para arreglar un vestido viejo. De hacerlo así, echará a perder el vestido nuevo; además el trozo nuevo no quedará bien en el vestido viejo. Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo hace que los odres revienten, y tanto el vino como los odres se pierden. Por eso hay que echar el vino nuevo en odres nuevos. Y nadie que beba vino añejo querrá después beber el nuevo, porque dirá que el añejo es mejor”.

    —Podríamos pasar toda la noche discutiendo el sentido de estas palabras —dijo el hijo—, pero lo que yo quiero decir es que el Pelado estaba haciendo vino nuevo con Leal, Lustenberg, Bergara, y de golpe les echó vino viejo a los odres nuevos con los vejetes re-amortizados de Mujica y Astori.

    —Lo dejamos por acá —dijo Fortunato—, y se fue frente a la tele con su copita de vino a medio consumir, el postre que más le gusta.

    Encendió la tele en busca de su noticiero de cierre, que estaba empezando, y precisamente el tema eran los nuevos-viejos ministros del futuro eventual gabinete de Daniel Martínez, y algunos otros que se anunciarán próximamente, según estaba diciendo el candidato.

    —Zeñor periodista, ze lo digo con toda claridad y franqueza, el que arma el gabinete zoy yo, zin que nadie interfiera en mis deziziones, ¿me entendió? Desde ya le voy informando que eztamos penzando en…, a ver ezpere un momento que me eztá llamando el compañero Orzi (Martínez recibe una llamada en su celular). Zí, Yamandú, zí, ez como tú dizes, claro, no, no voy a hazer máz declarazionez sobre ezte tema, no, te lo juro, Yama, ¡yo antes te llamo y te conzulto, cómo no! Le dezía, zeñor periodizta, que por el momento no haremos más anunzios, ni sobre ezte tema ni zobre ningún otro, no zeñor…

    —Pero usted dijo que…

    —No dije nada, y no diré nada, zeñor, buenaz nochez, hazta aquí llegamoz y lizto.

    Fortunato no se asombró con esta voltereta en el aire, porque el Pelado ya nos tiene acostumbrados a su nuevo rol de equilibrista en cuerda floja, sin red abajo.

    Pero el noticiero ya lo venía agarrando muy cansado, y no estuvo muy seguro de si lo que oyó a continuación era real, o si, como de costumbre, el sueño le estaba haciendo guiñadas.

    —Acabamos de recibir un comunicado del MPP, en el que se nos informa que el candidato oficialista le ofrecerá mañana el cargo de canciller en el futuro gobierno del Frente Amplio a un viejo militante emepepista del interior, a saber, el comisario retirado Florisbelo Deltra Tado, oriental viudo, de 88 años —dijo el periodista al aire—. Fiel a seguir acumulando experiencia y años de servicio, esta incorporación, dice el comunicado, ratifica la decisión del Ing. Martínez de continuar confiando en las recomendaciones de nuestra agrupación para la integración de su gabinete. Nuestra producción contactó telefónicamente al comisario Deltra Tado, con quien grabamos la siguiente nota:

    “Buenas noches, comisario, queríamos confirmar la noticia de que, en caso de ganar las elecciones, el Frente, será usted el futuro ministro de Relaciones Exteriores… ¿Cómo dice, m’hijo? ¿posteriores a qué cosa? ¡Hable fuerte, que escucho muy poco! Ando sordazo… ¡Relaciones Exteriores, comisario! ¿Cuándo lo visitará el Ing. Martínez? ¡No sé, yo no lo conozco a Martínez! Tengo una llamada del Pepe, pero no lo pude atender porque estaba en el baño, y yo tengo nada más que teléfono de línea, y ando con una diarrea que ni le digo… Después que lo llame y él me explique lo que quiere yo lo llamo y le cuento… Don Florisbelo, ¿qué piensa hacer en el caso de Venezuela? ¿Qué pasó con La Estanzuela? ¿No la habían cerrado ya? Eso se fundió, m’hijo, hace años… ¿o andan los burócratas del INIA por ahí? No, señor, le hablo de Venezuela, del gobierno de Maduro… ¡Ah, sí! Hay que ser mucho más duro con la burocracia. cómo no! Después lo llamo, ¿mentendió?”

    Fortunato no sabía si esto era cierto, o si eran las fake news que el sueño le hace ver y oír en sus vinitos posprandiales. Pero el informativista prosiguió.

    —Y también hemos recibido del Partido Comunista un comunicado en el que nos informan lo siguiente, y le doy lectura textual: “En procura de la unidad partidaria y del transparente ejemplo de coordinación interna que venimos dando en esta campaña electoral, informamos que el candidato presidencial Ing. Martínez ha decidido continuar seleccionando personalidades para integrar su futuro gabinete ministerial. En tal sentido, comunicamos que Daniel ha resuelto ofrecerle el Ministerio de Salud Pública a una antigua y prestigiosa militante de nuestro partido, a saber, la nurse Teresita Lamorti Zada, oriental soltera, de 92 años, jubilada de instrumentista en la Policlínica Dr. Ambrosio Minarrieta, de Sarandí Grande”. Fin del comunicado. Nuestra producción se puso en contacto con la citada personalidad, manteniendo el siguiente diálogo:

    “Nurse Lamorti Zada, ¿cuándo recibió la propuesta del Ing. Martínez? Ay, joven, todavía no lo he visto a Martínez, me dijeron de la sede del Partido que viene mañana a verme, es amoroso, con tanto gusto lo voy a recibir, cómo no, y capaz que hasta viene con Gracielita, que hace años que no la veo, desde que militábamos en la clandestinidad, pero ella es más joven que yo, pero igual, si el Partido me necesita, ahí estoy, como decía Rodney, al pie del cañón… ¿Y cuáles son sus planes? Ay, mire, ya estoy vieja para planes, pero como siempre haremos lo que nos diga el Partido…”.

    —Vieja, vení, el Frente sigue agregándole viejos inútiles al gabinete de Martínez —dijo Fortunato, pero su esposa le recordó que dormía en el sillón desde hacía rato, y que para viejos inútiles, el gabinete ya tenía suficientes.