En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
No estaba en su cabeza la preocupación por alcanzar un tiempo y mucho menos un lugar en el podio. Ella corría. Concentrada en su carrera, en su resistencia
Julia Paternain se sorprendió cuando llegó a la meta y se dio cuenta de que había terminado tercera. En el último tramo había recibido señales que le hacían pensar que estaba en una buena posición, pero no estaba en su cabeza la preocupación por alcanzar un tiempo y mucho menos un lugar en el podio. Ella corría. Concentrada en su carrera, en su resistencia, en los 42 kilómetros. Y resultó que una buena estrategia que decidieron con su entrenador, sin presiones internas ni externas, y sin que fuera un objetivo real, la llevó a obtener la medalla de bronce.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Aquel día hacía calor y había humedad en Tokio, entonces la decisión fue hacer lo suyo. Empezar más lento de lo que normalmente corre y después ir repechando. Veía al grupo de varias atletas adelante, pero se tenía que quedar tranquila y contener, porque eventualmente las iba a alcanzar, contó ella a la prensa. “Cualquiera podía hacer lo que quisiera, que yo iba a seguir corriendo mi carrera”, dijo.
Y así sucedió: en la mitad del trayecto, las que iban adelante fueron aflojando el paso, mientras ella aceleraba y las iba dejando atrás de a una. Pero la maratón es larga y cansadora, y en su cabeza tenía muchos pensamientos y no contaba a cuánta gente iba pasando, ni cómo venía ubicada. Estaba plenamente concentrada en su tarea. En un momento, un auto la empezó a seguir con una cámara y pensó que si sucedía eso, seguramente fuera porque iba bastante adelante.
¿Es ese movimiento inconsciente el que muchas veces nos termina llevando a lugares que no imaginamos? ¿Es ese desconocimiento que funciona como propulsor, que nos quita presiones, pensamientos, condicionamientos y se vuelve sabiduría? ¿Es ese movimiento inconsciente el que muchas veces nos termina llevando a lugares que no imaginamos? ¿Es ese desconocimiento que funciona como propulsor, que nos quita presiones, pensamientos, condicionamientos y se vuelve sabiduría?
Ya más cerca del final, cuando pasó a Susanna Sullivan de Estados Unidos, que iba tercera, nunca supo que estaba en posición de podio. Y así llegó la enorme sorpresa, cuando entró al estadio, corrió los últimos metros y ni siquiera estaba segura de haber pasado la meta. “¿Qué está pasando acá?”, se preguntó. Un fotógrafo le dijo: “¡saliste tercera!”. Nunca se lo imaginó.
Fue un hecho histórico para el deporte, y no solo de Uruguay. Fue la primera vez que un país latinoamericano se subió al podio del Mundial de atletismo. ¿Cómo lo hizo? Ni ella lo sabe. Entrenó mucho, claro, como cualquier persona para correr una maratón. Hizo deporte siempre, se esforzó, dedicó muchas horas de su vida, pero nada demasiado diferente a lo que hicieron las otras corredoras. ¿Qué hizo la diferencia? Su cabeza, el estado de su mente.
Solemos escuchar la idea de que si uno se lo propone, lo consigue. Julia no se propuso ganar esta medalla y, sin embargo, allí la tiene, en su valija. ¿Es ese movimiento inconsciente el que muchas veces nos termina llevando a lugares que no imaginamos? ¿Es ese desconocimiento que funciona como propulsor, que nos quita presiones, pensamientos, condicionamientos y se vuelve sabiduría?
Probablemente, si Julia hubiera tenido como objetivo obtener un lugar en el podio, si hubiera estado pensando en llevarse una medalla, la historia habría sido otra, porque los fantasmas que corrían con ella habrían sido otros. A veces la ignorancia nos ayuda a focalizar en lo importante, que es en nosotros mismos, a correr nuestra propia carrera, como Julia, y dejar afuera presiones, inseguridades, miedos, obligaciones autoimpuestas que nos juegan en contra y nos desvían de la verdadera carrera, que es la propia y la de nadie más.