Granja Tres Arroyos —la única planta industrial de carne aviar habilitada para exportar desde Uruguay— le vende garras a Hong Kong a un precio que ronda los US$ 900 por tonelada, sin embargo, China paga entre US$ 3.000 y US$ 3.300 por tonelada. Y este no es el momento de los precios más altos, ya que el valor del producto estuvo cerca de US$ 5.000 por tonelada, destacó a Búsqueda el director ejecutivo de la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra), Federico Stanham.
Por lo tanto, la relación entre estar o no estar en China es de 3,5 a 1 en comparación de valores frente a los mercados alternativos. “Es una diferencia muy grande, y no nos podemos dar el lujo de no aprovecharla”, agregó el ejecutivo, que participó de la reciente misión oficial que encabezó el presidente de la República, Yamandú Orsi, en China.
En ese marco, se acordó el protocolo para habilitar el comercio de carne aviar de Uruguay a China, tema en el que ambos países están trabajando desde 2017.
“Hace nueve años que se viene pidiendo esto. Con otros mercados también, pero en las últimas semanas China apuró el interés por habilitar este protocolo. Siempre las visitas de ministros, y más de presidentes, generan la necesidad de mostrar resultados. Así fue que se firmó el protocolo de sanidad y de inocuidad para abrir la posibilidad de comerciar carne aviar entre Uruguay y China”, destacó Stanham.
Las bases de las condiciones de sanidad que acordaron ambos países son recíprocas, así como las condiciones de inocuidad de producción, de proceso de carne y de productos termoprocesados.
“Ahora veremos cómo se baja esto a tierra, porque lo que está escrito los países lo tienen que demostrar. Tenemos que trabajar con el Ministerio (de Ganadería, Agricultura y Pesca) para definir qué significa esto, si habrá alguna inspección al país; normalmente lo hay, claramente a nivel de plantas habrá inspecciones, posiblemente virtuales, que es como se hacen ahora”, agregó Stanham, quien fue presidente del Instituto Nacional de Carnes (Inac) entre 2015 y 2020.
El rol de China
China es el país donde los exportadores colocan básicamente las garras. “Todos los países exportadores de carne aviar colocan las garras en China, porque es un producto que normalmente se tira o va a producir harinas para alimento de mascotas. Sin embargo, en China es una exquisitez, y puede valer más que la suprema de pollo incluso, es un producto escaso”, enfatizó el director ejecutivo de Cupra.
Por lo tanto, al tener un menú de países para la exportación, “se necesita a China”, porque “permite cerrar muy bien el negocio, y además “agrega entre 5% y 10% de valor, lo que es mucho”, remarcó.
El expresidente del Inac dijo que esto es comparable a otros subproductos de la carne bovina, como por ejemplo los huesos, que se colocan a muy buenos precios en China.
Stanham reconoció que esta habilitación no significa algo revolucionario para la avicultura uruguaya, pero sí “es imprescindible” tener ese mercado en el menú de opciones.
Acuerdo recíproco
Al tratarse de un acuerdo recíproco, China también tendría la posibilidad de colocar los productos en Uruguay, como ocurre con Estados Unidos, Brasil, Argentina y Chile.
“Es un gran desafío, porque en el desarrollo de la avicultura nacional las importaciones son un tema que está muy alto en la agenda; tenemos que manejarnos con esa realidad y trabajar para el sector. Es un tema que lo hemos conversado con el gobierno, del que tenemos que estar muy atentos y trabajar en conjunto, porque hay que apoyar el desarrollo de las empresas y manejar estos desafíos”, dijo Stanham.
De todos modos, reconoció que la realidad de las aperturas “viene con esto de la mano” y hay “que trabajar este tema” como se ha trabajado “con los demás países que están habilitados para exportar a Uruguay”.
Consultorías
Cupra considera que es momento de acelerar el proceso para que más plantas puedan exportar. “En eso estamos trabajando”, dijo Stanham. El sector encargó una primera consultoría sobre calidad y bienestar animal, que se realizó el año pasado, y está por recibir el primer informe. El trabajo apunta a la detección de oportunidades de mejora, que tienen que ver básicamente con la calidad.
Además, en los primeros días de enero comenzó una segunda consultoría, a cargo de un equipo argentino, que está visitando a cada una de las ocho empresas del sector, una por semana, haciendo una evaluación de la situación de la infraestructura y viendo cuáles son las mejoras necesarias para que las plantas puedan tener los estándares de exportación.
“Estamos trabajando en ese proceso, de forma acelerada, y hay muchos deberes por hacer. La avicultura necesita modernizarse, volverse más competitiva, y tener las posibilidades de sostenerse en un mundo globalizado, que es algo muy complejo”, reconoció el director ejecutivo.
Crecimiento de la avicultura
En el marco del proyecto denominado Compromiso Nacional por la Avicultura, “el sector viene creciendo mucho”, de la mano de un aumento de la demanda en el mercado interno, señaló el director ejecutivo de Cupra.
Pero en el sector avícola saben que solo con las posibilidades de venta en el mercado interno su futuro es limitado, porque el crecimiento de la demanda interna tiene un límite. “Está claro que en algún momento se va a frenar, y las exportaciones son una parte ineludible de cualquier proyecto de desarrollo y seguridad de las empresas para seguir invirtiendo y creciendo”, dijo Stanham.
El sector avícola está atacando varios frentes a la vez. Uno de los más importantes es la apertura de mercados, y allí siempre se plantea el debate de si primero se deben lograr las habilitaciones o si hay que preparar a las empresas para exportar. Según Cupra, ambos caminos se deben recorrer en paralelo.
Por eso, mientras se insiste en la apertura de mercados, se prepara a las plantas para exportar. En la actualidad, Uruguay tiene una sola planta preparada para la exportación, que es Granja Tres Arroyos, y las otras están en proceso, confirmó Stanham.
En el caso de China se adelantó un proceso de apertura, pero el ejecutivo destacó que es “necesario”, y se presenta como un incentivo al trabajo que se está haciendo para que más plantas puedan exportar.