El otro componente fue el de transición agroecológica. Este trabajo, en un contexto institucional, ve la creación de la Ley de Agroecología. “El tema fue declarado de interés nacional, y nos pareció interesante apoyar con algunas pequeñas acciones demostrativas este trabajo”, comentó.
Agroecología. El presidente de la Comisión Honoraria del Plan Nacional de Agroecología, Eduardo Blasina, expresó en esa instancia que “quienes miramos las cosas con un criterio científico sabemos que estamos ante una triple crisis como planeta, y que el trabajo en los sistemas alimentarios es de enorme importancia, porque la producción de alimentos es completamente imprescindible, porque la población humana sigue creciendo, y al mismo tiempo es una actividad que es especialmente sensible en esa triple crisis”.
Por lo tanto, sostuvo que esto “obliga a un doble desafío de seguir aumentando esa producción de alimentos para proporcionar una estabilidad de precios, al tiempo que tiene que restaurar ecosistemas que han sido gravemente dañados”. Señaló que eso se puede cuantificar, por ejemplo, en los datos de erosión, que “tal vez es lo más visible, pero no lo único”.
Describió que “lo primero que hicimos fue una consultoría comunicacional con el equipo que ya trabaja en agro, que nos dio un manual no solo de comunicación con el público sino también interna”.
También destacó que el MGAP tiene por primera vez un subsitio web destinado a la agroecología, donde se puede encontrar un conjunto de materiales. Y atendiendo al consumo de las nuevas generaciones se produjo una serie de videos referidos a la agroecología.
“Algunos de esos videos son muy cortos, explicando lo básico, y otros que parten de la base que un productor a quien más le va a creer es a otro productor, donde relevamos experiencias de productores que les ha ido bien con esto, que por suerte los hay en varios rubros. Cuentan por qué emprendieron el camino, qué tropiezos tuvieron, qué les resultó bien”, comentó Blasina.
Además, se realizaron capacitaciones para productores que ya están en transición, porque “tampoco es que venimos a descubrir cosas con esto de la agroecología, ya hay un montón de productores que de repente no le llaman así, pero que hacen pastoreo rotativo, una huerta orgánica o van sustituyendo prácticas de manejo por otras que resultan menos agresivas”, señaló.
Se realizaron dos tipos de capacitaciones, una en agroecología, más orientada a la ganadería, donde Uruguay “tiene un desafío productivo muy grande, que es el control de la garrapata, y hay un esfuerzo por lograr un control biológico con el uso de hongos”, indicó. Esa capacitación se hizo en BioUruguay, en Tacuarembó, emprendimiento que combina ese tema con el manejo del pastoreo y otras prácticas.
Otro componente central de la agroecología es la salud de los suelos. “El productor puede conseguir buenos rendimientos a fuerza de agroquímicos, pero como la agroecología es el manejo de poblaciones, a veces eso tiene un efecto secundario no deseable, y es que la población de microorganismos del suelo disminuye por un exceso de aplicación de agroquímicos, y ese rendimiento, si la población microbiana del suelo va en baja será muy difícil de sostener; es algo que no vemos”, dijo Blasina.
En ese marco, otra rama de capacitación fue con la empresa Sosei, para “conocer mejor, evaluar y medir la salud de los suelos de manera relativamente sencilla”, indicó. Se capacitó a productores agrícolas, preferentemente en Soriano. “Hay productores, por ejemplo, del Grupo Cololó, que es muy conocido en la agricultura uruguaya, que están muy interesados y ya trabajando en el tema. Y lo hicimos con una orientación más ganadera en Aiguá”, informó.
Consultorías. La directora de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), Verónica Duran, describió las consultorías que se desarrollaron en el marco de esta cooperación del BID para poder elaborar, asesorar y evaluar políticas que tienen que ver con los sistemas agroalimentarios.
Durán recordó que hace casi tres años que el MGAP está construyendo una estrategia de desarrollo sostenible para las cadenas agropecuarias y agroindustriales llamada Senda. “La cooperación fortaleció este trabajo porque nos permitió profundizar en una senda específica para el desarrollo sostenible de la ganadería, que estamos construyendo”, valoró.
La directora de Opypa señaló que “muchos estudios están vinculados con el desarrollo sostenible de la ganadería”, porque ese rubro “cumple un rol clave, tanto términos económicos, sociales y ambientales para el Uruguay”.
La funcionaria del MGAP describió que uno de los estudios ayuda a cuantificar el aporte de la asistencia técnica en el predio a la producción de carne. “Estamos trabajando en diseñar un apoyo a los productores para que puedan tener asistencia técnica en sus predios, tanto a nivel individual como a nivel grupal”, informó.
Ese estudio que se basó en la Encuesta Ganadera Nacional de 2016, con técnicas de machine learning, de donde “surgieron datos de impacto positivo de la adopción de la asistencia técnica por parte de los productores en términos de aumento de la producción de carne por hectárea, cercano al 10%”. Ese resultado “justifica programas o planes que apoyan a los productores para que puedan adoptar la asistencia técnica”, concluyó Durán.
Por otra parte, comentó que se construyó un modelo econométrico estructural, basado en un sistema de ecuaciones en diferencias, que “nos permite proyectar de la forma más ajustada posible la evolución del stock de ganado vacuno, considerando las distintas categorías, por sexo y edad, y a partir de eso uno después puede proyectar la producción de carne”.
Destacó que esa información es fundamental para proyectar la producción de carne y la economía del país. Además, permite evaluar la reducción del impacto de las emisiones de metano, en el marco de los compromisos de Uruguay en relación al cambio climático. “En este momento estamos en el proceso de elaborar la tercera NDC, y hay indicadores específicos que tienen que ver con la reducción de emisiones en la producción de carne. En un país como Uruguay, fuertemente ganadero, eso pasa por aumentar la eficiencia, y también por saber cuáles son las determinantes de la evolución del stock”, argumentó.
Otra de las consultorías se basó en una encuesta sobre las prácticas de manejo de los productores ganaderos a campo natural. “El campo natural es la base predominante de la producción ganadera en Uruguay, y la adopción de estas buenas prácticas es la clave tanto para la eficiencia productiva como para la intensidad de emisiones y todo lo que tenga que ver con la biodiversidad y la sostenibilidad, económica y ambiental”, sostuvo Durán.
Ese estudio permite ver el impacto de las distintas prácticas de manejo en la producción de carne y cuantificar el nivel de eficiencia que logran los productores cuando adoptan ciertos paquetes tecnológicos.
Otro trabajo consistió en dejar disponible, de forma anonimizada y segura, un conjunto de bases de datos de encuestas ganaderas y lecheras que hizo el MGAP en los últimos años.
“Uruguay debe ser de los países que mejores bases de información estadística y encuestas tiene del sector productivo, y eso muchas veces no está disponible para que toda la comunidad científica, periodística, las organizaciones rurales y toda la sociedad pueda sacarle provecho”, comentó.
Y además se hicieron dos estudios que tienen que ver con la huella de carbono de la colza y de la miel. “Fueron estudios que pidió el sector privado, que perciben el tema de la sostenibilidad ambiental y en particular de las emisiones de gases como barreras comerciales o restricciones que están enfrentando, así como oportunidades de diferenciación”, informó Durán.