El economista prevé que ese contexto se impondrá. “Estas presiones sobre la Reserva Federal reflejan eso”, sostuvo. Pero valoró que “lo bueno para nuestros países es que se genere un ambiente de tasas de interés más bajas de lo que deberían ser, una situación inflacionaria más alta de la que se ha vivido en los últimos años, y eso probablemente se refleje en los precios de las materias primas”.
Y opinó que “podríamos tener un contexto donde, en general, habría una apreciación de las monedas de los países emergentes, productores de materias primas, respecto al dólar y a todos los países industrializados”.
Y en un contexto como ese, la apreciación del peso uruguayo “pasa más disimulada, por lo menos frente a sus competidores más directos, en los países emergentes”, analizó.
El expresidente del BCU también planteó que ese clima de expansión monetaria internacional favorecería a China, y la ayudaría a salir de su crisis, y “evitaría esta suerte de deflación que hoy China le está exportando al mundo, con potenciales efectos recesivos para la economía mundial”.
Pero, por otra parte, la guerra comercial que se ha instalado “va en la línea contraria de lo que debería ser este enfoque de la resolución del problema”, señaló De Brun.
De todos modos, consideró que “en la medida que se vaya dando esta situación, de una Reserva Federal de Estados Unidos más afín a las necesidades del país, así como otros bancos centrales más afines a los objetivos de sus gobiernos, podemos tener por delante algunos años de relativa expansión monetaria, que generaría burbujas que a corto plazo nos favorecen en términos de materias primas”.
Coyuntura y política monetaria
Consultado sobre cómo afecta la cotización del dólar, tanto el contexto mundial como la política monetaria interna, De Brun respondió que “la coyuntura internacional ha conducido a que el dólar se depreciara frente a la mayor parte de las monedas en el mundo, y la región no es la excepción”. Indicó que el real se ha valorizado, el peso uruguayo también, y eso va más allá de las decisiones de la política monetaria en Uruguay.
Por otra parte, dijo que “sí hay un componente de política monetaria en una instancia relativamente restrictiva, que apunta a lo que ha señalado el presidente del BCU (Guillermo Tolosa) como objetivo de ir hacia una inflación de 4,5%, y bajar desde allí”.
El economista dijo no saber en qué medida se establecen esos rangos objetivos a futuro, pero tomó proyecciones que indican un 5% de inflación, y las expectativas reflejadas en las encuestas del BCU, que la ubican en 5,5%.
“El gobierno lo quiere bajar a 4,5%, eso genera esta instancia de política monetaria contractiva”, dijo el economista. Y señaló que eso “no es del todo consistente con la política fiscal, y con lo que se viene anunciando en materia de política salarial”. Por lo tanto, “el conductor de la inflación hacia esos niveles más bajos va a ser el tipo de cambio”, consideró.
De Brun –quien apoyó la precandidatura a la Presidencia de la República de Gabriel Gurméndez en las elecciones internas del Partido Colorado– admitió que esta línea del BCU es una continuidad de la que aplicó el gobierno anterior, integrado por la Coalición Republicana (actual oposición).
Y sostuvo que las otras consecuencias que pueda tener el evolucionar a esa inflación más baja “eventualmente se pueden atender o compensar con otras políticas”. Por eso, insistió en la importancia de la de la compatibilidad entre la política monetaria y el resto de las políticas del gobierno.
Gasto público
En cuanto a las políticas que se deberían aplicar para compensar la inflación y dólar bajos, el expresidente del BCU dijo que el gobierno “tendría que tener una trayectoria del gasto público que medida en dólares no aumente”, una situación que “no es la que estamos teniendo”.
También se refirió a la política salarial, “que comprenda más la realidad de cada sector y los precios internacionales que enfrenta, junto con esta situación cambiaria, a efectos de medir lo que uno en economía llamaría el valor de la productividad marginal”.
Sostuvo que “no solamente es un tema de productividad, sino de cuánto vale en términos de los productos de cada sector, y que en una coyuntura como esta tiene realidades muy distintas”.
Por eso, planteó que “ir hacia una negociación centralizada, con las pautas que ha establecido el Ministerio de Economía, en promedio puede ser que camine, si se respeta la pauta, por lo menos la que refleja los mayores salarios”. Pero advirtió que se tiene que considerar “la realidad de cada sector”, porque “puede ser complicado”, dependiendo de cómo sean sus precios.
La fórmula educativa
Cuando los precios de las materias primas son altos, el tipo de cambio bajo se disimula. Sin embargo, cuando bajan, el precio del dólar vuelve a instalarse en el centro del debate. En tal sentido, otra de las preguntas que Agro de Búsqueda le formuló a De Brun fue cómo se puede resolver de forma estructural este problema que afecta a los exportadores.
El economista razonó que “la gente suele quejarse de una moneda uruguaya apreciada, pero no suele quejarse de la contra cara de eso: que los salarios altos en dólares”. A propósito, consideró que “tenemos el problema de la calificación de mano de obra en Uruguay”, porque “los salarios en términos comparativos a nivel internacional son muy altos”.
Por lo tanto, planteó que se tiene que elegir entre una de las dos opciones: “bajar los salarios, cosa que en definitiva sería reflejar que Uruguay es más pobre de lo que parece; o generar cambios estructurales importantes, en el funcionamiento del sistema educativo, para tener una calificación de mano de obra adecuada a los costos de Uruguay y el nivel de desarrollo del país”.
Afirmó que esa segunda opción “es el camino por el cual uno puede aspirar al crecimiento, a mejores ingresos en Uruguay, mejor justicia social y todo lo demás”. En tal sentido, opinó que “esa es la gran carencia estructural que viene teniendo Uruguay desde hace bastante tiempo”.
Presupuesto
A propósito del Presupuesto Nacional que está en discusión en el Parlamento, De Brun comentó que “el panorama que uno se está armando, a partir de lo que se ha declarado en la Rendición de Cuentas, es que el mayor gasto de 2024 parece querer consolidarse de manera permanente”.
Agregó que, desde ese punto de partida, el próximo Presupuesto es “más gasto y una trayectoria que ya de por sí venía elevada”. Y, por lo tanto, eso implica más deuda o más impuestos.
El economista sostuvo que, si se aspira a crecer más, “todo esto no va a ayudarnos”. Y desde el punto de vista cambiario dijo que “agudiza estas tensiones de las que estamos hablando”.
Proyección económica
En cuanto a sus proyecciones económicas a mediano plazo, dijo que “estamos en una coyuntura favorable, sobre todo por efecto de la región”. Valoró que Argentina “ha ayudado a tener una buena temporada turística”, y opinó que “también va a ayudar para la próxima, dada su coyuntura actual”.
Sobre Brasil dijo que “está en una situación que no ayuda tanto, pero tenemos una relación de precios relativos razonable, no diría favorable, pero es tolerable para la economía uruguaya mientras el real se mantenga en estos niveles”.
De Brun afirmó que se podría pensar en un crecimiento “por arriba del 3% en 2025, bajando a 2,5% en los próximos dos años, que de todas maneras es mayor que la media que hemos tenido en los últimos 10 años, gracias al impulso de la coyuntura regional relativamente favorable”.