Para Herrera, uno de los aspectos fundamentales del trabajo con el productor agropecuario es comprender que las características del negocio obligan a desarrollar soluciones diferentes a las que pueden utilizarse en otros sectores de la economía.
Los ciclos productivos, los momentos en que se produce el ingreso, el peso de las inversiones y los períodos necesarios para su recuperación hacen que una financiación destinada a la compra de ganado, maquinaria o tierra no pueda evaluarse solo desde una estructura financiera estándar.
Herrera destacó que Scotiabank mantuvo su red de sucursales porque entiende que la cercanía con el productor continúa siendo importante para desarrollar este negocio. “Cuando mirás el mapa nacional encontrás prácticamente en todos los departamentos una sucursal nuestra con especialistas en la materia”, afirmó.
El gerente explicó que la intención es que el plazo de los créditos acompañe la capacidad de repago de la inversión y no que sea la inversión la que deba adaptarse a una estructura rígida de financiamiento. “Tenemos productos cada vez más laxos en cuanto a las condiciones, como son los plazos para compra de hacienda, para compra de maquinaria o para compra de tierras. Son inversiones que requieren un repago adecuado a la producción que se está llevando a cabo”, sostuvo Herrera.
“Cada vez se está ajustando más y creemos que el mercado va hacia ahí. Nosotros queremos ser pioneros en eso”, agregó.
La expresión traje a medida aparece frecuentemente cuando desde Scotiabank se describe la forma de trabajar con el sector agropecuario. No significa necesariamente crear un producto financiero completamente diferente para cada empresa agropecuaria, sino partir de una herramienta que puede tener una estructura inicial determinada y luego adaptarla a las características económicas y productivas del cliente.
“Cuando uno conoce la realidad de ese productor, aparece la posibilidad de ajustar un crédito que nace estandarizado, pero que tiene esa flexibilidad para poder adaptarse. La idea es no hacer oídos sordos a esa realidad y aprovecharla para poder darle una mejor solución a ese cliente”, señaló.
El banco dispone de un fideicomiso ganadero que, de acuerdo con Herrera, viene creciendo año tras año y permite estructurar financiaciones de hasta cuatro años. “Tenemos plazos hasta cuatro años, sin necesidad de tener que hacer una renovación anual de ese crédito, sino que se estructura así desde el inicio”, explicó el ejecutivo.
Pero la estrategia ganadera del banco no se limita a la adquisición de animales. Scotiabank también trabaja con créditos para la compra de campos, con plazos que pueden alcanzar los 15 años. Herrera considera que ese horizonte genera una estructura de financiación más compatible con una inversión de largo plazo como la tierra.
“También aparece la compra de tierras con plazos que van hasta 15 años. Creemos que es algo bastante bueno y cómodo para los productores”, dijo.
Ganadería
“Vemos que también crece bastante la financiación de compra de hacienda, porque estos altos valores lo requieren. Y todo lo que rodea a ese negocio también lo solicita”, explicó el gerente de Empresas y Agro del banco.
El planteo es relevante, porque refleja un cambio en las necesidades nominales de financiamiento del negocio ganadero. Cuando aumenta el valor de los activos involucrados en la producción, crece también el capital que las empresas necesitan movilizar. Eso abre una mayor demanda potencial de crédito, aunque para Scotiabank la clave está en que ese crecimiento siga asociado a proyectos y empresas con capacidad productiva y de repago.
“Hoy está muy de moda y cada vez más todo lo que es el ganado a corral. Sentimos que esto va a seguir creciendo, porque las consultas por inversiones en corrales siguen surgiendo”, comentó. La financiación puede alcanzar también las instalaciones necesarias para ese tipo de producción.
Agricultura
La necesidad anual de capital de trabajo, combinada con la incorporación permanente de maquinaria y tecnología, convierte al sector agrícola en uno de los rubros con mayores requerimientos financieros dentro del agro.
Herrera destacó especialmente el volumen de recursos involucrado en cada campaña y el esfuerzo de inversión que realizan las empresas agrícolas. “Es un rubro que requiere mucho capital de trabajo e inversiones en maquinaria. La verdad es que los agricultores hacen un trabajo y un esfuerzo muy grande”, sostuvo.
La estrategia del banco se concentra tanto en la financiación de los cultivos como en las inversiones en maquinaria. El objetivo vuelve a ser adecuar los plazos a las características del negocio.
Scotiabank considera que una inversión productiva debe contar con suficiente horizonte para desarrollar el flujo que permita su repago sin provocar un descalce entre las obligaciones financieras y la evolución de la empresa. “Estamos apuntando a la financiación de los cultivos y también a la financiación de maquinaria, con plazos que se ajusten a ese ciclo de manera muy cómoda”, expresó.
La agricultura, por sus características, obliga a invertir de forma recurrente y combina necesidades de corto plazo —vinculadas fundamentalmente a los cultivos— con decisiones de inversión que requieren períodos mayores.
Lechería y riego
La lechería completa los tres grandes sectores productivos que atiende Scotiabank dentro del agro. Herrera reconoció que se trata de un negocio que históricamente ha atravesado oscilaciones de precios, pero remarcó que continúa siendo un sector de interés para la institución. “Es un rubro que nos interesa y en el que estamos”, afirmó.
Entre las actividades que desarrolla el banco mencionó la administración anual de remates de ganado lechero, además de las herramientas de financiación disponibles para productores y empresas del sector. “Administramos todos los años remates de ganado lechero, así que también tenemos herramientas para apoyar y financiar” a las empresas del sector, indicó.
La estrategia, tanto en la lechería como en el resto de las actividades productivas, se basa en acompañar las particularidades del flujo económico de cada negocio.
Al analizar el cierre de 2026 y proyectar el 2027, Herrera identificó el riego como uno de los sectores donde Scotiabank espera un aumento de los negocios. “Vemos que en el riego va a haber una oportunidad de crecimiento fuerte”, consideró.
Más deuda, baja morosidad
El crecimiento del endeudamiento agropecuario no es visto por Scotiabank como una señal negativa. Herrera sostuvo que el volumen de crédito destinado al sector viene aumentando año tras año, pero afirmó que ese proceso se desarrolla sobre una estructura saludable. Uno de los indicadores que destacó es el bajo nivel de morosidad.
“El endeudamiento sigue creciendo año tras año”, pero lo hace “de manera sana”, porque “las tasas de morosidad son muy bajas”, subrayó. “Eso hace que pueda seguir sosteniéndose en el tiempo”, dijo el ejecutivo.
Por lo tanto, el análisis no debe detenerse en cuánto aumenta el crédito, sino en las condiciones en las que ocurre ese aumento y cuál es la capacidad que tienen las empresas para responder a sus obligaciones. “No es algo preocupante que crezca, sino que es algo que habla bien del sector, porque apuesta cada año a superarse”, señaló Herrera.
“Los ratios de endeudamiento que tienen las empresas en nuestro país no son nada alarmantes. De hecho, tienen ratios de endeudamiento muy bajos comparados con países de la región”, sostuvo, y agregó que a partir de ese diagnóstico el banco considera que todavía existe margen para expandir la financiación destinada a inversiones productivas. “Creemos que hay mucho espacio para seguir creciendo en crédito sano, que es el crédito productivo”, resumió.
Desde esa perspectiva, tomar más crédito no constituye por sí mismo un problema si la financiación está vinculada con inversiones capaces de mejorar la producción y mantiene una relación adecuada con la capacidad económica de la empresa.