Un presupuesto para darle “autonomía” al Instituto Nacional de la Leche (Inale), un “fondo de desarrollo” sectorial, acceso a “mercados” y “diversidad” de la industria láctea figuran en la prioridad del gobierno para la lechería uruguaya.
El Fondo de Reconversión de Industrias Lácteas, creado en 2023, fue “como un salvataje, pero para la mayoría (de las empresas) fue un salvavidas de plomo que las terminó de hundir”, advirtió el subsecretario Matías Carámbula
Un presupuesto para darle “autonomía” al Instituto Nacional de la Leche (Inale), un “fondo de desarrollo” sectorial, acceso a “mercados” y “diversidad” de la industria láctea figuran en la prioridad del gobierno para la lechería uruguaya.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Definimos la lechería como un rubro estratégico e importante y hay unas seis o siete líneas de avance” en la lechería, por parte del Estado, mediante el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y el Inale, dijo a Agro de Búsqueda el subsecretario de esa secretaría de Estado, Matías Carámbula.
Señaló que el Parlamento no aprobó la propuesta del Poder Ejecutivo en cuanto al presupuesto para el citado instituto. Pese a ello, “igual lo va a seguir trabajando el MGAP y va a haber noticias en la brevedad” en ese sentido.
“Lo primero es que va a haber un presupuesto para el Inale que le dará autonomía y proyección en tiempo”, debido a que “precisamos un organismo que tenga perspectiva, que sea un instituto de la lechería del siglo XXI y que esté a la altura de las necesidades y las demandas” del sector, argumentó.
Este asunto provocó una serie de discusiones y polémicas en su tratamiento parlamentario entre los partidos políticos y la interna del sector lechero, especialmente por discrepancias respecto a la reorientación de recursos que actualmente se destinan al Laboratorio Tecnológico del Uruguay para financiar al Inale.
Consultado sobre la situación de la lechería uruguaya, el jerarca sostuvo que “viene muy bien”. Con “US$ 1.000 millones en el monto de exportación en 2025, es un rubro que está creciendo, se logró la apertura del mercado de Indonesia, adonde Conaprole ya está exportando”.
Atendiendo a esto, Carámbula planteó la necesidad de tener “un instituto” con “recursos presupuestales para darle proyectos de viabilidad al instituto, pero sobre todo al sector, como lo son el Instituto Nacional de Carnes o el Instituto Nacional de Vitivinicultura”.
En otra línea de trabajo, se está “avanzando en conformar un fondo de desarrollo para la lechería, para que el Inale tenga una herramienta de desarrollo financiera para el apoyo a diferentes temas”, lo que “va a salir este año”, afirmó.
Además, el subsecretario sostuvo que el MGAP hace hincapié en “la apertura y la consolidación de mercados, con China y un montón de otros destinos”. Y acotó: “Uno de los temas que me parece bien gráfico es Indonesia, con la habilitación de siete plantas industriales lácteas”.
También destacó “la primera exportación de Conaprole”, que “ahora está negociando la mejora de las condiciones de exportación a Indonesia y otros mercados, como Vietnam”.
Pensando en exportaciones, Carámbula comentó que el MGAP está “tratando de integrar a otras empresas, y para eso es necesario consolidar algunos mercados”, porque hay dificultades “con algunos. China tiene un arancel aduanero de 10% e Indonesia tiene un arancel del 5%”, mientras que “los competidores que están más cerca tienen costos logísticos que son menores y además no pagan aranceles”, lo que representa una “limitante” para las firmas exportadoras de Uruguay, advirtió.
Otra área de trabajo es la “diversidad” de la industria láctea al considerar que, por lo general, se piensa “solo en dos, tres o cuatro industrias grandes, pero hay toda un área con las medianas, que antes eran cooperativas, como Coleme, Calcar, Claldy y Granja Pocha”.
Estas cuatro tenían el Fondo de Reconversión de Industrias Lácteas (FRIL), creado en 2023, que “fue como un salvataje, pero para la mayoría (de las empresas) fue un salvavidas de plomo que las terminó de hundir. Entonces en estos casos “se da un proceso diferente”, dijo.
El objetivo de dicho fondo fue apoyar la “transformación productiva de empresas” dedicadas al procesamiento primario de leche, específicamente a las que hubieran procesado hasta 50 millones de litros de leche en su último ejercicio fiscal, según la Ley 20.112 que lo creó.
Los recursos se destinarían a la “compensación de costos por impuestos indirectos” y a “préstamos” para proyectos de reconversión industrial tendientes a la “mejora de la competitividad”, los cuales deberán contemplar el “sostenimiento de la mayor cantidad de fuentes laborales”, según la normativa legal correspondiente al fondo.
Un aporte del Poder Ejecutivo con cargo en Rentas Generales y transferencias de los ministerios de Economía y de Ganadería conformaron la mayor parte de los recursos del FRIL. Pese a esa medida, “Coleme cerró luego de un proceso que ya venía hace mucho tiempo, Granja Pocha fue comprada por Lactalis, una multinacional, y hoy está funcionando más o menos bien”, mientras que “Claldy es la que ha logrado encauzar su situación, con muchas dificultades, pero sigue, y Calcar cerró, fue vendida y hoy viene muy bien”, sostuvo el subsecretario.
Valoró que en ese último caso hubo una “inversión nacional” que hicieron los expropietarios de la empresa Crufi, con quienes estuvo reunido hace unos días.
Entonces, hay una “industria intermedia (por su tamaño)”, que “en algunos casos” está compuesta por cooperativas, algunas de ellas “cerraron y otras reformularon”, que es “importante atender”, declaró.
El MGAP tiene una cuarta línea de trabajo en el eslabón de las “pequeñas y medianas” industrias lácteas. Carámbula mencionó la creación de “algunas herramientas para que sea un desarrollo integral de todas”, para “no seguir con esa mirada tan concentrada en solo la principal industria cooperativa de Uruguay”, que es Conaprole. “Las pequeñas industrias lecheras son muy importantes para algunos pueblos y localidades, porque generan cinco o 10 puestos de trabajo”, justificó.
Luego, el jerarca destacó el tema del “desarrollo de la quesería artesanal”, para buscar sobre todo “formalización, agregado de valor, identificación de origen”, atendiendo que hay “todo un sector de productores lecheros que han ido transitando hacia la quesería cuando ya no era viable por escala”. Es un sector que “es importante apoyar, y ahí hay un programa de desarrollo de la quesería artesanal que integra temas de sanidad, inocuidad, calidad”, entre otros, dijo.
Un punto de preocupación para el Inale y los productores de quesos es el desafío que supone la puesta en vigencia del acuerdo Mercosur-Unión Europea, debido a la competencia de estos productos europeos, de reconocida calidad y presencia internacional.
Al analizar la lechería y las políticas públicas hacia ese rubro y adelantar las líneas de trabajo, el subsecretario de Ganadería señaló: “Hemos logrado crear una propuesta integral de desarrollo, en la cual la política de tierra es un factor bien importante, con el Instituto Nacional de Colonización”. Y “para que haya lechería tipo familiar es fundamental” la existencia de “una política de tierra, para darles escala a los que están y para los nuevos productores”, argumentó.
En relación con el asunto, el jerarca valoró la importancia que adquiere en ese sentido “la experiencia de las gremiales (tamberas), los campos de recría y los bancos forrajeros”. Esto representa una experiencia que “hay que seguir apoyando y aumentando, y así darles escala a los pequeños productores con más tierra o con más componentes en los sistemas de producción, como puede ser la recría o los bancos de forraje”, enfatizó.
El gobierno ha sido “muy claro” en este tema, con “una política de tierra con foco en la lechería, la ganadería, los jóvenes, y en ese contexto ubicar a (la exestancia) María Dolores, en Florida”, consideró. Y sostuvo que “para la lechería es clave que haya una política de Estado”, que “haya un Instituto de Colonización” y que “sea activo en generar acceso de tierra para la lechería”.
La política de tierras es “un pilar bien importante” para complementar a las otras líneas de trabajo, así como para el renglón de los pequeños y medianos tamberos y las industrias vinculadas, dijo.