Por la Lic. Victoria Ferreira
Cuando un juez solicita la intervención de un trabajador social en un proceso vinculado a acuerdos familiares, la tarea de este profesional consiste en acercar al ámbito judicial una mirada especializada sobre la realidad cotidiana de las personas involucradas
Por la Lic. Victoria Ferreira
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDetrás de cada expediente existen familias, hogares, rutinas, vínculos y circunstancias particulares que no siempre pueden comprenderse únicamente a través de documentos escritos.
En estos casos, suele acudirse al trabajador social para que actúe como perito designado judicialmente. Su función, aunque pueda resultar obvio, no es decidir con quién deben vivir los hijos, ni establecer un régimen de visitas ni resolver el conflicto entre los adultos, esa responsabilidad corresponde al juez. La tarea pericial consiste en relevar, analizar y valorar determinados aspectos de la realidad familiar, aportando elementos técnicos que puedan ser considerados en la toma de decisiones.
Una de las circunstancias habituales, en las que su participación puede ser requerida, es cuando se plantea un régimen de visitas en el domicilio paterno. En estos casos, la visita domiciliaria permite conocer el entorno en el que se desarrollarían los encuentros entre el padre y sus hijos. Se observan las condiciones generales de la vivienda, los espacios disponibles, la seguridad, la higiene y las condiciones de habitabilidad. También se consideran las características de la dinámica familiar y la presencia de otras personas que integran el hogar. El hecho de evaluar el domicilio busca co- nocer si el espacio ofrece condiciones adecuadas para que se desarrollen los encuentros familiares y cómo se integra ese espacio a la vida cotidiana de quienes lo habitan.
Otra de las situaciones frecuentes está relacionada con los procesos de tenencia cuando los padres se encuentran separados y se solicita valorar ambos domicilios. En estos casos, el experto puede relevar las condiciones de cada hogar, pero también aspectos que exceden ampliamente lo material. Se analizan las rutinas de niños, niñas o adolescentes (NNA), la organización cotidiana de cada progenitor, la disponibilidad de los adultos responsables y las redes de apoyo con las que cuenta la familia. También pueden considerarse las distancias a los centros educativos, la continuidad de las actividades habituales y las condiciones ambientales de ambos hogares.
La vida familiar no se desarrolla solo dentro de las paredes de una casa. Por eso, la evaluación pericial intenta comprender cómo se organiza la cotidianidad: quiénes acompañan a los NNA, cómo se resuelven las responsabilidades diarias y qué recursos familiares y comunitarios existen en cada entorno.
Una tercera posibilidad de actuación para esta profesión se presenta cuando se solicita la modificación de un convenio familiar previamente establecido. Las familias cambian y, con ello, también pueden modificarse sus circunstancias. Una mudanza, un cambio laboral, una nueva convivencia, una modificación en las redes de apoyo o nuevas necesidades de los hijos pueden generar situaciones diferentes a las existentes al momento de establecerse el acuerdo. En estos casos, la intervención del profesional puede tener como objetivo dar cuenta de las condiciones actuales de ambos domicilios y de la realidad familiar presente. No se trata simplemente de repetir una evaluación anterior, sino de actualizar la información y analizar el contexto actual en el que se desarrolla la vida de los NNA.
La labor pericial exige una mirada profesional, ética y objetiva. La entrevista, la observación y la visita domiciliaria son herramientas que permiten aproximarse a una realidad compleja. El informe debe de diferenciar aquello que fue observado directamente, la información aportada por las personas entrevistadas y las valoraciones profesionales realizadas a partir del análisis de la situación. El trabajador social aporta una mirada profesional sobre una realidad familiar que, muchas veces, no puede ser comprendida únicamente desde los documentos. Porque detrás de cada decisión judicial hay personas y, en particular cuando se trata de situaciones familiares, hay vidas cotidianas que necesitan ser conocidas y comprendidas en su total complejidad.
Más información en aupe.org.uy