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    sábado 08 de junio de 2024

    Tras triunfar a escala internacional, Alfajores del Uruguay sigue explorando nuevos sabores

    Además de contar con una cafetería y una boutique de alfajores multimarca, Alfajores del Uruguay comercializa una línea propia, que cautiva a locales y extranjeros

    Desde hace 10 años, Andrea Robaina lidera Alfajores del Uruguay (Pérez Castellano 1600), que comenzó siendo una boutique multimarca de alfajores y productos típicos uruguayos, con cafetería. Ahora produce sus propios alfajores de manera 100% artesanal.

    El año pasado, su alfajor de limón fue elegido el mejor del país y obtuvo tres reconocimientos en el Mundial de Alfajores, celebrado en Buenos Aires.

    Sobre el arte de elaborar alfajores artesanales y sus desafíos habla Robaina en esta entrevista.

    ¿Por qué crearon una línea propia? ¿Qué características tiene?

    Era nuestro pendiente, ya que los clientes siempre nos preguntaban si teníamos alfajores de la marca. En la pandemia debimos cerrar el local unos dos meses, y con las fronteras cerradas, elegimos reinventarnos y pensamos en una reapertura para el público local, en un momento en el que se había ampliado la oferta con la apertura de nuevas cafeterías en la zona.

    Comenzamos con ocho sabores y hoy contamos con 35 variedades. La pandemia nos regaló el tiempo para hacer esto de la manera que realmente queríamos.

    ¿Existen tantos tipos de alfajores?

    ¡Claro que sí! Uno de nuestros primeros alfajores fue de limón, y lo hemos ido mejorando con el tiempo. Logramos sabores muy variados, como uvas al tannat y chocolate, yerba mate y cedrón, o Martín Fierro. También alcohólicos, que evocan tragos típicos, y otros deconstruyendo sabores tradicionales, como el lemon pie o un bombón Ferrero Rocher.

    En abril cumplimos diez años y decidimos celebrarlo con la presentación de siete sabores más, con el destaque de la línea de mini cake (red velvet, carrot cake), e incluso uno picante, entre otros.

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    ¿Encuentran diferencias entre los gustos preferidos por uruguayos y turistas?

    Los uruguayos consumimos alfajores industrializados desde chicos y forman parte de nuestra vida diaria. Por eso, los locales encuentran en nuestros productos la novedad, lo divertido y el probar algo nuevo.

    El turista busca las marcas tradicionales, pero también quiere probar alfajores típicos de otro segmento, valorando lo artesanal y la presentación.

    Considerando que el alfajor es para el uruguayo algo tan cotidiano, nos enorgullece que elijan nuestros alfajores para regalar. Eso supera cualquier reconocimiento que podamos recibir.

    Han ganado varios premios internacionales. ¿Con qué sabores y en qué competencias?

    Para el Mundial de Alfajores en Buenos Aires, hubo una instancia clasificatoria en Fray Bentos, en el marco de la Feria Internacional del Alfajor. Fuimos con 22 sabores y obtuvimos el premio a Mejor Alfajor de Uruguay, con el de limón, y al cuarto mejor con el de maracuyá.

    Del torneo mundial, que reunió más de 800 muestras, volvimos con tres medallas: Mejor Alfajor de Confitería del Mundo (con el clásico negro) y Mejor Alfajor Saludable (vegano de mousse de chocolate y frutos rojos), además de una de plata en Mejor Alfajor Simple (maracuyá).

    ¿Cómo idean los nuevos sabores?

    Tenemos una larga lista de ideas. Con nuestro equipo generamos muestras y pruebas. A veces nos limita la disponibilidad de materia prima en Uruguay, considerando que buscamos un alto estándar de calidad y no se puede cumplir con cualquier ingrediente. Si no contamos con la materia prima adecuada, preferimos no ejecutar la idea.

    Ahora estamos atravesando ese proceso con la línea sin azúcar que estamos desarrollando. Tenemos unos 15 sabores en prueba, pero seguramente queden de manera perfecta unos siete u ocho.

    ¿Qué hace a un buen alfajor?

    Están los fundamentalistas del dulce de leche o el chocolate, que creen que un alfajor tiene que tener esos ingredientes. Pero para nosotros la clave está en tener una buena materia prima y ponerle mucho corazón. Al final de cuentas, lo importante es que el alfajor te haga feliz. Y nosotros buscamos hacer feliz al cliente en cada bocado.